
Michael Díaz
Italiano, de nombre Michael e hijo de Ramón Díaz y Mirta (?). ¿Algo más? Sí, también hermano de Emiliano, otro baldosero. Las condiciones para estar en este sitio las tuvo desde el vamos. El nivel futbolístico, de última, lo único que hizo fue grabarle a fuego el dibujo de un pulgar hacia abajo en medio de la frente. Con ustedes, Michael Díaz.
Nacido el 12 de marzo de 1986 en Avellino, donde actuó Ramón como jugador, no pudo sacar provecho de su condición de futbolista internacional hasta 2005…cuando se sumó junto a su hermano al plantel del Oxford United inglés, dirigido por su padre, claro. Pero la experiencia en el ascenso europeo duró poco y ni siquiera pudo disfrutar de las apuestas deportivas online betting at BetUS. Al año siguiente fue ofrecido a la dirigencia de San Telmo, que aceptó la propuesta con los ojos cerrados. El paso de Michael por el Candombero fue insignificante, apenas tuvo un puñado de encuentros. El ser «hijo de…» no le sirvió para llamar la atención en la Primera B, pero sí para luego firmar con un grande de Primera División. Increíble.
En 2007 su papá se hizo cargo del plantel de San Lorenzo de Almagro y luego de la obtención del título en el primer torneo que le tocó (Clausura ’07), no dudó en solicitar la contratación de sus hijos para la segunda mitad del año. Con plata dulce y la sonrisa en la cara, la dirigencia aceptó semejante pedido y así fue como los hijos de Ramón se sumaron a la pretemporada. A Emiliano algunos lo conocían por su fugaz pasado en River. Pero de Michael no se sabía nada, ni siquiera de qué jugaba. «Es lateral derecho» tiró el padre. Ahhhhhhhhhh.
Mientras los resultados acompañaron, no hubo indicios de que la convivencia de los hermanos Díaz con el resto de los compañeros tuviera inconvenientes, pero la cosa cambió mucho cuando llegó el 2008. Aprovechando el torneo de verano, Ramón puso a Michael como titular y dicen que luego se molestó cuando alguien hizo un chiste al respecto. Más tarde, la pelea por los premios, la eliminación de la Copa, el enojo de Orión, la decisión del Presidente Savino de no renovarle contrato a los pibes, las declaraciones de Emiliano en nombre de ambos y el anunciado final. Ramón se fue y los hijos siguieron sus pasos.
En junio de ese año el DT viajó a México para empezar a trabajar en el América. Michael, ni lerdo ni perezoso, lo acompañó pero terminó entrenando para otro equipo más acorde a su calidad (?), los Indios de Chihuahua. Y pese a ser bastante callado, se vendió: «Vengo a hacer lo mejor posible. Marco bastante bien y tengo buena llegada. Si me quedo, haré las cosas lo mejor posible«. Las dudas entre quedarse o no parece que estaban generadas por la posible contratación de Emiliano, que teniendo más experiencia (?) al final prefirió esperar una oferta de Europa. La separación no duraría mucho.
Luego de probarse en el Benevento italiano (obvio, junto a su hermano), mediados de 2009 se sumó a Defensores de Belgrano, donde ya había hecho divisiones inferiores, pero ahí tampoco le dieron bolilla.
Hoy dicen que Emiliano juega en Paraguay. ¿Y Michael? Ni noticias. Pero probablemente esté ahí, viendo de qué carajo laburar. Incluso hasta podría ser vendedor callejero. Total, experiencia no le falta. Desde bebé está acostumbrado a decir «chi pá«.