
Carlos Luis Lozano
Cuando vemos casos como el del homenajeado de turno es difícil no pensar que hay tipos que están predestinados a algo en esta vida. Para bien o para mal. Pero ya que hablamos del tema, ¿qué es exactamente el destino?
Para Wikipedia es el poder sobrenatural que, según se cree, guía las vidas de cualquier ser de forma necesaria y a menudo es inevitable o ineludible. En la cultura occidental la mayoría de las religiones han creído en formas de destino, especialmente relacionada con la predestinación.
También podríamos agregar que el Destino es una pizzería de puta madre que está a metros del monumento al Cid Campeador en Buenos Aires. Pero ese es otro tema. Acá la cosa pasa por ver cómo el destino fue arriando a Carlos Luis Lozano hasta meterse de lleno en su vida. Y ya veremos por qué.
Delantero que debutó en el fútbol grande con la nueve de Racing y ya con 25 años en el DNI. Concretamente su estreno fue el 3 de abril de 1983 por el campeonato Nacional y con derrota 1-0 ante Huracán en Parque Patricios. Pero tras el partido no llamó tanto la atención sus andanzas de cuarto volante como sí lo fue su avanzada edad, cosa que provocó unas cuantas preguntas. Ante la insistencia sobre el tema, en los mismísimos vestuarios del Tomás Ducó tuvo que pelar la verdad y no sólo hablar de su edad sino de cómo hizo para aterrizar en Racing sin pisar las divisiones inferiores: “…es verdad, jamás jugué profesionalmente al fútbol. Estaba interviniendo en los campeonatos internos de GEBA, me vieron y me llevaron para que me probase Rogelio Domínguez. Le gusté y me hicieron el primer contrato. Antes trabajaba en una compañía financiera, ganaba más o menos lo mismo que ahora en Racing, pero el fútbol tira. Lo único que me falta es ponerme a punto físicamente, después todo es lo mismo, el juego no cambia…”.
Durante ese fatídico año para La Academia, formó parte de distintas formaciones que lucharon pero no pudieron torcerle el brazo a ese mismo destino que lo catapultó a la fama. Y el cierre, cruel e innecesario, fue a todo trapo. Descenso consumado, derrota 2-0 en la Doble Visera y vuelta olímpica de Independiente. Motivos de sobra para desaparecer de la faz de la tierra luego de una trayectoria de 8 partidos oficiales y mucho vestuario con gente como Campos Aquino, Matuszyck, Sarulyte y Urán.
En resumen, parece muy jodido escaparle al destino. Pero no por eso es cuestión de pedirle milagros o usarlo de excusa descaradamente o incluso andar escuchando a cualquiera sobre el tema.












