

(Gracias Mero)


(Gracias Mero)

Andrés Eduardo Redondo. Mediocampista argentino. Jugó entre 1971 y 1982.

Damián Oscar Luna
No tenía la pegada del Canario, ni el poder de gol del Chino, tampoco estaba bueno como Silvina, pero así y todo, Damián Oscar Luna se las ingenió para jugar un buen rato en la Primera División con los colores de dos equipos grandes.
Con apenas 17 años, de la mano de Rubén Darío Insúa, debutó como volante en San Lorenzo de Almagro, en un partido ante Olimpo de Bahía Blanca correspondiente al Apertura 2002. En 2003 parecía que la iba a romper, se ganó la titularidad y la convocatoria para la selección sub 20 que se preparaba para el Mundial de Emiratos Árabes. Pero quedó afuera.
En el Ciclón, donde había hecho todas las divisiones inferiores, estuvo hasta mediados de 2005 y jugó bastante: 65 partidos y convirtió 6 goles. Por torneos internacionales (ganó la Sudamericana en 2002) disputó otros 14 encuentros y marcó una vez. Su último partido en Boedo fue en febrero de 2005, ante Boca. Esa tarde se rompió y, desde entonces, su carrera se desmoronó. Volvió algunos meses más tarde, en Reserva ante River, pero sufrió una nueva rotura de meniscos en su rodilla derecha que lo marginó una vez más de las canchas.
En medio de una larga recuperación, a mediados de 2006, quedó libre y fue comprado por Independiente. En Avellaneda intentó reflotar su carrera, que alguna vez supo ilusionar a más de uno, pero no pudo. Recién logró debutar en el Clausura 2007 y hasta su despedida, a fines de 2008, apenas sumó otras 8 presencias a su curriculum.
En el verano de 2008, cuando ya habían pasado por el banco Burruchaga, Santoro y Troglio, Lunita se despachó: «Pasa el tiempo y es peor para todos. Que no juegue no le conviene al club ni tampoco a mí. Me desvalorizo como jugador. No me dieron la oportunidad de demostrar si estaba bien, si estaba mal, si podía rendir o no. Y diez minutos, o 15, no los considero una chance para saber si ayudás a tu equipo. No sé si llegué a completar 90». Se ve que ese día en Avellaneda nadie compró el diario, porque, como ya dijimos antes, Luna durante ese año casi ni jugó.
En enero de 2009, sospechado de tener un pasaporte trucho, cruzó la Cordillera de los Andes y se sumó a otro grande: la Universidad Católica de Chile. Debutó en un amistoso antes Olimpia de Paraguay y mostró algunas cosas interesantes. Cuatro meses después, lo de siempre: bajo rendimiento y pelea con el técnico Marco Antonio Figueroa, que responde al mágico apodo de Fantasma. «Ya no aguanto más a este tipo, ya no lo banco. No dice las cosas a la cara, no trata bien a los jugadores y las cosas te las enteras a través de la prensa. Él nunca va de frente. Además, para mí, es alguien que no le ha ganado a nadie», dijo Chilavert Luna. Obviamente, el que se alejó del club fue él.
En agosto armó el bolso y se fue a Brasil. Los dirigentes del São Caetano, de la segunda división, lo habían visto en su veranito de partidos buenos con la Católica y compraron un buzón. Eso sí, no fueron tan boludos. «Esperamos a que terminara su contrato con Independiente para empezar las negociaciones», explicó el presidente del equipo paulista, Nairo Ferreira de Souza. Así, Luna se convirtió en el tercer extranjero en vestir la camiseta de ese club, detrás los colombianos Kilian Virviesc*s y un tal Martín.
Mientras tanto, Lunita vendió un poco de humo: «Quiero hacer historia en el São Caetano. En Argentina siempre escuché hablar bien de este equipo, que es reconocido por haber llegado a la final de la Libertadores en 2002». Un puñado de partidos fue el saldo de la excursión de Damián Luna por Brasil, que no dejó una buena huella. Bueno, en realidad sí la dejó, pero en la humanidad de Max Carrasco, del Ipatinga, a quien le pegó una linda patada que lo obligó a salir de la cancha. Luna, obvio, vio la roja ante la atenta mirada de los 867 hinchas que estaban en el estadio Anacleto Campanella.
A fines de 2009 rescindió el contrato, que era de dos años, y regresó a la Argentina. En el segundo semestre de 2010, luego de analizar ofertas de Almirante Brown, Atlético Tucumán, Olimpia de Paraguay y el fútbol boliviano (de donde lo habían tentado años atrás, y donde jugó su padre, Sergio Oscar), volvió al club de sus amores, Nueva Chicago, para disputar la Primera B Metropolitana.
La aparición del diario deportivo Olé, allá por 1996, obligó a los directivos de la ya por entonces venida a menos revista El Gráfico a modernizarse para pegar un golpe de efecto y recuperar los lectores perdidos. El primer intento fue un cambio general de formato y diseño que no dio resultados y que encima frustró a los coleccionistas. El segundo manotazo de ahogado, tan efímero como olvidado, fue un periódico que cubría la fecha del fin de semana. Aquí el recuerdo:

Diario durante el Mundial
Todavía en manos de la Editorial Atlántida y conciente de su histórica relación con los mundiales de fútbol, la revista trató de no perder terreno en su especialidad y preparó para Francia ’98 una novedad en cuando a publicaciones: un diario a todo color, con papel de revista y al módico precio de $1. Así fue como el martes 2 de junio de 1998 salió a la luz El Gráfico – Diario del Mundial, con una gran promoción en la que uno podía juntar cupones y canjearlos por un gorro arlequín. Para pegarse un tiro en las bolas.
Con un estilo mucho más desenfadado que lo habitual (Olé le había sacado varias cabezas en ese aspecto) y sacando provecho de su inmenso archivo de imágenes, El Gráfico en su versión diaria cumplió con el objetivo de cubrir el Mundial hasta el último día. Pero habría más.
Sólo los lunes
La vieja costumbre de comprar la revista los martes estaba en desuso. ¿Para qué esperar tanto tiempo si el lunes se podía tener un diario deportivo mucho más económico y completo? Fue así como los popes de El Gráfico (ya perteneciendo a Torneos y Competencias) vieron viable la posibilidad de continuar con el mismo formato del Diario del Mundial, aunque sólo para los lunes. La idea era clara: competir con Olé.
Durante el último semestre de ese año y los primeros meses de 1999, los futboleros que no le hacen asco a nada (?) tuvieron la oportunidad de leer una copia del Olé bajo el nombre de El Gráfico. Entre sus secciones más afanadas afamadas, estaban El Picadito, El Gaste y la revolucionaria (?) Un día como hoy. Las tapas, como siempre, estaban dedicadas en su gran mayoría a Boca y River, aunque en las páginas interiores también le daban cabida al resto de los equipos de Primera División e incluso a otros deportes como el rugby, el tenis y el boxeo.
Para las últimas semanas de vida, quizás presagiando el final, la publicación bajó considerablemente la calidad del papel, resignando el único punto a favor que tenía. Si hasta el nombre perdió y terminó llamándose El Equipo de El Gráfico. Eso sí, a sólo $1, porque si algo protegieron siempre los de Torneos fue el bolsillo de su público (?).
Nicolás Servando Villamil (el Loco)
Arquero argentino que tuvo que hacer carrera en el exterior para ganar algo de reconocimiento. Aquí sólo fue un extra de equipo grande a mediados de los 80’s. Todo lo que vino después caminó entre lo glorioso y lo payasesco.
En nuestro país algunos dieron fe de su existencia en 1986, cuando le tocó integrar aquel equipo que Argentino de Mendoza le alquiló a Racing para jugar el torneo local. Villamil (junto a Dillon y Signorelli) era uno de los pocos jugadores del club cuyano. Y salvo el enganche Edgardo Geoffroy, el resto había desembarcado desde Avellaneda.
Después del fiasco que significó haber quedado en la quinta posición (la idea era clasificar entre los primeros 4 y luego pelear por un ascenso al nuevo Nacional B), Villamil volvió a Buenos Aires con el plantel académico, siempre en su condición de arquero suplente. Detrás de Wirtz y eventualmente luchando el puesto con Pogany o Zubczuk, le tocó salir a la cancha con el buzo número 12, pero sólo para sentarse en el banco.
Las vueltas de la vida lo hicieron cruzar la Cordillera de Los Andes, y allí finalmente pudo llamar la atención. Primero fichó para Universidad de Chile (1987), que enseguida lo mandó a préstamo a Deportes Concepción, donde se hizo querer a base de jugadas excéntricas, empezando por su forma de atajar los penales: ¡de espaldas! A eso le sumó un gol de cabeza a la Católica y algunos pifies memorables.
En 1992 se puso el buzo del Everton, pero luego de su tercera expulsión sufrió el descuento del 50% del sueldo, fue separado del plantel y acabaron por rescindirle el contrato. Pasó por Liga Deportiva Universitaria de Quito y de nuevo en Chile defendió las vallas de Fernández Vial y Ñublense, hasta que en 1999 se retiró y puso una casa de deportes.
Pero su espíritu inquieto, claro, le permitió seguir siendo noticia aún fuera de las canchas. En 2000 gestionó la llegada de Marcelo Vega a Racing. En 2002 lo sorprendieron dando intrucciones (?) al arquero y la defensa de Deportes Concepción en pleno partido. En 2003 tuvo su merecido partido despedida en el Estadio Municipal de Collao y dos años más tarde, en su condición de empresario, cayó con 5 camerunenses para probarlos en la Universidad Católica, de los cuales sólo quedó el baldosero (y ex Tiro Federal de Rosario) Luc Bessala.

El ADO Den Haag lo estaba aguantando bien. A pesar de que el arquero titular, Robert Zwinkels, se había lesionado, su reemplazante, Barry Ditewig, estaba teniendo un buen partido ante el Ajax. Sin embargo, a los 29 minutos del segundo tiempo, el temperamento lo traicionó, al agedir a un rival y ser expulsado. A falta de un cuarto de hora, el delantero Ricky Van den Bergh se convirtió en el tercer arquero de su equipo en la tarde, con la dura tarea de aguantar el cero frente a un poderoso rival. Y lo venía haciendo bien, hasta que en el segundo minuto de descuento hizo la estatua ante un remate de lejos, y el Ajax se llevó la victoria.
El 2011 es el año de las apuestas en el fútbol, conocé las mejores casas de apuestas
Sería necesario un monton de suerte para apostar sin ningun riesgo de perder dinero al hacer una apuesta a algun deporte, prácticamente eso es imposible, pero no lo es hacer que las apuestas tengan menos riesgo de ser perdedoras si le echamos un poco de inteligencia y ponemos nuestra experiencia tras ver mucho deporte y mucho fútbol en particular. Está claro que si somos fervientes seguidores de una liga o si seguimos de cerca varias ligas que no son de nuestro pais, lo lógico es que enfoquemos las apuestas de fútbol en dichas ligas,a equipos del que tenemos informacion de su estado de forma,de estado de animo o de sus ultimas rachas de resultados,de problemas interno en los clubs por problemas de pago, rencillas entre jugadores o con el entrenador porque de alguna forma influye a los resultados que queramos hacer en nuestras apuestas, pudiendo agarrar una buena cuota que nos haga ganar un buen pellizco. Alguna de estos consejos uniendolo a una guía de apuesta deportivas a la que agarrarnos para conocer los eventos venideros a los que apostar, o conocer alguna de las casas de apuestas que mas nos pueden beneficiar y mas nos conviene hacer un deposito como podria ser bet365.
Además de las apuestas tipicas a el resultado a un partido de fútbol podemos echar un vistazo a otras opciones que nos dan las casas de apuestas que pueden ser igual o mas claras y mas fáciles de adivinar que las apuestas al resultado final como pueden ser a resultado de numero de corners entre los dos equipos,equipo que mas corners saca,igualmente ocurre con las tarjetas amarillas o rojas,a los que podemos vaticinar si sera un partido duro o de guante blanco o si el arbitro es tarjetero o deja jugar, estas apuestas a veces solo con prestar un poco de atencion a la actualidad nos puede dar una alegría.