Juira Bicho: Los negritos de Sugus

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A pesar de que muchos de nosotros los conocimos recién en los 80’s a través de las publicidades gráficas y televisivas o simplemente por intermedio del packaging de los caramelos, los negritos de Sugus (criaturas de García Ferré) venían laburando a destajo en varios terrenos, incluso en ese rectángulo de pasto con dos arcos llamado cancha de fútbol.

Ya en la década del ’60 aparecían infiltrados en las típicas fotos de las formaciones, muchas veces acompañados por una inverosímil botella de whisky con patas, mucho antes de que Basile dirigiera a Boca.

Los cinco muñecos con torso de caramelito (ojo, no ésta) siempre andaban en grupo, jamás individualmente. Y eso era producto del sentido común: a cada negrito le correspondía una letra. Dicen que los que portaban la «S» eran simpáticos, se sacaban fotos con los niños y estaban siempre de buen humor. El flaco de la «G» era como el hermano del medio, nadie le daba pelota y quería llamar la atención entrando a la cancha cuando el arbitro no había dado el pitazo final y ese tipo de cosas que ocurren generalmente en el estadio de Lanús con el tipo que lleva las bebidas. Los de la «U» eran chilenos (?). Y así.

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Últimos tiempos y desaparición

Después de muchos años de ausencia, los personajes de Sugus reaparecieron en un torneo de verano, allá en los inicios de la década del ’90. A esa altura, todavía lograban diferenciarse (el fútbol no estaba híper explotado como ahora) pues no tenían que competir contra osos, tarjetas de crédito y otros animadores comerciales.

Algunos más arriesgados, incluso, afirman que el último negrito de Sugus que pudo introducirse en un campo de juego lo hizo de forma oficial, vistiendo la camiseta de Boca y Unión de Santa Fe. Claro, están también los que dicen que no se trataba de un muñeco, sino de un ser real llamado Emanuel Ruiz. Aunque no deja de ser curioso que ese futbolista haya sido apodado Suchard. Todo un metamensaje (?).

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Ficha Técnica

Club/Empresa: Sugus, de Suchard.
Liga: Primera División de Argentina.
Características: tez oscura y sonrisa amplia. Caja torácica descentrada.
Nombre provisorio: «Negrito de Sugus» o «Suguito».
Nombre oficial: desconocemos.

Sosa José Luis

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José Luis Sosa

Se puede ser exquisito como el Marqués, crack como Rubén, horrible como el Pampa, devoto como Franco, muerto como el Chuco, sincero como Chiche, vendehumo como el Pato, Principito (?) como José, siempre viejo como Luis, estadio como el Gabino, varón del tango como Julio, veterana dable como Patricia, agradecida como Mercedes, o suplente como José Luis, arquero uruguayo que llegó a Gimnasia y Esgrima La Plata en 1986 y que sólo disputó 5 partidos cubriendo las ausencias de Gustavo Moriconi hasta 1988. Ah, también se puede ser mal cocinero como mi tío, que no tiene el mismo apellido pero la comida siempre le sale sosa (?).

Estudiantes con bastones anchos y angostos 1998/99

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No hay errores en esta camiseta de Estudiantes (1998-1999), quizás sí en la formación, por contar, entre otros, con Leonardo Más como titular.

La curiosidad en esta ocasión pasa por el diseño y no hace falta ser especialista en el tema para criticarlo. Es cierto que cuesta horrores ser novedoso en camisetas a bastones, pero este intento roza lo grotesco.

Antes de que saliera a la luz la camiseta en cuestión, la gente de Olan presentó ante la dirigencia del Pincha 3 posibles modelos: uno con los clásicos bastones que se parecía mucho al utilizado en el período 1995-1998, otro con las líneas más gruesas, y éste, que combinaba cosas de los dos anteriores.

Los popes trasladaron la decisión a los jugadores, que vieron los dibujos y optaron por el tercero. Ese modelo no era nada innovador, ya que el Newcastle lo había usado en 1994. Para diferenciarse, tal vez, Olan agregó un extraño banderín debajo del cuello. En la foto, completa el adefesio el histórico buzo de Carlos Bossio.

El Nadal de los 90’s

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Es cierto que las pilchas que lleva consigo Raúl Peralta en la foto no son cuestionables. Un short blanco es algo habitual, y más de uno habrá usado alguna vez una chombita rosa.

Pero lo que también es cierto es que por la forma en que usa las prendas, merece ser condenado por utilización indebida de ropa deportiva.

En primer lugar, no hace falta subirse las medias como si estuviese usando canilleras. Y en segundo término, el pantalón alto al estilo Mono no se justifica.

La chomba se acepta, pero no para combinar con el resto de la ropa, y menos si va metida adentro.

Por último, para ponerle la frutilla al postre, los bucles de esa cabellera que caen sobre los hombros y que seguramente son los que motivan la carcajada del Beto Carranza.

Rimoldi a Argentinos Juniors (2007)

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De la mano de Diego Milito, el Génoa había ascendido a la Primera División del fútbol italiano a mediados del 2005. Sin embargo, el sueño se truncó cuando investigaciones que se dieron a conocer indicaron que el conjunto genovés había ganado partidos arreglados.

Esa situación generó que varios de los integrantes del plantel buscaran nuevos destinos, pero el argentino Lucas Rimoldi se quedó. Sin embargo, un año después y tras jugar una temporada allí y media en el Forsinone a préstamo (siempre en la C), intentó volver el país.

El volante firmó con Argentinos Juniors en 2007 e incluso entrenó, pero el Génoa se negó a dar el préstamo porque el futbolista no resignaba la deuda de 500 mil euros. En esa ocasión, el ex Racing y Talleres entre otros, advirtió que si no destrababa el asunto, quedaría parado seis meses. Y así sucedió.