Gómez Adrián

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Ángel Sebastián Adrián Gómez (Pupi)

Lateral izquierdo oriundo de Salta que conoció la fama en noviembre de 1998, cuando lo sancionaron con dos años a raíz de un control antidoping que dio positivo al detectarse rastros de cocaína. Amparándose en la costumbre regional, argumentó que sólo había mascado hojas de coca, pero a la AFA poco le importó su declaración.

Había debutado con la camiseta de Gimnasia y Tiro en 1996, de la mano del Pipa Higuaín. Un año más tarde, ya con el Albo en Primera A, tuvo su estreno a lo grande cuando Ricardo Rezza lo mandó a la cancha en reemplazo de Zanatta en un partido ante Newell’s.

En el Clausura ’98 fue titular en 3 encuentros (ante Lanús, Español y Platense) pero poco pudo hacer para evitar el descenso. Lo que menos se imaginaba, seguramente, es que a fines de ese año se toparía con la maldita suspensión. Luego de un partido ante San Martín de Tucumán, su nombre ingresó en la lista negra de los sancionados por dóping. Y borrar su nombre de allí, claro, se le haría imposible.

Declaró en los tribunales de la AFA, explicó que no se drogaba, que sólo coqueaba como cualquier salteño y hasta se ofreció a hacerse una rinoscopía. La ley, en ese caso, miró para otro lado, a pesar que un año antes le había creído a Claudio Arzeno aquello del «té de coca«.

El pobre de Gómez pasó luego las mil y una. Sin recibir el sueldo de su club, tuvo que salir a buscar laburo. «Antes iba a entrenar en auto en el que me compré cuando ascendimos, pero después empecé a viajar en colectivo y ahora no me queda otra que andar en bicicleta. Me cuesta mucho practicar sin cobrar, pero le sigo dando para adelante«, declaró en julio de 1999 a la revista Mística.

Recién supimos de él en la temporada 2001/02, cuando integró el plantel de Juventud Antoniana de Salta en la B Nacional. Después, en la misma categoría, actuó para Gimnasia y Esgrima de Jujuy (2002 a 2005). Su trayectoria, bien alejada de los grandes acontecimientos deportivos, continuó en el under con Atlético Ledesma, Huracán de Comodoro Rivadavia (2006), Juventud Unida Universitario de San Luis (2006) y Talleres de Perico (2007). Desconocemos a qué se dedica en la actualidad.

Roa al Manchester United 1999

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Con sus manos había eliminado a Inglaterra en Francia ’98 y estaba considerado como uno de los mejores arqueros del Mundo. Figura en el Mallorca español, Carlos Ángel Roa fue tentado a comienzos de 1999 por el Manchester United, que ofertó 10 millones de dólares por su pase y además le ofreció un jugoso contrato. Muchos, al enterarse de las cifras que se manejaban, dieron el pase por hecho. Pero el argentino, que por aquel entonces tenía 29 años, rechazó los billetes y se retiró por cuestiones religiosas (entre otras cosas, no podía jugar los sábados).

Permaneció un año alejado de la actividad, haciendo tareas de caridad como miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y en abril de 2000 anunció su vuelta al fútbol. Siguió actuando en España e incluso regresó al país para ponerse el buzo de Olimpo, aunque ya no volvería a tener el mismo nivel que lo llevó a estar en la mira del Manchester.

Ferrero Gremio 1979

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A fines de los 70’s y principios de los 80’s, los buzos de arqueros eran más o menos todos iguales: lisos, sobrios y no solían llevar el escudo del equipo. Pocos guardametas escapaban a estas costumbres. Ricardo Ferrero fue una de las escasas excepciones, y en 1979 se lo vio varios partidos defender el arco de Rosario Central, luciendo como el arquero del Gremio.

La autoayuda de Gambetita

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Le pasa a todo el mundo, también a los futbolistas. Después de terminar su relación con la actual novia de Nicolás Navarro, Diego Fernando Latorre entró en una profunda depresión de la que le costó salir. Necesitó horas y horas de terapia para darse cuenta de que tenía que mirar hacia adelante, animarse a los cambios. Pero todo no fue tan sencillo, claro. Con la intención de tener presente la palabra de su psicólogo, se grabó los conceptos más importantes en un casette para escucharlos con el walkman a toda hora, incluso cuando salía con otras señoritas.