Rómoli Adidas/Topper

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Se nota que Pedro Rómoli estaba bancado por adidas o bien tenía la ilusión de convertirse en arquero de Selección, por eso usaba el modelo de buzo que hizo furor en USA ’94.

La costumbre la mentuvo incluso jugando en un club vestido y sponsoreado por Topper, como Lanús. Entonces no le quedó otra que estampar su ropa de las tres tiras con otra marca.

Asec 2 – Boca 3

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En octubre de 1981 Boca se mandó una gira increíble por donde se la mire. A cambio de 180.000 dólares se fue a jugar un cuadrangular a Costa de Marfil en medio del campeonato Nacional.

Ni bien el avión tocó tierra empezaron a suceder cosas jamás imaginadas por el plantel xeneize. Para empezar, un ejército de policías con machetes no pudo impedir que una multitud de africanos saltaran los cercos y llegue a pie hasta la misma escalerilla del avión. Al grito de «Die-go, Die-go» los marfileños querían tocar sí o sí al diez. Ante el primer micrófono, un joven Maradona no salía de su asombro: «… en el exterior, fue lo más grande en mi vida. Esos negritos esperándome en el aeropuerto me emocionaron en serio. Yo ni me imaginaba que me conocían tanto. Uno hasta me llamó Pelusa».

Pasada la locura inicial, el plantel se alojó en el hotel Ivoire. Allí, bajo estricta recomendación médica, los jugadores tuvieron que tomar cada 12 horas un medicamento llamado Nivaquine. Es que Boca cayó justo en medio de una gran epidemia de paludismo y esas pastillas prevenían la enfermedad.

En el estadio Houphouet-Boigny, y especialmente por la presentación de Boca, se había montado una orquesta dirigida por un enano que según decían, era un experto en el arte (?) de manejar la batuta. Esta orquesta hacía sonar sus fanfarrias luego de cada gol.

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En lo futbolístico, Boca jugó ante el Asec de Costa de Marfil la final de ese cuadrangular. El partido se disputó bajo una lluvia torrencial de agua y de patadas también. Fue tan heavy el partido que Diego, sobre el final y podrido de su marca personal, metió una descomunal plancha tipo karate. Obviamente el árbitro ni mu dijo.

Faltando 20 minutos los africanos ganaban 2-1 y las tribunas se movían al ritmo de los tambores. Pero Boca lo dio vuelta y clavó un 3-2 final para salvar el honor y de paso llevarse el Elefante de Marfil para las vitrinas de Brandsen 805. Los goles fueron de convertidos por Trobbiani (2) y Huguito Alves.

Como Marzolini seguía internado en Buenos Aires por un problema cardíaco y Bongiovanni no viajó, el improvisado DT fue Yiyo Carniglia. Un Carniglia que no se limitó a su papel de técnico. Luego del cuadrangular y a través de José D’amico, un contacto argentino en África, inició velozmente las gestiones necesarias para que Zahui Lorenz, el hábil y movedizo 10 del Stade Abidján de Costa de Marfil, viniera a Boca a préstamo. Por suerte los marfileños se cebaron y pidieron una pila de guita, así que la operación se cayó.

Débole Alejandro

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Alejandro Luis Débole (el zigzagueante)

Delantero nacido el 8 de diciembre de 1962 en Buenos Aires, recordado como una de las grandes promesas ochentosas que más baldoseó. Su ascendente carrera comenzó cuando, integrando la Reserva de Ferro Carril Oeste, fue sorpresivamente convocado por Cesar Menotti para la Selección Mayor. “Yo estaba lo mas tranquilo en mi casa y al principio me tomó tan frío que no lo creía. No entendía nada…” atinó a declarar por aquellos días.

Con solo 18 años, estuvo a las órdenes del Flaco para una serie de amistosos, acompañado de otros juveniles como Carlos Tapia y Jorge Cecchi. De esta manera, Débole debutó en la selección antes de haber jugado en la primera de su club.

Sin embargo, en el conjunto de Caballito no le iba tan bien. Sin lugar en el plantel superior, se marchó a Racing, club del cual es hincha, y allí hizo su estreno en 1981, actuando como puntero derecho durante 5 partidos. Ese mismo año vistió otra camiseta albiceleste, la de la Selección Sub 20, en el Sudamericano de Ecuador que fue escenario de la goleada 5 a 1 de Uruguay sobre los argentinos.

Luego pasó a Argentinos Juniors, disputó 10 encuentros y nunca más pisó una cancha de Primera División, a pesar de que también formó parte del plantel de River en 1985. En el Millonario fue tapado por Antonio Alzamendi y apurado desde la reserva por un tal Claudio Caniggia que asomaba como crack.

Con Caruso Lombardi como compañero, ese año conoció el ascenso jugando para Sportivo Italiano.

Además de un fallido intento en el fútbol francés, en 1986 probó suerte en Defensores de Belgrano y cuando se acababa la década apareció en Mar del Plata: primero fue compañero de Gabriel Amato en Aldosivi, y en 1991 traicionó al tiburón al marcharse a Alvarado, donde colgaría los botines al año siguiente. Claro que fue una traición que paso desapercibida hasta para el Diario La Capital.

Una vez retirado estudió Comercio Internacional y, para no sentirse tan lejos de las estrellas, trabajó en el sector de finanzas de TELEFE. Imaginamos la envidia de sus ex-compañeros de la Selección cuando sepan que Débole caminó los mismos pasillos que las gemelas de Fugitivos.

¡Qué lástima!

En estos días que nos tomamos para reacomodar algunas cosas, descubrimos que hay gente que no puede vivir sin la baldosa. Y no nos referimos solamente a los que preguntaban cada dos minutos “¿Cuándo vuelven?”.

Parece que el Gordo Kenig se olvidó de la movida que armamos hace dos años para que ganase un reality (1) y del posterior saludo (2) (3) y pedido de disculpas de su parte. Se ve que aún no comprendió del todo la idea de “la web essssta”, como él dice.

Nosotros no educamos a los hijos de nadie. Para eso están los padres, se supone. Lo poco que podemos hacer es escribir sobre las trayectorias de los futbolistas que nos provocaron alegría, fanatismo, ira o una carcajada gigante. Nada más.

El video corresponde a una conferencia que Alejandro Kenig dio el año pasado ante simpatizantes de Talleres de Córdoba. Quizás pensando que este material nunca llegaría a nuestras manos, nos atendió lindo. No hay problema, nos bancamos las críticas. Pero es curioso que alguien a quien considerábamos un amigo, se la agarre con uno de los pocos sitios que se circunscribe a su vida deportiva. Si Alejandro googlea su nombre se dará cuenta de que casi nadie recuerda sus calzas grises o sus rabonas al travesaño.

Pausa

Durante las próximas horas vamos a estar realizando unas tareas de mantenimiento. Es probable que vean el sitio con algunas dificultades o que directamente no lo vean (?). Tranqui, no pasa nada, nos encontramos en un par de días. Mentras tanto, aconsejamos que no se esmeren mucho en hacer comentarios porque pueden quedar en el limbo. Mejor visiten la página de Ariel Beltramo.