

(Gracias Clau)


(Gracias Clau)
Antonio Sánchez Astrolog
Dar una vuelta olímpica con Gimnasia y Esgrima La Plata es un lujo que no se puedan dar muchos. Y aunque no haya sido el festejo de un campeón propiamente dicho (ese logro le correspondió al Deportivo Español), el regreso a Primera División del Tripero en 1984 ameritaba la celebración. Nuestro héroe tuvo en aquella campaña un rol secundario, algo comprensible teniendo en cuenta que el pibe nacido en Brandsen recién estaba dando sus primeros pasos en el fútbol grande.
Su debut se produjo el 27 de mayo, cuando el Lobo visitó a Colón. Esa tarde, Nito Veiga lo mandó a la cancha en reemplazo del Bocha Flores y convirtió lo que sería su único gol con la camiseta blanquiazul. No fue un día redondo, ya que Gimnasia cayó 3-2. En la campaña del ascenso dijo presente en cuatro oportunidades (solo una como titular) y dejó una buena impresión entre los hinchas, que lo veían como un buen recambio de cara a lo que se vendría. Sin embargo, no tuvo mucha participación hasta que se fue del club en 1987: en Primera A jugó 13 partidos, sin marcar goles a pesar de su condición de delantero. Para ser coherente, su paso por el Lobo se cerró en Santa Fe con una derrota ante Unión.
Sin chances en La Plata, quedó libre y tuvo la posibilidad de pasar por el fútbol español. Se entrenó con el Zaragoza y estuvo en la mira del Castellón, pero no hubo acuerdo y volvió a Argentina, a empezar de cero. Sin saberlo, el destino le estaba dando la oportunidad de empezar una nueva vida. Porque, si bien llegó a Atlético Rafaela para jugar el Torneo del Interior, hubo una conexión con la ciudad que fue más allá de lo futbolístico. En lo que estrictamente tiene que ver con lo deportivo, vale recordar que Sánchez Astrolog formó parte del plantel que ascendió al Nacional B en 1989 y también estuvo en el equipo que jugó ese torneo en la temporada siguiente. Aunque en ambas campañas solía ser una pieza de relevo, dejó un buen recuerdo en la Crema.
Con poco lugar para jugar, probó suerte en Defensores de Cambaceres, durante 1991/92. Allí se dio el gusto de compartir el ataque con José Luis Calderón, al que años más tarde lo recordaría como el jugador con el que mejor se entendió adentro de una cancha. Y, según sus palabras, lo recomendó a los dirigentes rafaelinos, que no le dieron bola. Resultado: a los seis meses se lo había llevado Estudiantes. Y nuestro homenajeado también se fue del equipo de Ensenada.
Su lugar en el mundo estaba en Rafaela. Allí volvió, y se quedó para siempre. Hoy, alejado del fútbol profesional, es veterinario asesor en manejo ganadero y juega en el equipo de la compañía para la que trabaja, Rosetti Agropecuaria. Aquí fue campeón de un certamen interempresarial, el 3º Torneo Amistad Rafaela 2010. Algo mucho menos meritorio que dar una vuelta olímpica con la camiseta de Gimnasia.
Una semana después de haberse enfrentado en la Bombonera con triunfo xeneize por 3-2, Boca y Milan volvieron a verse las caras en lo que fue el cierre de una mini gira de los italianos por la Argentina.
Y contra todos los pronósticos, los europeos no dieron muestras de cansancio tras atender a domicilio cuatro días antes a Rosario Central con una paliza que terminó 4-1. Aquel jueves 24 de julio de 1958 en cancha de Boca. el Milan hizo pata ancha a pesar de arrancar en desventaja casi desde el vestuario.
A los 3 minutos Osvaldo Nardiello puso arriba en el marcador a los dirigidos por el Nano Gandulla. Pero los tanos empataron con gol de Danova a los 13 y de Ernesto Grillo, de una destacadísima actuación, a los 11 del segundo tiempo (foto). Resultado final Boca 1 Milan 2 y ovación de la Bombonera para los vencedores que pudieron tomarse revancha sin jugar mucho mejor que en el primer partido.
Los once que formó Boca esa noche fueron Musimessi, Fiaño, Di Gioia, Juan Carlos Barberis, Rattín, Schandlein, Osvaldo Nardiello, Biaggio, Herminio González, Juan José Rodríguez y Raúl Pérez.
El 1º de junio de 2011 es una fecha que dificilmente olvidemos los que hacemos este sitio. Los primeros festejos por El Día del Baldosero no podrían haber salido mejor.
La gente recordó y homenajeó a sus jugadores preferidos a través de los comentarios en el blog y también en Facebook. Como si fuera poco, el hashtag #eldiadelbaldosero causó una revolución (?) en twitter y durante gran parte del día fue Trending topic en Argentina. Hablando en criollo, el tema más comentado del país.
Pero no sólo de redes sociales vive el hombre (?). En la vida real, la selección del Checho Batista se puso a la altura de los acontecimientos y nos ofrendó una histórica derrota 4 a 1 ante Nigeria. Argentina no sólo presentó una alineación conformada por jugadores un tanto alternativos (?), sino que además a último momento tuvo que convocar a Damián Emiliano Martínez, un arquero al que no conocían ni los compañeros y que terminó yendo al banco por la lesión de Ustari y la sorpresiva titularidad de Gabbarini. Y todo 14 años después de que el hereje del Bambino Veira sacara a Sandro Guzmán para protegerlo.
Por haber sido la primera vez que festejamos, estuvo muy bien. Ojalá sea así todos los años, aunque va a estar difícil igualar la baldoseada de la Chechoneta.
Hoy se conmemora en Argentina y en el mundo entero el Día del Baldosero, en homenaje a todos esos futbolistas de poco ángel que supieron vestir fugazmente o de la mala manera la camiseta de nuestro equipo.
Las promesas truncas, los grandes chascos, las contrataciones lamentables, los que desilusionaron, los que fracasaron, los que robaron y los que asomaron para luego desaparecer. Todos ellos se resumen en un término: Baldosero. Y el 1º de junio es el día para recordarlos con una sonrisa, una anécdota, una jugada y por qué no una puteada. O varias.
Es la oportunidad para que los hinchas de Boca rememoren el gol de Claudio Benetti en el ’92, o para que que los de River recuerden al eterno arquero suplente Alejandro Saccone. Los de Racing pueden decir «Yo vi jugar al Simpson Allegue» y los de Independiente pueden llorar acordándose de Sergio Manoel, aquel 10 brasileño que no sabía quién era Bochini.
El pibe millonario Rubén Bruno, Roberto Gaucho, Cristian Colusso, Tony Gómez, el Doctor Khumalo, el Karateca Vallejos y muchos más forman parte del universo baldosero. ¡A festejar!
¿Por qué un 1º de junio?
El 1º de junio de 1997 Boca Juniors recibía al Deportivo Español en la Bombonera. En el arco Xeneize estaba nuestro amigo Sandro Guzmán, que hasta ese momento había alternado buenas y malas sin poder ganarse la total confianza del entrenador Héctor Veira.
Después de una primera mitad en el que el arquero dejó muchas dudas producto de algunas jugadas desafortunadas, el Bambino decidió sacar a Guzmán en el entretiempo lanzando una frase que sería histórica: «te saqué para protegerte«. A partir de ese momento la carrera de Sandro ya no fue la misma y pocos años después abandonaría el fútbol para dedicarse a la música.
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Sergio Guillermo Roura
Con un par de nombres bastante pezuttis por delante como los de Jorge Comas, Carlos Bianchi, el Beto Alonso, Fernando Husef Alí, Nannini, Víctor Alejandro Lucero, Ischia y por qué no un Larraquy que cada tanto tiraba el ancla en los mediocampos del Toto Lorenzo, se hace difícil entender como nuestro homenajeado se las ingenió para asomar la cabeza en Primera. Pero lo hizo. Cosas de un Vélez allá a comienzos de la década del ochenta. Un momento de la historia en que sus hinchas ocupaban sin complejos la tribuna más chica del Amalfitani, su clásico era con Ferro, la palabra “flogger” “pandilla” no pertenecía a su universo y la vieja de Vélez debía ser una apetecible mujer.
La cosa es que Roura, volante de características ofensivas, tuvo su historia defendiendo la camiseta del Fortín. Fugaz, pero historia al fin. Nacido en Tranque Lauquen el 21 de abril de 1962, llegó a Vélez en el año 1980. Formó parte de la quinta división y rápidamente pasó a la cuarta. Pero toda su ilusión tuvo una frenada brusca. Sacó número alto en el sorteo de la colimba y estuvo año y medio haciendo el servicio militar. Volvió tras el parate obligado y en junio de 1982 subió a la reserva. Al toque firmó su primer contrato profesional y casi sin darse cuenta, se vio codo a codo en un plantel lleno de figuras comandado por Juan Carlos Lorenzo. Tuvo su debut en primera división y ratos aislados hasta llegar a su jornada soñada: el 30 de abril de 1983.
Por la cuarta fecha de la segunda etapa del campeonato Nacional, Vélez tenía una parada chiva: la visita en La Plata a un Estudiantes afiladísimo. No así los de Villa Luro que tres días antes habían perdido 3 a 1 con Temperley en cancha de Banfield, sufriendo las expulsiones de Vanemerak y el Turco Alí. La cosa es que en el medio de un trámite de palo y palo, a los 27 del segundo tiempo Roura marcó el único gol del partido con un toque suave de zurda que derribó un largo invicto Pincha como local, ya que última derrota databa de noviembre de 1982 ante Boca.
La emoción de Roura, tras el partido, rebotó en los vestuarios de 1 y 57: “…salí con la misión de ayudar a Larraquy, tomando a Sabella en mitad de cancha. Pero sin olvidarme de llegar. A los 10 casi se me da. El Beto me la bajó como los dioses dejándome solo por la izquierda. La pedí y le di de zurda pero el travesaño dijo que no. Islas no tenía nada que hacer. En el gol, Alonso sacó el pase increíble para Bujedo. Yo pisaba el área grande, aceleré y llegué justo para tocar de zurda en el segundo palo, solo, porque Lucero abrió el camino, llevándose a los centrales al primer palo. Es mi octavo partido en primera y hacer este gol fue la emoción más grande, algo realmente inolvidable…”.
Tras los flashes que lo llevaron a la fama, tuvo algunas apariciones más, pero está claro que ya nada fue igual. Completó los 19 partidos oficiales en Vélez, con dos goles convertidos y todo indica que no le quedó más remedio que ir a lo seguro y hacer pie en el under. De ahí se explican tal vez sus posteriores y mucho menos mediáticas apariciones con las camisetas de Sarmiento de Junín y Argentino de Pehuajó.
Daniel Omar Gazzaniga
Arquero de prometedoras condiciones que no pudo afianzarse en el fútbol grande y deambuló por el ascenso, el interior y algunos países de Sudamérica. Circunstancias más que favorables para formar parte de este sitio. Y ni hablar si ya acumulaba títulos antes de debutar en Primera División: fue el arquero titular en el “Esperanzas ‘84”, un torneo de juveniles similar al “Proyección ‘86”, en el que se consagró campeón defendiendo el arco de River. Aquel equipo tenía figuras como Troglio, Caniggia o Gorosito, pero también apellidos como Karabin, Nicosia, Spotorno y Nigro. Más adelante se iba a dar el lujo de estar en el plantel que ganaría todo con el Bambino Veira. Estuvo 5 partidos en el banco en la temporada 1985/86 y no alcanzó a debutar oficialmente, ya que adelante suyo estaban Pumpido, Goycochea y José Miguel.
A mediados de ese año se fue para nunca más regresar del Millonario, y comenzó su periplo por las canchas de ascenso. Arrancó con el Nacional B: Deportivo Maipú fue su destino. Allí supo ser suplente de un histórico de ese club, como Orlando Murcia. Aunque también pudo jugar bastante en tres etapas diferentes con el cuadro mendocino.
En el medio de sus idas y vueltas a Maipú, tuvo la oportunidad de formar parte de un equipo de Primera División. Fue con la camiseta de Instituto, en la temporada 1989/90. La experiencia no fue nada buena: la mayor parte del año fue suplente de Víctor Civarelli, sólo atajó en 9 partidos (le convirtieron 22 goles, lo que marca un promedio de 2,4 tantos en contra por partido), la Gloria terminó último y se fue al descenso.
En el Nacional B también jugó en Villa Dálmine (1990/91) y tuvo un breve paso por Colón en la temporada 1991/92. En 1993 se fue a Ecuador. ¿Para jugar la Copa América? No, para ponerse los guantes en Deportivo Cuenca. Dos años más tarde, vestiría los colores de 9 de Octubre de Guayaquil, con el que se fue al descenso. También dicen que en Perú pasó por Ciclista Lima, pero es difícil encontrar datos que lo certifiquen.
Lo cierto es que continuó atajando para General Paz Juniors en la temporada 1996/97 del Argentino A. No sabemos cuánto tiempo estuvo en Córdoba, porque recién en 2001 volvimos a tener noticias de Gazzaniga, cuando apareció en Salta, jugando para Central Norte en el Argentino B. Finalmente, en 2002 defendió los colorees de San José de Oruro, Bolivia. Y hasta aquí pudimos seguir su escurridiza trayectoria. Si nos perdimos algo, no importa. Con todo esto alcanza para pronunciar su sentencia: 100% baldosero.

Jacinto Javier Cabrera López. Delantero uruguayo. Jugó en los 80’s y 90’s.