Sánchez Martín

Martín Norberto Sánchez (El Pacha)

Si a un nombre común se le suma un apellido normal, las chances de perdurar en la memoria colectiva no son muy buenas. Si a ésto se le agregan sólo 3 partidos en Primera División, la cosa se complica aún más. Y ni hablar cuando no se encuentra algún hecho fuera de lo habitual que lo destaque. Ni nosotros nos acordamos cómo jugaba este tal Sánchez.

Comenzó su carrera en Unión, donde debutó el 14 de abril de 1998, en un empate frente a Rosario Central. En ese Torneo Clausura jugó un par de veces más y desapareció por un tiempo. Mejor dicho, siguió en el plantel pero sin chances de mostrarse nuevamente. De golpe bajó un par de escalones y cruzó el Paraná, para ponerse la camiseta de Patronato (2001/02), jugando el Torneo Argentino A. Volvió esfumarse y en 2004 apareció una categoría más abajo, primero en La Perla del Oeste y luego en Libertad de Sunchales. En 2007 retornó al Argentino A, esta vez en Mendoza, con los colores de Gimnasia y Esgrima. La siguiente temporada la disputó en el Deportivo Morón, y luego se fue a Gimnasia de Concepción del Uruguay.

Imaginamos la expectativa que habrá creado este cristiano en cada uno de los clubes donde jugó: un tipo que pasó por Primera siempre genera ilusiones en los clubes de ascenso, así haya sido un suplente con pocos minutos.

Pero, como en los diferentes órdenes de la vida, la verdad no tarda en aparecer. Martín Sánchez, en todos lados, fue uno del montón. Como este post.

Banfield 0 – Eslovaquia 1

No sabemos si el técnico Ricardo Rezza habrá encontrado, con el tiempo, lo que quería de su equipo, según manifestaba en la revista «Aquí Banfield», pero estamos seguros de que en la noche del 13 de febrero de 1995, ante Eslovaquia, no debe haber sacado muchas cosas positivas.

Con un gol de Ujkovick a los 39 minutos del segundo tiempo, el Taladro, con todos los titulares y en su cancha, cayó 1 a 0 ante los europeos. Y eso que jugó Radaelli (?).

Gracias a Clau05

En el placard: Brasil con publicidad (1987)

La crisis futbolística que sufrió Brasil tras el retiro de Pelé fue mucho más grave de lo que, a la distancia, podemos imaginar. No sólo tardó 24 años en volver a levantar una Copa del Mundo, sino que además vivió situaciones insólitas, propias de un equipo sin historia, no de una potencia internacional.

En diciembre de 1987, la cuestionada selección dirigida por Carlos Alberto Silva enfrentó a su par de Chile, en un amistoso disputado en Uberlandia. Tras ir perdiendo 1 a 0 en medio del murmullo de su gente, los brasileños terminaron dándolo vuelta en el segundo tiempo, con goles de Valdo y Renato. Pero eso no fue lo importante.

Ese día el Scratch sorprendió al salir a la cancha con su clásica camiseta verdeamarelha arruinada por un gran anuncio de Coca Cola, con fondo rojo y letras blancas. Sí, a cambio de escasos 40 mil dólares y sometiéndose a una posible sanción de la FIFA, la Confederación Brasileña de Fútbol vendió los colores.

El repudio popular fue tal que la empresa de gaseosas decidió retirar el auspicio para el partido de unos días más tarde, ante Alemania. Y sí, por esos días, aunque hoy parezca extraño, nadie quería quemarse con Brasil.

Post publicado en simultáneo con Un Mundial para En Una Baldosa.

Munutti con números diferentes 1982

En la 27º fecha del Metropolitano 1982, Boca recibió en su estadio a Instituto de Córdoba, con la esperanza de seguir prendido en la punta del campeonato. Sin embargo, un gol del joven Dertycia le daría la victoria 1 a 0 a La Gloria.

Al margen de las estadísticas, esa tarde será recordada como el día que Brindisi erró dos penales. O, mejor dicho, el día que Munutti se los atajó. Y podrían haber sido un calco: ambos fueron sobre la izquierda del arquero, a media altura, uno en cada tiempo. La pequeña diferencia es que en el primero, Munutti tenía el número dibujado en negro sobre una cinta adhesiva. En el segundo, ese dígito había desaparecido y el 1 estaba conformado solamente por la cinta. Para los que no creen en las cábalas.