Bonjour Fernando

Fernando Martín Bonjour

Hay personas que parecen nacer predestinadas a cumplir una misión en esta vida. Y con cada acto llevado a cabo no hacen otra cosa que reafirmar ese destino que les tocó cargar al hombro. Este es el caso de un Fernando Martín Bonjour que parece empecinado en hacer famosa a su Carhué natal no sólo por las termas y el lago Epecuén sino por ser cuna de un baldosero de ley. Hecho y derecho.

Nacido el 4 de septiembre de 1985 y portador de un apellido que ya invita a poner la lupa sobre él, nuestro homenajeado arrancó su carrera como defensor en Olimpo de Bahía Blanca (2003/04). Allí le llegó casi sin darse cuenta el momento de debutar en Primera División. Fue el 12 de octubre de 2003, cuando por la novena fecha del Apertura de ese año, el técnico Enzo Trossero lo mandó de titular frente a Quilmes en el estadio Roberto Carminatti. Pero lo que parecía ser el inicio de una prometedora carrera fue, increíblemente, su único partido jugado en la máxima categoría del fútbol argentino. Y para colmo de males el recuerdo no fue el soñado tras la derrota 0-1 contra los cerveceros.

Tras verse relegado constantemente, hizo tripas corazón y dejó atrás a gente con prontuario como Fram Pacheco y Leonardo Pininito Mas y decidió volver al pago y formar parte de Racing de Carhué durante el resto de 2004. Pero la tentación de los flashes y la posibilidad de alcanzar cierto grado de fama lo llevaron nuevamente a Bahía Blanca. En 2005 formó parte del Olimpo de Omar Labruna. Más allá de conocer personalmente a Nicolás Cambiasso y a Máximo Lucas, la terrible sensación de no jugar ni siquiera un minuto lo llevaron a tomar decisiones drásticas. O sea, arragar lo que venga no sin antes tirar un par de bombas: «…es muy difícil que llegue alguien de las inferiores a jugar en Primera porque hay muchas cosas que se están manejando mal. A los dirigentes no les interesa que jueguen los chicos de inferiores porque si no tendrían 25 jugadores en dos años, pero hace 4 años que Olimpo está en primera y el único jugador que salió, entre comillas porque ya venía jugando el Nacional B, es el flaco Delorte. Lo mejor es irme…».

Para la temporada 2005/06 dejó la Argentina para recalar en Rentistas de Uruguay. Llegó a este país por intermedio de Ignacio Nacho Vidal, quien realizó los contactos con el periodista Horacio De Bonis, su representante. El deambular por las canchas charrúas fue, por lo visto, bastante respetable: «…creo que hice más de lo esperado, por las condiciones en las que fui. Cuando debuté frente a Peñarol hacía un año que no jugaba por el tema de la operación y si bien había hecho una mini pretemporada con Olimpo, después por problemas legales que tuve, estuve dos meses parado entrenándome solo. No puedo reprocharme nada porque di todo…».

De todas maneras las aspiraciones del carhuense eran bastante sensatas: «…como jugador mi sueño es jugar en la Argentina, pero soy conciente que tengo que ir despacio. Hoy mi meta a corto plazo es entrar a una copa con Rentistas y después pasar a un club más grande de Uruguay o si existe la posibilidad, de Argentina. Se verá de acuerdo a mi rendimiento…».

De vacaciones por la Argentina  formó parte de El partido de todos, como denominó La Nueva Provincia a un partido de fútbol a beneficio que en la cancha de Liniers el equipo de Las Estrellas, con Bonjour como titular, le ganó 8 a 2 a un seleccionado de Bahía Blanca.

Al regresar a Uruguay se encontró con una noticia que le cambiaba los planes para la última parte de 2006. Una oferta del Lech Poznan de Polonia le abría las puertas del ansiado fútbol europeo: «…el presidente de Rentistas me dijo cuales eran las condiciones económicas, hablé con mi familia y a los 30 minutos le di el okey. Las negociaciones fueron rápidas y en dos o tres días bastante agitados saqué mi pasaporte regular y viajé a Polonia…».

Ya en tierras polacas se encontró con un escollo insalvable. El idioma: «…cuando llegué al club no tenía casi diálogo con mis compañeros ni con el técnico, simplemente el saludo a través de una traductora que me pusieron. Después no tenía oportunidad de cruzar palabras…». Pero dispuesto a no bajar los brazos tuvo un toque de suerte al compartir plantel con el peruano Henry Quinteros: «…por más que fue duro, fui bastante preparado y la traductora y el peruano me facilitaron las cosas.. A las dos o tres semanas me manejaba solo en los trenes, me las fui rebuscando. Además conocí una polaca que hablaba español y así la fui pasando…».

En lo futbolístico, el hecho de jugar más partidos en la filial de la segunda división que en el primer equipo y no terminar de agarrar continuidad, lo hicieron pensar bien la cosa y huir. Dejó para las estadísticas un gol contra el Pogon Szczecin pero su aventura en Polonia era cosa juzgada.

Mandando a segundo plano lo económico, volvió a Rentistas (2007) para jugar un poco más seguido y para sacar lo que hasta hoy es el último conejo de su galera. Un pase a la Universidad César Vallejo de Perú (2008). En el equipo Poeta tuvo clara su función desde antes de debutar: «…mi función es darle seguridad al equipo, jugar dentro del cuadrado defensivo y colaborar con el equipo para que sólo se preocupen por atacar. Soy rápido y además tengo buen juego aéreo. Quiero ser una muralla…». Sin embargo el estreno del Gaúcho (tal como lo apodaron) fue para el olvido. Y así se lo hizo saber la crítica deportiva peruana: «…sin dudas la lesión de Miguel Rebosio afectó el rendimiento Poeta porque su reemplazo, Fernando Martín Bonjour tuvo un mal debut, y no hizo honor a su pasada trayectoria. Deberá mejorar ostensiblemente si quiere continuar como titular…».

Con apenas 23 años y un destino que parece ensañado con él, hay dos cosas que saltan a la vista: la primera es que aún le queda mucho camino por recorrer. Y la segunda, que es difícil creer que no haya más incursiones baldoseras en su carrera futbolística.

Fuera de stock: PSN

Si en algún momento se eligiera al canal deportivo más baldosero de la historia (Boca TV queda excluído al no poder considerarse un canal) Pan-American Sports Network (PSN) se llevaría todos los honores. Cuenta con varios requisitos, un arranque prometedor, una queda importante en el medio y una caída rápida y no menos dolorosa.

Cuando el 15 de febrero de 2000, en el Parque Antártica, Palmeiras y The Strongest pusieron en marcha el grupo 7 de la Copa Libertadores estaban formando parte de la primera prueba de fuego de PSN, un canal deportivo que venía a pelearle sin miedo el lugar de preferencia a TyC Sports, Fox Sports e ESPN.

PSN irrumpió en el mercado cuando se quedó con los derechos de transmisión de la Copa Libertadores, las Copas Intercontinental, Mercosur (a través del sistema pay-per-view, que luego fracasó) y Merconorte, las eliminatorias sudamericanas clasificatorias a Corea/Japón 2002, el Calcio Italiano, las competitivas (?) ligas de Francia y Portugal, además de la Liga Sudamericana de Básquet, la NBA y la WNBA, la Fórmula Uno, torneos de tenis y golf.

Pavada de inversión (se calculan alrededor de 500 millones de dólares, otros suben la cifra a 650 millones) la que hizo el grupo estadounidense Hicks, Muse, Tate & Furst (actualmente conocido como HM Capital Partners), aquel que en los noventas, gracias a su amistad con Pelé, gerenciara el fútbol del Cruzeiro y el Corinthians brasileño, y que intentara hacer lo propio en nuestro país con Racing Club de Avellaneda y River Plate, sin mayor éxito.

Si hay algo que caracterizó a PSN fue la diversidad, de esta manera se hizo frecuente ver (u oír) a relatores colombianos, uruguayos, chilenos y brasileños que veían goles que no eran (?). Claro que nada se compara al lujo de tener como comentarista a Diego Armando Maradona, en la final de la Libertadores entre Boca Juniors y Palmeiras. El 2000 no pudo ser el año de la consolidación, pero de todo modos, PSN mostró una nueva e interesante propuesta. Durante ese período el logo del canal apareció en la casaca del Blooming boliviano, y acompañó a Gastón Mazzacane en su experiencia en la Fórmula Uno en las escuderías Minardi y Prost.

Para 2001, la situación ya venía complicada. Sin embargo, Luis Baraldi, vicepresidente ejecutivo de programación, derrochaba optimismo: «Ni la crisis en Argentina, ni la desatada después del 11 de septiembre, han variado nuestra estrategia global de negocios en Latinoamérica. PSN tiene en Argentina su mercado más desarrollado porque es el país con mayor penetración. En este sentido, al igual que Argentina, Brasil, México, Colombia y Chile, siguen siendo objetivo prioritario«, dijo semanas después de presentar el plato fuerte del canal para la temporada 2001/2002, «El Show de Pelé«, un programa con entrevistas a personas destacadas del ambiente deportivo a cargo de O Rei.

La cosa se ponía cada vez más negra y no porque Pelé estuviera en pantalla, sino porque de un momento a otro, la señal desapareció por un tiempo de la grilla de Multicanal. Desde la operadora del Grupo Clarín alegaban que PSN pretendía aumentar el costo por abonado que se pagaba de 35 a 70 centavos, lo que representaba (en esa época) una suma cercana a los 3 millones de dólares en un año. Desde PSN argumentaron: «Ellos han cesado sus pagos y nuestra señal se encuentra autorizada a suministrar a cortar el servicio a quienes no cumplan con el contrato«. En noviembre de 2001, y luego de dos meses, PSN volvió a estar presente en Multicanal, pero no por mucho tiempo.

El toque final se dio en febrero de 2002, apenas dos años después del lanzamiento, cuando en plena crisis de nuestro país, Pan-American Sports Network presentó la quiebra al no poder afrontar los enormes gastos en dólares teniendo solamente ingresos en pesos.

De las cenizas de PSN, surgió Fox Pan American Sports, producto de la fusión con Fox Sports y que derivó en Fox Sports Premium, ese paraíso del cable que semana a semana nos trae el relato de glorias baldoseras como el Pollo Vignolo y el soporífero Rodolfo de Paoli.

Gelatini Alejo Noé

 Alejo Noé Gelatini

Cuando un jugador de fútbol toma la decisión de armar sus bolsos, dejar atrás la familia, los asados y el dulce de leche para irse del país tiene que estar muy convencido. Y no es difícil suponer que en la gran mayoría de los casos, el futbolista lo que busca es morder algo de guita y de paso crecer profesionalmente. O viceversa. Pero es muy posible que en otros casos lo que se esté buscando, consciente o inconscientemente, es morder algo de guita y de paso recibirse de baldosero con todos los honores. Hacer una especie de Harvard acelerado en alguna liga de segundo, tercer o cuarto orden para despejar cualquier tipo de duda al respecto.

Tal vez aquí esté la punta del ovillo para empezar a entender un poco por qué Alejo Noé Gelatini, nacido el 7 de agosto de 1983 en Soldini, provincia de Santa Fe dejó a mediados de 2008 a su querido Tiro Federal para mandarse a jugar 5 partidos al FC Gandzasar de Armenia. Una liga de las menos competitivas del mundo y que entre los ocho clubes que la componen vemos a este equipo fundado en 2004 (cuya traducción significa Tesoro de la Montaña) representativo de la provincia de Kapan.

Instalado en ese lejano y frío país, ex provincia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el zurdo mediocampista tuvo el tiempo suficiente para recordar sus comienzos en Tiro Federal en la temporada 2002/03 y su toco y me voy en 9 de Julio de Rafaela (2004/05) en donde conoció a colegas como Víctor Rena y Conrado Besel.

En ese repaso mental de su carrera seguro clavó los frenos en la temporada 2005/06. Nuevamente en Tiro Federal, debutó en Primera División el 9 de noviembre de 2005 cuando reemplazó a Hernán Buján antes de los 20 minutos del primer tiempo en un partido frente a Instituto. En la máxima categoría del fútbol argentino pudo jugar 14 partidos de los cuales fue titular sólo en la mitad. Tuvo como técnicos a Jorge Solari, luego a Oscar Del Solar y finalmente a la dupla Abratti-Della Riva y se dio el gusto de enfrentar a equipos como San Lorenzo, Racing y Boca. Nuestro homenajeado tal vez haya pegado flor de trompada en la mesa al recordar que en ese partido con los de Basile, cerca del final, Abbondanzieri le impidió su minuto de fama al taparle lo que hubiera sido probablemente una bisagra en su carrera. Al finalizar ese campeonato tuvo que digerir el mal trago del descenso junto a Fernando Cafasso, Ariel Carreño y Silvio Iuvalé, pero sacó pecho en la temporada 2006/07 para hacer lo posible por devolver a Primera al equipo del barrio Ludueña.

Aunque no logró el ansiado ascenso allí estuvo hasta 2008 en donde se la jugó yéndose a Armenia. Semejante aventura llama la atención por donde se la mire. Por lo exótica y mucho más por lo fugaz. A su regreso formó filas junto a Luciano Palos del Central Córdoba de Rosario de Tweety Carrario. Pero el 2009 no empezó de la mejor manera. Al reconocer una deuda de 6 meses pidió junto a otros compañeros la inhibición del club y la libertad de acción.

Su futuro futbolístico es una verdadera incógnita. Pero de lo que podemos estar seguros es de su pasado. Y de que cuando les cuente a sus nietos que jugó al fútbol en Europa, técnicamente va a estar diciendo la verdad.

Olguín a River 1984

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A fines de 1983 River estuvo en la lona. Luchó partido a partido para evitar el último puesto en el Metropolitano, ya que no tuvo disponible un plantel profesional para enfrentar semejante crisis. Jugadores en huelga, Peleas dirigenciales. Lo concreto es que constantemente se metió mano en el semillero para cerrar el año lo mejor posible.

Pero, con la tranquilidad que el estreno del promedio lo salvaba de irse a la «B», los responsables del fútbol empezaron a idear el equipo para 1984. Y fueron a la carga por Jorge Mario Olguín.  Una vieja debilidad de los de Núñez ya que el marcador central también había estado a punto de jugar para River en 1979. Con nivel de selección nacional y acostumbrado a las presiones lógicas de los equipos grandes, el ex San Lorenzo, se encontraba en ese momento en Independiente.

El pase estuvo casi hecho. Casi. Porque Olguín una de dos: o fue vidente o fue un tipo con mucha suerte. Porque en 1984 ni se lo vio por Núñez. Se calzó finalmente la camiseta de un Argentinos Juniors que justo salió campeón ese año por primera vez en su historia.

Cosmos 1 – River 1

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Invierno de 1980, River se encaminaba al tricampeonato y el 30 de julio, enfrentó en el Giant’s Stadium al Cosmos de New York. En aquel momento ya no tenía a Pelé, pero contaba con estrellas como Beckenbauer, Rijsbergen, Neeskens, Chinaglia, Eskandarian (el iraní que jugó en Argentina 78), los paraguayos Julio Cesar Romero «Romerito» y un jovencísimo Roberto Cabañas. El equipo de Angelito Labruna, por su parte viajó con todas sus figuras del momento, saliendo a la cancha con Fillol (Landaburu) Comelles, Pavoni, Passarella, Tarantini (Héctor López), JJ López, Merlo (De Los Santos), Alonso, Pedro González (Ramón Díaz), Luque y Comisso.

Para la ocación se puso en juego la Copa Aerolíneas Argentina. El match en cuestión terminó 1-1 y los goles fueron marcados por el Negro López a los 83, empatando un tal Bogicevic a los 90.

Un detalle de color fue que al jugarse en pasto sintético, algunos jugadores utilizaron el calzado provisto por Puma, otros no llegaron a un acuerdo económico para calzarlos, y el Beto Alonso jugó con unas viejas y casi desvencijadas Flecha, como podemos ver en la foto. La otra imagen nos muestra al Kaiser original, haciendo marca personal sobre un ya no tan veloz Pedrito González.

Un par de años más tarde el equipo americano terminó desapareciendo y la mayoria de sus estrellas retiradas. Al millonario le ocurriría algo similar en 1982/1983, ya sin la pléyade de figuras que formaron parte de este equipo.

Ale_Carro