Ortiz Pablo

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Pablo Pascual Ortiz

Tener Pascual como segundo nombre no es un obstáculo fácil de saltear para nadie, mucho menos para los futbolistas. Julián Alastuey, por ejemplo, se fue rápidamente del fútbol de Primera División para terminar manejando un camión. Roque Córdoba tuvo debut y despedida en un partido olvidable de Boca. Alberto Garrido trazó una trayectoria pobre, por no decir insignificante. Edgardo Mazzeo pasó fugazmente por Argentinos Juniors, labura en una empresa metalúrgica y es fan de la baldosa (?). El único que más o menos la pudo pilotear fue Sebastián Rambert, gracias a un arreglo que hizo con Dios.

La historia de Pablo Ortiz no escapó a la norma pascualense. Surgió en las inferiores de Talleres de Córdoba como un volante derecho con llegada y sin desprecio por la marca. Debutó en Primera en 1983 y ese mismo año fue convocado para integrar una pre selección juvenil que participaría de la Copa Havelange, en México.

Después de semejante año de presentación, en 1984 Ortiz tuvo más rodaje y llegó a completar 16 partidos y 1 gol con la camiseta albiazul. ¿Y después? ¿la explosión? No, todo lo contrario.

A mediados de 1984 bajó a la Liga Cordobesa para defender los colores de Estudiantes de Río Cuarto. Y ya que estaba, también lo hizo en el Campeonato Provincial. En 1985, siempre con el conjunto celeste, disputó 4 encuentros en el Nacional, los últimos en la elite.

Tras un paso por Alumni de Villa María, regresó a Estudiantes, donde jugó distintos campeonatos hasta 1988, cuando desapareció del mapa, confirmando su baldoseridad. Ojo, no le echamos la culpa a él. Sabemos que tener Pascual como segundo nombre es un certificado para aparecer en este sitio.

Tomaszewski a Talleres 1982

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Imaginamos las noches de insomnio y preocupación que deben haber vivido César Mendoza y Guibaudo, los arqueros de Talleres de Córdoba, a comienzos de 1982. ¿Por qué?

Porque la dirigencia Tallarín y en plan de ponerle la frutilla a esa especie de dream team armado para el técnico Ángel Labruna, recibió una propuesta (?) y casi abrochó la llegada del guardameta polaco Jan Tomaszewski. El uno, ya con 34 años y experiencia de selección, se encontraba en el Hércules de España y hasta tenía definido el hotel Grillón como lugar de residencia.

Finalmente llegó la convocatoria del arquero para el Mundial de España, el humo se disipó y todo terminó como correspondía. O sea, con Tomaszewski atajando en el LKS Lodz de su país natal.

Arizala Javier

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Javier Eduardo Arizala

Junto con Leonardo Fabio Moreno, uno de los pocos colombianos que tuvieron la suerte (o la desgracia) de baldosear dos veces en la Argentina.

Lateral izquierdo de profesión, debutó siendo muy joven en la Primera del Cortuluá (2001 a 2003) y de allí pegó el gran salto para jugar en un grande, Atlético Nacional de Medellín, en 2003. Ese mismo año integró la selección cafetera que participó del Mundial Sub 20 de los Emiratos Árabes y ahí fue donde se cruzó a Joel Barbosa y pensó «ah, en Argentina juega cualquiera«.

Por eso estuvo un semestre en el Deportes Tolima y luego desembarcó en Banfield para el Apertura 2004. Su experiencia, vale decir, no fue para nada agradable. Falcioni aprobó su contratación pero después no lo puso, ni siquiera en la Copa Sudamericana. El defensor apenas si pudo actuar en Reserva, donde alguna vez fue noticia por haber recibido una patada de Carreño. Triste.

Continuó en Deportes Quindío (2005) y Deportivo Pasto (2005/06) de su país, hasta que inexplicablemente recibió una oferta de Blanquiceleste y se incorporó al Racing de Mostaza Merlo de cara al Apertura 2006. Confiado en sus condiciones, tiró en una de sus primeras notas al Diario Olé: «Acá hay poquitos como yo«. Y la verdad es que tenía algo de razón, porque la ausencia de marcadores de punta ya era una realidad en el fútbol argentino. Claro que si hablamos de calidad, Arizala era del montón.

Sus únicos 4 partidos oficiales en La Academia fueron ante Vélez, River, Lanús y Arsenal. Y sólo ante Los Millonarios se retiró victorioso, luego de un 3 a 1 a favor. Bah, Arizala ese día salió en el entretiempo, así que muy contento no se debe haber ido. Después se lesionó en un encuentro de Reserva ante Colón y se despidió de Avellaneda.

Siguió jugando en la Selección mayor de Colombia e incluso participó de la Copa América de 2007. Pasó por Deportes Tolima (2007), Independiente Santa Fe (2008/09, donde fue al arco) y este año regresó al Cortuluá, para cerrar el círculo con apenas 25 26 años. Los cumplió ayer, así que pueden dejarle acá los saludos atrasados. Eso sí, ojito con los términos que utilizan, no queremos un nuevo caso Bonilla.

Acevedo Cristian

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Cristian Damián Acevedo

Quizás la víctima más reconocible de la mala leche que llevaba encima el Balín Bennett, experto en eso de lesionar rivales. Su recuerdo siempre estará emparentado con aquella fatídica jugada del 5 de diciembre de 1993, cuando el delantero hondureño de San Lorenzo le metió una plancha, provocándole una doble fractura.

Si bien el pibe de Vélez se recuperó y volvió a las canchas 8 meses más tarde, su carrera no volvió a tener la misma proyección. Jugó salteado en el Fortín hasta finalizar el Clausura ’95. Con apenas 12 encuentros en la elite tuvo que tomar valor y sumergirse en el ascenso.

Tras vestir la camiseta de Almirante Brown (1996/97) en la B Nacional, recién regresó a los primeros planos en la temporada 1998/99, cuando lo rescató Ferro Carril Oeste y le dio la oportunidad de adueñarse del lateral derecho. Acevedo cumplió con la premisa y disputó 33 encuentros, de los cuales 31 fueron como titular.

Luego encadenó experiencias en ligas de diferente tenor, matizadas con baches en los que no sabemos qué hizo. Pasó por Beveren de Bélgica (1999/2000), Defensores de Belgrano (2001/02, donde se volvió a cruzar con Bennett en un partido ante Quilmes), Argentino de Merlo (2005) y Carabobo de Venezuela (2006).

Tras un período de inactividad (o actividad paranormal, o un viaje sabático…) apareció en 2009 en Dock Sud, donde jugó toda la temporada.

En 2012 protagonizó un principio de betocarranceo cuando firmó para Comunicaciones de Mercedes, Corrientes, donde es una de las figuras del equipo que milita en el Argentino B.

Actualización Noviembre 2012