Under ladrón: Rafael Tabárez

Rafael Hugo Tabárez Hernández

Jugador falopa que supo rellenar varios planteles en el fútbol argentino con 190 centímetros de altura que inspiraban temor…hasta que lo veían jugar. Platense fue el pico de su currículum, sí, pero antes y después tuvo vida, aunque no lo haya demostrado en la cancha (?).

Nacido en la localidad uruguaya de Juan Lacaze en 1984, se hizo ver como marcador central en Deportivo Colonia (2004) y rápidamente logró su primera transferencia a nuestro país, cuando el lavado de guita destino lo llevó a Real Arroyo Seco. Unos meses le sirvieron para conocer el interior de nuestro país y hacerse unos mangos adivinando resultados (?) con TopBet Sportsbook, pero en el segundo semestre de 2005 quiso probar cosas nuevas y desembarcó en Punta Alta para jugar en Rosario Puerto Belgrano. Y ahí, como para impresionarnos y lograr este post, protagonizó una jugada histórica, según la reseña del Diario La Capital:

Cuando finalizaba la primera mitad llegó la jugada clave del partido. Juan Di Bartolo le pegó desde su propia área, el uruguayo Rafael Tabárez despejó mal y Cristian Pereyra metió un pique corto mortal y definió con potencia al primer palo del arquero.

Un Under Ladrón, un baldosero y un indultado en la misma secuencia. La evolución del hombre en el Argentino B (?).

Al año siguiente regresó al Deportivo Colonia (2006/07) para contar sus proezas internacionales, pero mucha bola no le dieron, así que intentó luego en Miramar Misiones (2007) y Durazno FC (2008), una institución más acorde a su nivel de juego. Ahí un día lo agarró el Presidente y elaboró una maniobra para sacárselo de encima (?). «Mirá, Rafita, te conseguí un lugar en Platense, un equipo que le ganó al Milan«, dicen que le comentó. Un hijo de puta el Presi, con el agravante que es ni más ni menos que el ex jugador calamar, Alejandro Nannini.

Con todas las ganas de mostrarse en ese cuadro que derrumbaba a los poderosos de Europa, Tabárez llegó a la concentración y cuando le explicaron que la figura era Hanuch medio que se arrepintió (?). En ese contexto apenas pudo disputar 4 encuentros. Y uno de ellos con una camiseta marrón que ni escudo tenía. Se sintió en bolas y rescindió su contrato.

Tras defender nuevamente los colores de Durazno FC (2009/2010), probó suerte en el fútbol chino y brasileño, sin demasiado suceso. A mediados de 2011 viajó a Bolivia y se sumó a la plantilla de La Paz FC. Lo que no tiene paz es su video promocional. Ponés limitado en Google y te sale ésto:

Manicero Diego

Diego Ariel Manicero

Fugaz promesa del fútbol argentino que debió, desde sus inicios, aprender a convivir con las fuertes miradas examinadoras, ¿de los entrenadores? ¿de los preparadores físicos? ¿de los dirigentes? ¿de los hinchas? No, las de sus propios compañeros, que en la intimidad del vestuario siempre quisieron comprobar, aunque sea de reojo, si el apellido de nuestro protagonista era un acto de justicia o una burla del destino.

Al margen de los comentarios surgidos en el vapor de las duchas, el cordobés Dieguito Manicero prometió, y mucho, en sus comienzos. Luego de romperla en su pueblo, Villa del Rosario, haciendo dupla con el Látigo Peirone, viajó a Buenos Aires con 13 años y se incorporó a las divisiones menores de Lanús. Allí trepó escalones hasta que en 2004, de la mano de Carlos Ramacciotti, debutó en Primera como un wing ochentoso, con pique y desborde permanente. Su estilo enamoró a varios de entrada. Y no tardó en ganarse la titularidad, esa misma que perdería por su intermitencia.

Al año siguiente Pancho Ferraro lo convocó para la selección sub 20. Hizo una gira y jugó algunos partidos, pero no logró destaparse con la camiseta celeste y blanca. De regreso a su club, tuvo su momento de gloria cuando Pipo Gorosito lo metió en el segundo tiempo de un partido ante Boca y terminó convirtiendo el gol de la igualdad sobre el final. «Es un sueño para mi hacerle este gol a Boca, porque nos dio el empate pero también porque soy de River«, dijo ese día.

Sin embargo, ese tanto no significaría su despegue, sino el punto de inflexión de una trayectoria que no levantó, pese a tener otras oportunidades. Siguió en el Granate alternando entre Primera, banco de suplentes y Reserva durante varios años e incluso obtuvo el Apertura 2007 como ñoqui. En el medio se lo quisieron llevar Universitario de Perú, Huracán, Chacarita y Rosario Central, pero Lanús nunca quería cederlo.

Finalmente, a comienzos de 2008 cortó el cordón umbilical yéndose al comprometido Racing, por pedido exclusivo del técnico Miguel Micó, quien ya lo conocía del Grana. Y el jugador respondió con humo, claro: «Racing tiene una hinchada buenísima que te alienta los 90 minutos. Y si bien no está pasando un buen momento, creo que la idea de todos debe ser salir campeón«. Bueno, después se notó que la idea no era esa, sino zafar del descenso, cosa que recién lograrían en la Promoción. Para entonces, Manicero ya ni concentraba, pese a que Llop le había dado una segunda oportunidad durante el campeonato, luego de que el mismo Micó lo colgara.

De regreso en el Sur, Mani se dio cuenta de que no iba a jugar ni a gancho y esperó una posibilidad acorde a su nivel. Belgrano de Córdoba (2008/09), que había estado a un paso de ascender, confió en sus condiciones y lo incorporó a préstamo, pero la apuesta no salió bien. El delantero apenas jugó 6 partidos y antes de que finalizara la temporada el DT Omar Labuna lo limpió.

Para mediados de 2009 Manicero seguía en Lanús y la situación era insostenible. El técnico Luis Zubeldía ya no sabía qué juego inventar para integrarlo a los entrenamientos. Lo mandaba a comprar puchos, a ver si estaba lloviendo, a plancharle la camisa, pero Dieguito no se daba por aludido (?). Hasta que a mediados de 2010, luego de 4 meses sin tocar una pelota, le tiraron un salvavidas desde Alumni de Villa María. Y apenas dos años después de aquellas declaraciones con las que intentó ganarse a la hinchada de La Academia, tiró: «Si existe la posibilidad de jugar, no tengo ningún problema de quedarme. Sería muy lindo jugar en este club; ojalá que pueda ser«. Lo que se conoce como bajar las pretensiones.

Hoy continúa en ese equipo del Torneo Argentino A, tratando de recuperar la titularidad, después de una lesión que lo tuvo alejado de las canchas el año pasado.

Racing alternativa para 45 minutos 1997

A los ponchazos y con más corazón que buen fútbol, el Racing del Coco Basile llegó inesperadamente a las semifinales de la Copa Libertadores en 1997. Luego de la victoria 3 a 2 en el partido de ida disputado en Avellaneda, La Academia debió viajar a Perú para enfrentar nuevamente al Sporting Cristal y lograr la clasificación. No sólo no accedió a la final, sino que dejó una perlita para esta sección.

Racing salió a la cancha esa noche estrenando una camiseta alternativa azul bien oscuro, con detalles en blanco y celeste y el logo de Multicanal con sus características estrellas. Sin embargo, el nuevo modelito de Topper duró poco, porque en la segunda mitad el equipo de Avellaneda lo reemplazó con su vieja casaca suplente, azul con finas rayas albicelestes. La idea, teniendo en cuenta el historial cabulero del entrenador, debe haber sido sacarse la mufa del 1-2 adverso del primer tiempo. Pero de nada sirvió la movida. Racing perdió 4 a 1 y la camiseta estrenada aquel día nunca más volvió a aparecer.