Temperley error de utilería 1982

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El Gasolero se mostró bien plantado posando para los fotógrafos. Flashes por aquí y flashes por allá. De fondo, la cancha de Huracán al palo para ver la  final contra Atlanta para definir nada menos que un ascenso a la A.

Entonces es entendible que entre tanto nervio y adrenalina en la previa, a nadie le haya llamado la atención que a Issa, el capitán de Temperley, le hayan tirado una camiseta con la marca Nanque en color negro y sobre la derecha cuando el resto de sus compañeros lucían ese mismo logo en blanco (en la foto se los ve a Villalba y Masotto arriba y a Dabrowsky, Aguilar y Néstor Scotta abajo) y del lado izquierdo.

Y si la cosa pasó desapercibida antes del partido ni hablar al finalizar con un dramático 13-12 por penales, para que los del Sur asciendan Primera División.

Dabove Diego

Diego Omar Dabove

La vida del arquero suplente no es fácil (a menos que seas el Flaco Saccone, que está más allá de todo) y más complicada se torna cuando el titular se perpetúa en el puesto.

Así es la historia de Diego Dabove, cancerbero reserva (?) categoría ’73, que vivió bajo la sombra de Carlos Roa en Lanús, club al que llegó en 1985 y del que se marchó diez años más tarde sin haber debutado oficialmente (varias veces fue suplente de Lechuga en Primera), pero con más de 100 partidos de Reserva en el lomo. En la zona sur vio pasar a Miguel Ángel Russo, Patricio Hernández, el Profe Córdoba, Jorge Masalis y Ediberto Righi, entre otros.

Antes, a comienzos de los noventas, había sido preseleccionado para la Sub 19 que dirigía Reinaldo Carlos Merlo.

Lejos del Granate, continuó su carrera pululando por clubes del ascenso de manera descendente. Pasó por Sportivo Dock Sud (1996), Argentino de Quilmes (1997), Ferro de General Pico (1998), Cañuelas (1998/1999) y colgó los guantes en Deportivo Riestra (2000/2001).

Desde entonces, al igual que Martín Tocalli y Lucas Vivas, se gana la vida como entrenador de arqueros y ha trabajado con técnicos de la talla de Miguel Brindisi (Lanús y Boca Juniors), el Turco Antonio Mohamed (Huracán) y Néstor Gorosito (Lanús, Rosario Central, Argentinos Juniors y en la actualidad, River Plate).

También alguna vez debió calzarse de apuro el buzo de DT. En la última fecha del Clausura 2003, dirigió a Lanús frente a Talleres de Córdoba en un partido que terminó 1 a 1. Más reciente, en la quinta jornada del Apertura 2008, manejó a Argentinos Juniors durante todo el segundo tiempo contra Gimnasia LP por las expulsiones de Pipo Gorosito y del ayudante de campo, Jorge Borrelli. Aquella tarde, el Bicho y el Lobo terminaron en tablas y Dabove volvió a su casa con el invicto a salvo.

Irala Sarabia Domingo

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Domingo Irala Sarabia

Un número importante de jugadores paraguayos ha pasado por la Primera División de Argentinos Juniors. Sin embargo, el único que se formó en las divisiones menores del club fue el atacante Domingo Antonio Irala Sarabia.

Si bien jugó sólo seis partidos en el primer equipo del Bicho y estuvo otros tantos en el banco sin ingresar, varios de esos encuentros futbolísticos tienen un contexto muy especial.

Su debut se produjo el 1º de diciembre de 1985, ante Unión en Santa Fe, partido que ganó el equipo Tatengue por 1 a 0 con gol de Fernando Husef Alí. Irala Sarabia ingresó para jugar el último cuarto de hora del partido en reemplazo de otro con paso efímero: Fernando Marcelo Fortunato. Una semana más tarde, Argentinos jugaba la final de la Copa Intercontinental ante Juventus, por lo que este partido en el que debutó el paraguayo se jugó con una formación compuesta por suplentes.

Volvió a disputar unos minutos en febrero, y su momento de mayor continuidad lo tuvo entre agosto y octubre de 1986. Como Argentinos se decidió por intentar obtener su segunda Copa Libertadores, el torneo local lo disputaban jugadores habitualmente suplentes. Aparecieron así valores como Fernando Cáceres y Carlos Mac Allister, y otros de escasa participación como José Carlos Sotelo o Fabio Miguel Giménez.

La vida le tenía preparada una sorpresa. Fue al banco en la final de la Copa Interamericana disputada en Trinidad & Tobago, en la que Argentinos venció al Defence Force por 1 a 0, en diciembre de 1986. No entró, pero se dio el gran gusto de ser parte del equipo que obtuvo la cuarta estrella para el club.

Estuvo en el plantel hasta mediados de 1988. En su última temporada en el club de La Paternal no fue tenido en cuenta pero jugó mucho en Reserva y fue campeón. Después el fútbol le deparó varios cambios. De actuar en una liga regional para Loma Negra de Baker, llegó al fútbol de ascenso en 1989, donde se puso la camiseta de Nueva Chicago. Hizo un primer intento en Paraguay y volvió para jugar en Estudiantes de Caseros. Otra prueba en su país natal que duró poco (Sportivo Luqueño) y nueva vuelta al Pincha de Caseros.

En 1993 pasó a Chacarita Juniors, donde tuvo cierta continuidad y consiguió el ascenso al Nacional B. En el Funebrero jugó tres temporadas y en 1996 fichó para el por entonces llamado Deportivo Italiano, donde se dio la casualidad de tener que jugar dos veces contra el club que lo vio nacer.

Tras un par de años de rumbo desconocido, pudimos saber que terminó el siglo veinte en Centroamérica, primero en Federal de Honduras y luego en Sacachispas de Guatemala. Su última experiencia conocida fue en Deportivo Laferrere, donde jugó en la temporada 2001-02.

Tampoco tuvo fortuna su hermano, Diego Manuel, ya que estuvo en las inferiores del Bicho pero ni siquiera jugó en Reserva, aunque si logró debutar en Deportivo Morón en el Nacional «B» y pasar luego por el fútbol paraguayo.

Pensar que en la tribuna se llegó a escuchar «El futuro Pepe Castro por su juego como puntero derecho o «El nuevo Eugenio Morel» en recuerdo al delantero paraguayo que jugó junto a Diego Maradona a fines de los ’70. Lamentablemente, nada de esto ocurrió, aunque al menos tuvo su revancha en el fútbol de ascenso.

(Publicado en simultáneo con «Te Acordas Bicho?«)

Juira Bicho: Los negritos de Sugus

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A pesar de que muchos de nosotros los conocimos recién en los 80’s a través de las publicidades gráficas y televisivas o simplemente por intermedio del packaging de los caramelos, los negritos de Sugus (criaturas de García Ferré) venían laburando a destajo en varios terrenos, incluso en ese rectángulo de pasto con dos arcos llamado cancha de fútbol.

Ya en la década del ’60 aparecían infiltrados en las típicas fotos de las formaciones, muchas veces acompañados por una inverosímil botella de whisky con patas, mucho antes de que Basile dirigiera a Boca.

Los cinco muñecos con torso de caramelito (ojo, no ésta) siempre andaban en grupo, jamás individualmente. Y eso era producto del sentido común: a cada negrito le correspondía una letra. Dicen que los que portaban la «S» eran simpáticos, se sacaban fotos con los niños y estaban siempre de buen humor. El flaco de la «G» era como el hermano del medio, nadie le daba pelota y quería llamar la atención entrando a la cancha cuando el arbitro no había dado el pitazo final y ese tipo de cosas que ocurren generalmente en el estadio de Lanús con el tipo que lleva las bebidas. Los de la «U» eran chilenos (?). Y así.

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Últimos tiempos y desaparición

Después de muchos años de ausencia, los personajes de Sugus reaparecieron en un torneo de verano, allá en los inicios de la década del ’90. A esa altura, todavía lograban diferenciarse (el fútbol no estaba híper explotado como ahora) pues no tenían que competir contra osos, tarjetas de crédito y otros animadores comerciales.

Algunos más arriesgados, incluso, afirman que el último negrito de Sugus que pudo introducirse en un campo de juego lo hizo de forma oficial, vistiendo la camiseta de Boca y Unión de Santa Fe. Claro, están también los que dicen que no se trataba de un muñeco, sino de un ser real llamado Emanuel Ruiz. Aunque no deja de ser curioso que ese futbolista haya sido apodado Suchard. Todo un metamensaje (?).

sugus
Ficha Técnica

Club/Empresa: Sugus, de Suchard.
Liga: Primera División de Argentina.
Características: tez oscura y sonrisa amplia. Caja torácica descentrada.
Nombre provisorio: «Negrito de Sugus» o «Suguito».
Nombre oficial: desconocemos.

Sosa José Luis

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José Luis Sosa

Se puede ser exquisito como el Marqués, crack como Rubén, horrible como el Pampa, devoto como Franco, muerto como el Chuco, sincero como Chiche, vendehumo como el Pato, Principito (?) como José, siempre viejo como Luis, estadio como el Gabino, varón del tango como Julio, veterana dable como Patricia, agradecida como Mercedes, o suplente como José Luis, arquero uruguayo que llegó a Gimnasia y Esgrima La Plata en 1986 y que sólo disputó 5 partidos cubriendo las ausencias de Gustavo Moriconi hasta 1988. Ah, también se puede ser mal cocinero como mi tío, que no tiene el mismo apellido pero la comida siempre le sale sosa (?).