
Marcelo Alejandro Rouillet
Tan baldosero como el taxi de Allegue o el sexto dedo del Nachi Medina, el apellido Rouillet está emparentado emocionalmente con ese grupo de pibes que apareció en la Primera de River Plate a comienzos de la década pasada de la mano de Daniel Passarella.
Lateral izquierdo y dueño de una frondosa melena de rulos, tuvo su debut y despedida en la octava fecha del Apertura ’90, cuando ingresó por el Pipa Higuaín en la victoria 4 a 0 sobre el San Lorenzo de Saporiti, con goles de Ramiro Castillo, el Polillita da Silva y el Mencho Medina Bello en dos oportunidades.
En algún momento, su nombre sonó en un paquete de futbolistas que iban a pasar a Gimnasia La Plata a cambio de Rolando Mannarino, pero la transferencia quedó en la nada. Después, como Matías Díaz de Borbón, Gabriel Del Valle Medina y Sebastián Ablín, desapareció de los primeros planos.
Volvió a asomar la cabeza en la temporada 1992/93, cuando jugó con el Deportivo Armenio en la Primera B. Un año más tarde, bajó a la Primera C para actuar en Tristán Suárez. Y allí formaría parte, en la temporada 1994/95, de una defensa que ayudaría al arquero Alejandro Otamendi a permanecer 1115 minutos con la valla invicta y romper de esa manera el récord que estaba en poder de Daniel Tremonti, de Barracas Central.
En la final del octogonal de la misma temporada, marcó un gol ante Berazategui que significó un importante empate como visitante que luego, con victoria en la cancha del Lechero, se transformaría en el ascenso a la Primera B. Como premio, en la 1996/97 dio sus últimas señales en esa categoría y, a juzgar por la foto y la información que manejamos, decidió ponerle coto a su carrera.
(Gracias Manute)