Ooooh, no te vayas Campi on (?)

updateandocampigol

Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Fin de año, momento de las despedidas. Y en este caso, una de esas que duelen. Se retiró el gran José Luis Campi. En su último partido, defendiendo el escudo de Juventud Antoniana de Salta, convirtió un gol de penal en la victoria 4 a 1 a Patronato de Paraná. Desde acá, nuestros respetos para un tipo que alguna vez supo reconocer «a Canadá fui a robar la plata, a jugar a un fútbol fantasma, que no existe; no sabés lo que es. Un tipo que nunca supe quien era me hizo los contactos con un dirigente de un club para ir cinco meses, y acepté; eran muchos verdes los que me daban. Cuando llegábamos allá, nos daban 40 o 50 dólares de viáticos por día, pero nos largaban solos, cada jugador hacía lo que quería, con un horario tope para retornar al hotel. Yo, con un par de chilenos, comíamos en un Mc Donalds a tres dólares por cabeza, así que guardábamos el resto. Iba todo para casita. Total, decíamos que para jugar con estos muertos no hace falta consumir tantas pastas, y le mandábamos hamburguesa y gaseosa«. Gracias, José.

– Ya que hablamos de arqueros, hace unos días se vendía en Mercado Libre un buzo de Flavio Frangella. Si pagaste 160 mangos, te estafaron, flaco. Sabelo.

– ¿Cómo habrá pasado la noche buena la familia La Fata?

Livio Prieto sigue robando con esa mentira de que fue Campeón Mundial Sub 20 en el 2001 (se lesionó unos días antes y su lugar fue ocupado por D’Alessandro). En Brasil firmó para el Duque de Caxias y cuando le preguntaron sobre el tema, en lugar de corregir al periodista, se hizo el boludo de una manera tremenda:

Você participou de quase todas as seleções de base e foi campeão do mundo sub-20. Você ainda pensa em voltar a seleção da Argentina?

Claro que eu penso em voltar a seleção um dia, mas é uma coisa muito difícil. Tenho que trabalhar, jogar bem no próximo ano para tentar alguma coisa. Mas é muito difícil.

– El bautismo del estadio de Newell’s con el nombre de «Marcelo Alberto Bielsa» nos permitió volver a ver en una cancha a baldoseros entrañables como Kurt Lutman y Sergio Stachiotti. ¿Para cuando tienen pensado invitar a Marcelo Penta?

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Brinde con Marchant, festeje con Tuca (?)

indultonavidad2009

Una costumbre para esta época del año. Nos ponemos sensibles, nos dejamos llevar por el clima festivo/pelotudísimo de la navidad y terminamos perdonando a aquellos que están injustamente homenajeados en el sitio. Con ustedes, los nuevos indultos, que tampoco son taaaantos:

Julio Marchant: Símbolo del tipo que pudo reinventarse. Parecía que su carrera estaba acabada, luego de sus pasos poco afortunados por Racing, Unión, Portugal y México. Pero explotó en Uruguay y regresó a la Primera División de la Argentina, donde fue campeón con Banfield. Hasta le perdonamos el gol que erró ante Newell’s. No, mentira, eso no. Pero el Sapo ya no es baldosero.

Mauricio Risso: Si bien no fue un crack, el Tuca tuvo una carrera aceptable que luego, a fuerza de betocarranceo feroz, terminó empañando un poco la imagen que supo dar en Colón. No es baldosa.

Puden sugerir otros indultos durante el día. Igual no prometemos nada. ¡Feliz navidad!

La Rosa Eugenio

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Eugenio Tomás La Rosa

Podríamos discutir horas sobre si el peruano La Rosa era bueno o malo, sobre si tuvo el tiempo suficiente para adaptarse al fútbol argentino o incluso si 5 partidos son muchos o pocos para sacar conclusiones. Lo que hay que dejar en claro, antes que nada, es que el tipo no dejó plantado a nadie y para ser sinceros, hay un tema bastante espinoso de por medio, con aroma a milagro y que flor de susto le debe haber pegado. Sin exagerar, Argentinos Juniors, casualmente el Semillero del Mundo, le salvó la vida. Así de contundente.

Nacido el 20 de diciembre de 1962 en Lima, a mediados de 1987 y tras 8 temporadas en Alianza Lima y una participación con su selección nacional en la Copa América de Argentina, La Rosa fue tentado para probar suerte como delantero en el fútbol argentino. Más precisamente en Argentinos Juniors. Y se vino nomás.

Su arribo al Bicho para la temporada 1987/88 lo transformó en el primer peruano en ponerse la camiseta de los de La Paternal. Debutó por la segunda fecha en el empate 1-1 frente al River de Griguol en el Monumental. Siguió de titular las tres fechas siguientes en partidos frente a Deportivo Español, Ferro y Deportivo Armenio. Ya en la sexta fecha comió banco ante Rosario Central, hasta que el técnico Armando Mareque lo mandó a la cancha para que reemplace a Fernando Redondo. Sin que nadie lo sospechara, ese rato contra el Canalla fue el partido despedida de La Rosa en el fútbol argentino. Entre fines de octubre y el mes de noviembre pasó sin escalas de ser suplente a jugar en la Reserva y en diciembre rescindió contrato y se fue del país para siempre. ¿Qué pasó?

El 8 de diciembre, el avión Fokker de la Marina de Guerra de Perú con matrícula AE-560 que llevaba a todo el plantel de su ex equipo Alianza Lima (más cuerpo técnico, dirigentes y hasta algunos hinchas), se cayó al mar a pocos kilómetros del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Más allá de si fue por una falla humana del piloto o por la escalofriante teoría de un fusilamiento en masa de todos los pasajeros vinculado a un tema de drogas la cruda realidad le arrebató a La Rosa compañeros y amigos de toda la vida e hizo que volviera inmediatamente a Perú. En 1988 jugó un año en Alianza Lima y luego lo hizo en Ecuador y nuevamente en Perú pero en otros equipos.

En definitiva, sus 5 partidos en el Bicho más tres meses y pico de vestuario compartido con Infantino, Irala Sarabia, Néstor Cataldo o Renato Corsi, lo salvaron de la tragedia. ¿Fue el destino? ¿Fue la suerte? No sabemos. Lo que sí sabemos es que de la que se salvó, no tiene nombre. Pero sí precio.