Especiales: el hijo de Suñé

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Diego Suñe (El Chapita)

La revista Goles los juntó, en 1993, como parte de una producción que reunía a los más promisorios hijos de futbolistas reconocidos. Así fue como el Chapa Rubén Suñé, aquel mítico capitán del Boca del Toto Lorenzo, posó junto a su heredero pelilargo y lanzó: «tiene buenas condiciones para jugar en los cuatro puestos del medio. Inclusive, puede ser líbero«.

A Diego le gustaba desempeñarse como volante ofensivo y cumplía esa función en la Cuarta División de Vélez Sársfield, donde sufría los cuestionamientos de ser hijo de: «hay veces que te beneficia y otras que te perjudica; sobre todo, cuando intentan compararte con tu viejo y te dicen ‘si fueras la mitad de lo que fue él…’. Además, tenés que soportar todo el día tener un segundo técnico«.

Mientras tanto, su padre se mostraba algo caliente: «En Boca, a Diego lo rebotaron pero no pienso decir quién fue porque no soy ningún buchón. Esa persona ya no está en el club«. Duro.

En efecto, el pibe hizo las inferiores en el Fortín y por poco no llegó a debutar en Primera. La leyenda cuenta que el Chapita entrenaba un día junto a su amigo Fernando Pandolfi cuando Carlos Bianchi los vio y los probó junto al plantel profesional. La suerte, el tiempo, el lugar y el talento (aunque seguramente no el esfuerzo) pesaron en la balanza para que el Virrey se decidiera por el Rifle, que a partir de ese momento inició su carrera futbolística, luego absorbida por la musical.

Desaparecido del ambiente, algunos dicen fue el mismísimo Suñé chico el que se dedicó a la música y entonó un éxito a comienzos de los 90’s que decía algo así como «Tonta, como quieres que te quiera, que te quiera, si me tienes trabajando; tonta, tonta«. Pero no, no fue él.

En los últimos años lo encontramos abocado a las ligas amateurs. En 2006, por ejemplo, salió en esas notas pagas del Diario La Nación cuando su equipo, Banco Provincia Azul, derrotó 1 a 0 a La Cascada F (?) y se convirtió en uno de los punteros (?) de la categoría Mayores Junior A (?) de la Asociación Intercountry de Fútbol de Zona Norte (?). Suñé, por supuesto, fue figura.

Unos meses más tarde, jugaron la revancha y el team del ex Vélez pecheó de manera gigante, cayó 5 a 2 y perdió la punta a manos de su rival. Ah, a Suñé ese día lo echaron. Pero al menos la nota sobrevive en un grupo de yahoo, y no en un diario.

Argentina 2 – Selección Liga de Corrientes 1

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Los amistosos de la Selección Argentina contra combinados del interior fueron un clásico en la época de Menotti como DT del equipo nacional. Antes del Mundial 1978, el conjunto que sería campeón del mundo llegó hasta la cancha de Lipton para enfrentar a la selección de la Liga de Corrientes. El flaco quiso probar variantes, formando el equipo con La Volpe, Olguín, Luis Galván, Killer (Oviedo), Bottaniz (Tarantini); Larrosa, Rubén Galván, Alonso; Houseman (Ortiz), Bravo y Bertoni (Mradona). Argentina se impuso por 2-1, con goles de Alonso y Bertoni.

Arizaga Patricio

Patricio Alejandro Arizaga (Pachi)

La carrera futbolística de Patricio Alejandro Arizaga estuvo bastante alejada de los flashes y las primeras planas. Con la casaca de Estudiantes de La Plata apenas alcanzó a disputar 9 partidos como volante central entre 1983 y 1987. En busca de oportunidades dejó la ciudad de las diagonales y deambuló por Ferro Carril Oeste de General Pico (1987/1988) y Tigre (1988/1989).

En la temporada 1989/1990 retornó al Pincha, pero no tuvo minutos en cancha y, en consecuencia, paseó su fútbol por Nueva Chicago (1991/1992), Atlanta (1993/1994), Defensores de Cambaceres, Olimpo de Bahía Blanca y Minervén de Venezuela, hasta que dijo basta.

Retirado de la actividad, Arizaga tomó notoriedad cuando fue designado coordinador de Estudiantes en la etapa de Daniel Córdoba. ¿Los motivos? Sus fuertes vinculaciones con la barra brava. Se dijo que era el nexo entre los barrabravas, el técnico y el presidente, Daniel de la Fuente. Ah, también el canchero del club lo acusó de «quedarse con algunos vueltos». Una pinturita.

En noviembre de 1996 fue detenido acusado de ingresar material pirotécnico antes de un clásico contra Gimnasia. Nada en comparación a lo que ocurrió en mayo de 1997 cuando realmente la pasó mal. En una práctica del conjunto platense tuvo una fuerte discusión con Pablo Prado (amigo y barra fallecido en 2000) que sacó un arma de fuego y le apuntó al cuerpo aunque no disparó. El Profe Córdoba dio una versión libre de los hechos: «Ese señor, que conozco porque lo veo en las prácticas, llegó en un remise acompañado de otra persona. Vino a pedirle plata a Arizaga y también a que le dé su auto. Arizaga se negó y ese muchacho esgrimió un arma de fuego. Pudimos calmarlo. Que quede claro que esto no fue una apretada que tenga que ver con lo futbolístico. Fue un hecho aislado cuyo sentido desconozco.»

Días después Arizaga fue separado de su cargo y el barra lo liquidó en los medios: «Me dieron ganas de volarle todo porque fue un hipócrita al decir que no tenía vínculos conmigo, se hacía el distraído. Después me tranquilicé. El es hincha del dinero. Como De la Fuente y Córdoba, porque si perdía el clásico iba a tener que perdirme de nuevo que no gritáramos en contra del equipo.», contó Prado aquella vez. Todo quedó en la nada.

Tiempo después, Arizaga comenzó su carrera como representante de jugadores, y los escándalos siguieron a la orden del día. En 2002 fue detenido bajo los cargos de resistencia a la autoridad y lesiones luego de un partido entre Estudiantes y River Plate (0-6, torneo Apertura).

En 2003, Emanuel Ruiz iba a convertirse en jugador de Nueva Chicago y Roberto Vila, por aquel entonces secretario del Torito, le abonó la suma total del préstamo (30.000 pesos) al padre del jugador, Carlos Ruiz, y al representante (sí, adivinaron) Patricio Arizaga en 3 pagarés de 10.000 pesos cada uno. El papá del jugador, días después, le confesó a Daniel Blasco, vicepresidente 1º de Nueva Chicago, que le había entregado el dinero a Arizaga y Vila a cambio de la titularidad de Suchard en el equipo. También se había pactado que en caso de que Alberto Márcico, el DT del Torito, no lo incluyera a Ruiz entre los 11 titulares, el dinero se repartiría entre la barrabrava para que lo «apretaran» al ex Ferro, Boca y Gimnasia LP. Cuando todo salió a la luz, el pase se cayó.

En los últimos años, más tranquilo, Arizaga siguió trabajando como representante (manejó a Mariano Pavone, Pablo Lugüercio, Lucas Licht y Mariano Andújar, entre otros) e incluso como secretario técnico en Defensa y Justicia.

Se fue Coyette, no somos nada (?)

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

 

– La noticia que nunca quisimos dar (?): se retiró Walter Coyette. El jugador con la baldoseridad más discutida en la historia de este sitio, abandonó el fútbol según se supo en la últimas horas, aunque todavía no es oficial. Estamos esperando que lo digan en cadena nacional (?).

– ¿Se acuerdan del Gordo Gustavo Sandoval? Salió campeón de la Liga Cañadense de Fútbol con la Asociación Deportiva Everton Olimpia.

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– El grosso de Zapatilla Sánchez debutó como comentarista deportivo en las transmisiones partidarias de Defensa y Justicia que se escuchan por la FM 97.7. Además, está laburando en las inferiores del Halcón con las categorías ’96, ’97 y ’98.

– Y hablando de ex futbolistas devenidos en comentaristas, Martín Terán cumplió esa labor en el partido entre Atlético Tucumán (el equipo de Granero y Barone) e Independiente. ¿Notaron que el fútbol y la TV últimamente le están dando mucho laburo a los baldoseros? Que sigan así.

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Da Silva Eduardo

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Eduardo Da Silva Díaz (Dito)

Volante uruguayo de ojos achinados que llegó a la Argentina cuando en su país ya era una ex promesa que había empezado a perder aceite. Lo que hizo acá no hizo más que ratificar esa condición y después de algunos años decidió abandonar el fútbol.

Oriundo de la localidad de Artigas, se formó en el Peñarol local y luego pasó a su homónimo de Montevideo, donde estuvo entre 1985 y 1991, dándose el lujo de ganar una Copa Libertadores y jugar 5 partidos para su Selección, incluido uno ante Argentina por la Copa América de 1987 y un amistoso frente a Argentinos Juniors.
Condiciones, según cuentan, tenía. Lo que conspiraba contra el Dito da Silva eran las lesiones, que no lo dejaban tranquilo.

Recaló silenciosamente en nuestro país para disputar el Apertura ’92 con Talleres de Córdoba. Quizás para sacarse de encima ese estado de mute, en la primera jornada se despachó con una expulsión ante Platense, en Vicente López, al minuto del segundo tiempo. Ese día, para colmo, también debutaba con dos goles el pibe de los botines Converse, Carlos Graff. La baldoseridad estaba asegurada.

Al charrúa se le complicó volver al primer equipo. En la octava fecha jugó por segunda vez, cuando ingresó por el Pastor Mario Bevilaqua en un match ante Estudiantes y recién en la decimoquinta volvió a la titularidad. Ojo, tampoco el Pato Pastoriza era un enamorado de su juego. Da Silva era el hombre que el DT siempre sacaba en el complemento.

En total, disputó 10 encuentros para los Tallarines y después regresó a su país, donde finalizó su trayectoria con la casaca del Basáñez (1994/95). En la actualidad es comentarista de un programa radial partidario de Peñarol.

(Gracias Jason y Diego)