Hacé click en la imagen para ver la evolución de Carlos Bueno.
(Gracias lock)
Pablo Gabriel Torres
Muchos baldoseros no merecen, por meras condiciones futbolísticas, ocupar este no tan grato espacio, aunque por sus propias aspiraciones de fama, muchas veces sostenidas por el entorno familiar, terminan condenándose solitos. El asunto es que Pablito Torres tiene una web oficial y un artículo en Wikipedia con datos que alientan un temprano homenaje.
Comencemos por su historia.
«Empiezo a jugar al fútbol a los 12 ó 13 años, me ven ahí en el club del barrio y me dicen que si quiero ir a jugar a Arsenal, un club de primera división, juego un año ahí, me ve jugar gente de Boca y me voy con ellos, ahí estuve un año jugando en una liga paralela porque no podía jugar el campeonato de la AFA ya que Arsenal no dio mi pase a Boca, y en eso salió la opción de Independiente, ellos me ofrecieron conseguirme el pase. Estuve en Independiente nueve años, debuté con ellos en primera a los 19 años». Verdadero pesetero, de niño nomás.
Primera necesidad de fama:
«Debuta a los 15 años en la reserva de C.A. Independiente (vs Lanús 2000)»
«Categoria 1984, mayor cantidad de campeonatos ganados «4 en 6 años» en la historia del C.A.I.»
Con 19 años ya era una promesa del Rojo. Por eso el 13 de diciembre de 2003 Chiche Sosa lo mandó a la cancha en reemplazo de Emanuel Rivas para compartir ataque con el amigo de la casa, Maxi Ayala. En esa última fecha del Apertura 2003 el cuadro de Avellanda le ganó 1 a 0 al Chicago de Patricio Hernández. Ambos técnicos vieron el debut de Torres y la emoción les produjo las ganas de hacer un renunciamiento histórico (!).
En los siguientes tres años Torres alternó malas con malas y salió a la cancha sólo 4 veces más, no hizo goles y armó el botinero para mandarse a mudar. En el interín practicó muchas veces con las selecciones juveniles de Tocalli y Pekerman.
El Cruz Azul mexicano fue su destino. Allí le fue bien, según cuenta su web oficial, habiendo disputado algunos pocos minutos en el equipo de Primera y algunos más en el ascenso. En la B mexicana jugó 90 partidos e hizo 30 goles. Dicen.
Tras cartón, volvió al país (?) para jugar en Racing de Montevideo, una cuasi copia de su homónimo vernáculo. Según editó la mamá (!) en Wikipedia, fue elegido como «mejor volante en Uruguay (liguilla libertadores 2009)» y logró la «clasificación histórica».
Las vueltas de la vida lo llevaron de nuevo a tierras aztecas, donde en la temporada 2010/11 vistió las casacas de Potros Neza y los Venados de Mérida, clubes donde se destacó tan poco que la mamá no editó Wikipedia. Actualmente está defendiendo a los Dorados de Sinaloa bastante bien, de hecho los blogs partidarios lo califican, dentro de una murga de rengos, como «uno de los pocos que se salva«.
Para el final queremos compartir una de sus primeras declaraciones, en febrero de 2000, cuando entrenaba para el Sudamericano sub 17 que se disputó en Perú. Allí, un periodista del Gran Diario Deportivo (!) le preguntó por las indicaciones de Tojo, y nuestro homenajeado mostró sus primeros miedos baldoseriles: «hay que aprovechar el momento porque, cuando te caiste, el que está atrás te come«. Vale aclarar que Pablito nunca jugó con el Ogro Fabbiani o Leonel Núñez.
Tras haber finalizado su contrato con Reusch, antes de arrancar la temporada 2008/09 Platense llegó a un acuerdo con la empresa Kappa, que a pesar de su experiencia en el rubro no tuvo la solvencia suficiente para terminar la indumentaria a tiempo y entonces le entregó al Calamar un juego de casacas genéricas, negras con detalles en blanco, a las que le añadieron el escudo, las publicidades y los números dorados.
A pesar de que el conjunto (que se completaba con pantalones negros y medias blancas) en un principio parecía que se iba utilizar sólo en la jornada inicial, terminó usándose en las primeras 4, ante Quilmes, Ferro, Aldosivi y Talleres.
Recién en la 5º fecha, contra Olimpo, Platense usó la tradicional camiseta blanca con franja marrón, que sería la titular durante toda la temporada. Distinto fue lo que pasó con la alternativa. En la 8º la negra volvió a ver la luz ante Almagro. Luego, en la 10º, apareció una extraña casaca marrón (ya la veremos en esta sección) para enfrentar a Tiro Federal. Dos semanas más tarde, por fin, Kappa le entregó al cuadro de Vicente López lo que sería la camiseta alternativa oficial: marrón y blanca a franjas horizontales.
Gracias a Platense a lo ancho.
La foto emociona hasta las lágrimas (?). Ni hablar de los nombres: Ojeda; Valencia, Musacchio, Lussenhoff y Martínez; Affranchino, Mauro Díaz, Abelairas y Sixto Peralta; Lizio y Ríos.
Ese equipo de River, con muchos debutantes y otros que tuvieron poco rodaje con la camiseta de la banda, tuvo que salir a la cancha de Argentinos Juniors para enfrentar a Huracán por la fecha 16 del Apertura 2007, ya que los titulares estaban concentrados para disputar la semifinal de la Copa Sudamericana.
Sixto Peralta puso el 1 a 0 para el Millonario en el primer tiempo, pero en la segunda parte entró el Chipi Barijho y emocionalmente (?) el Globo creció, al punto de darlo vuelta con 2 tantos de Sánchez Prette.
Ah, encima River no llegó a la final de la Copa porque lo dejó afuera Arsenal. Aunque mirándolo a la distancia ese parece un dato menor.
Sergio Alfredo Sánchez
El oriundo de Mar del Plata llegó a la primera de Boca Juniors luego de hacer el típico camino de inferiores. Debutó en el Metropolitano de 1981, más precisamente en la victoria 2 a 0 ante Unión. En ese partido jugado en la Bombonera nuestro homenajeado ingresó por el Pichi Escudero faltando unos veinte minutos.
Puntero derecho veloz pero con casi nulas chances de mostrarse, tuvo una lesión que le hizo 1982 cuesta arriba. Ese año apenas disputó 2 partidos por el Nacional (1 gol a Huracán), 2 por la Libertadores y 7 por el Metropolitano (1 gol a Sarmiento de Junín).
Su depedida fue en el nefasto 1984 con un 1 a 1 con Platense en la cancha de River. Por lo menos contrarrestó un poco la tristeza de su último partido en Boca con otro tanto. El tercero y último convertido en sus apenas 13 encuentros oficiales.
Eternamente relegado por rutilantes incorporaciones, armó las valijas y según cuentan pasó por Quilmes, San Miguel y llegó a jugar hasta en Portugal.
Publicado originalmente en Imborrable Boca.