

(Gracias Clau)


(Gracias Clau)

Hussein Omar Abdul Ghani Sulaimani. Defensor árabe. Debutó en 1997.

Abraham Yeladián
Mediocampista uruguayo surgido de la camada de Bella Vista como una de las jóvenes promesas del fútbol charrúa de principios de los 80’s. Con este humilde club logró la clasificación a la Copa Libertadores de 1981, aunque fue eliminado en primera ronda. Al tiempo paso a Danubio, donde jugaría otra vez la copa, en 1984. Un par de años más tarde, la historia se repetiría, esta vez defendiendo los colores de Montevideo Wanders. Y esto no todo, ya que en 1983 había ganado los Juegos Panamericanos con su selección, de la mano del Maestro Tabárez. Además, entre 1985 y 1986 jugó 6 amistosos para la Celeste. Con semejantes logros, era hora de dar un paso adelante y aventurarse en el fútbol argentino
Y así fue, aunque tal vez no como lo deseaba. Es que el destino estaba escrito. Si al menos se hubiese afeitado el bigote, tal vez la historia habría sido diferente, podría haber pasado desapercibido, quien sabe. Y la portación de apellido lo terminaba de condenar: a pesar de tener una carrera medianamente aceptable, antecedentes interesantes y una experiencia hecha en el fútbol de su país, a la hora de cruzar el charco no llegó a ningún equipo con aspiraciones de campeonato, sino al humilde Deportivo Armenio, debutante absoluto en la Primera A en la temporada 1987/88.
Por lo menos, pudo conocer a sus compatriotas Rubens Francovig, Miguel Gardarián, Carlos Maldonado y Alex Rodríguez. De jugar, poco y nada. Sumó apenas 11 partidos (incluido el debut absoluto del club en Primera División, un empate frente a San Lorenzo) y le dijo adiós al fútbol argentino.
Llegado el siglo XXI se destacó en su nueva faceta como director técnico, sobre todo cuando volvió a su querido Bella Vista, con el que hizo notables campañas, incluyendo la obtención de una Liguilla Pre Libertadores. También entrenó, con buenos resultados, a Cerrito (fue campeón del Torneo Clausura en 2º división en 2008) y a Rentistas (alcanzó la clasificación al octogonal final en 2009). Lindos antecedentes para que, algún día, Noray Nakis le de la oportunidad de tomarse revancha. Soñar no cuesta nada. Y menos cuando se sueña con tan poco.
Marcelo Claudio Lamela
Claro, ahora todos nos llenamos la boca hablando de Lamela, el que asombró con su habilidad desde niño, el pibe que quiso el Barcelona, el que la rompió en las inferiores millonarias, el que debutó en Primera, el putito inocente chico que mostró su pierna lastimada a medio mundo. En fin, todos sabemos de quién hablamos cuando hablamos de Lamela. Pero al hacer referencia al jugador de River también pasamos por alto otra gran historia que lleva el mismo apellido. Con ustedes, el Lamela bueno (?).
Marcelito Lamela fue un estrella fugaz surgida en la cantera del Quilmes Atlético Club que en muy poco tiempo asombró a una muchedumbre y logró una sorpresiva transferencia al fútbol europeo, cuando todavía no era tan común que emigraran las jóvenes promesas.
Irrumpió en 1983 en el contexto del Torneo Proyección ’86, junto a Walter Parodi y otros futuros profesionales. Ese mismo año debutó en el estadio de Guido y Sarmiento, en un partido de la Primera B entre el Cervecero y El Porvenir. Ese día acompañó en la delantera a Víctor Martínez y el Cabezón Lorea. Favorecido por la partida de Jose Tartalo a la Selección de la categoría que hizo gira por Malasia, Lamela agarró la titularidad y respondió con 15 presencias y 5 goles. Quilmes parecía haber encontrado una joyita. Pero le duró poco.
A fines de 1983 Estudiantes de La Plata quiso quedarse con los servicios del juvenil, pero simultáneamente apareció la Unión Deportiva Las Palmas, de la Segunda A de España, y se lo llevó. Lamela fue refuerzo a comienzos de 1984 y ni bien aterrizó en la isla de Gran Canaria su padre José declaró ante los medios: «es mejor que Maradona«. Lo quemó.
Su estreno, con gol incluído, se produjo el 5 de febrero de 1984, en la victoria 3 a 2 frente al Castellón que sacudió las apuestas deportivas. Tenía apenas 19 años, 11 meses y 22 días. Parecía que se llevaba el Mundo por delante. Pero el plan falló. Un par de partidos más no le alcanzaron para estar a la altura de los elogios que había recibido en los primeros días. El público, increíblemente exigente, le empezó a pedir que fuese mejor que Maradona, tal como lo había vaticinado su padre. Y el pibe, sin la experiencia necesaria, se apichonó.
Antes de lo previsto, la melena colorada de Lamela dejó Europa y volvió a Quilmes, donde jugó más retrasado, como un 10 clásico, junto al Ñato Freddiani y Horacio Magalhaes. En ese frustrante 1984 agregó 13 partidos más y 1 gol a su historia con la camiseta blanca.
Para 1985, El Cervecero se armó para ascender (quedaría afuera ante Racing en la semi del Reducido) y la ya por entonces ex promesa tuvo poca participación. Siempre como suplente, apenas si disputó 11 encuentros y marcó 1 tanto. Al año siguiente, el equipo fue un fracaso que acabó en la Tercera División. A Lamela apenas le dieron unos minutos (ingresó por Kergaravat) en la derrota, como local, a manos Villa Dálmine. Triste.
El exitismo, las presiones, la merma en el rendimiento y la indiferencia de los entrenadores acercaron a Lamela a su pronto final, aunque fue una lesión lo que lo alejó temporalmente del fútbol. «Un jugador uruguayo que estaba a prueba en el equipo, cuyo nombre ya no recuerdo, me fracturó el peroné en un entrenamiento«, declaró hace unos años a un diario de Las Palmas. Ahí mismo contó que intentó volver a ser el de antes en Villa Mitre de Bahía Blanca pero una lesión en la rodilla derrumbó su último sueño dentro de las canchas. Tenía 23 años en aquel 1987. Y aunque seguía siendo un pibe, decidió largar.
En los últimos tiempos se dedicó a su otra pasión, la música, específicamente al rock británico. Tiene su propio programa de radio y labura como agente de seguros. Por ahí no triunfó, es cierto. Pero tampoco anda por ahí mostrando la piernita con nana (?).
De nuevo con los ’90s. Sí señor, porque fueron comidilla de varias secciones y porque, esencialmente, nos hicimos hombres con esa infame década. Claro que en tren de aggiornar sus transmisiones y el programa en sí, el tristemente célebre Fútbol de Primera tuvo varios intentos que resultaron truncos. Uno de ellos, fue el motor de éste post: como una humorada, el ciclo incorporó animaciones que servían para subrayar una determinada circunstancia del juego. Es decir, cuando había un gol, aparecía un hincha caracterizado con los colores del club que había convertido festejando. Si había una decisión arbitral discutible, aparecía un árbitro con anteojos negros y bastón. O cuando un tiro se iba por arriba del travesaño, bajaba el dibujito de varios pájaros malheridos por el pelotazo.
Dicha metodología resultó simpática al principio, pero como casi todo, terminó por saturar. La repetitiva inclusión de las animaciones terminó por hacer de los partidos una excusa para verlas a ellas. El ostracismo fue paulatino, primero hicieron de ellas una excusa para incluir publicidades y, más tarde, claudicaron ante el paso del tiempo, que las hacía quedar demodé.
En esta olvidada sección que se resiste a morir, volvemos a la recopilación de chistes fáciles y lugares comunes para ocuparnos de un club perdido en el mundo y de paso robar un post.
En este laberinto de las instituciones aptas para baldoseros, nos encontramos con el Tauro Fútbol Club de Panamá y lo primero que se nos viene a la mente es la leyenda del Minotauro, pero a esta altura hacer chistes con animales y futbolistas sería muy sencillo, si hasta Leo Montero jode a Fabbiani. Entonces, dejemos a los que saben (?).
Después se nos ocurrió relacionarlo con los signos del zodíaco, de los cuales sólo sabemos que son 12 y el nombre de 5 ó 6. Casi empezamos a poner que en Gemini FC hubiesen andado bien los hermanos Ciglic y los Belforti; en Virgo F.C. algun hincha de Gimnasia y Esteban de León de Belgrano; en Libra F.C. Verón; y así hasta llegar a Cáncer F.C., donde se iría todo a la mierda. No hace falta.
Otra forma de encarar el post hubiese sido hablando de Los Caballeros del Zodíaco, pero acá lo que nos caga es el almanaque: no tenemos ni la puta idea de la historia como para robar una o dos oraciones. ¡Aguante Mazinger!
Entonces vamos a lo seguro. Dando a entender que Tauro Fútbol Club, fundado en 1984 y con el original apodo de «Los toros» es uno de los equipos más importantes de Panamá. La camiseta es similar a la de Juventus porque el fundador era fanatico de la vecchia signora y su clásico rival es Plaza Amador. Con esto es suficiente, terminó el post. Ah no, falta poner «tomar el toro por las astas» en algun lado, pero no sabemos dónde podria ir. Bueno, ya está.
Argentinos que hacen o hicieron turrismo: Seguramente alguno jugó acá. Matias Bernal (?) figura en wikipedia. También tienen un colombiano con el nombre Varcan Sterling. Muy groso.
Jugadores que se adaptan al perfil del club: Eduardo Tuzzio.
Técnicos que se adaptan al perfil del club: Diego Simeone.
Probabilidades de baldosear en ese club: Muchas menos de las probabilidades de que te empiecen a decir «cornudo». Igual son bastantes.
Chistes obvios que nos quedaron por hacer: 0.