
José Domingo Paniagua
Mucho después de haber sido la cuna futbolística de Arsenio Erico y mucho antes de ser robado por un árbitro en la Argentina, el Club Nacional de Paraguay intervino en un par de ediciones de la Copa Libertadores, donde dio a conocer a algunas de sus figuras.
De su primera participación, en 1983, se destaca el nombre de Félix Torres, aquel delantero grandote y pesado que vistió las camisetas de Mandiyú, Estudiantes de La Plata, Racing y Platense.
Tres años después, en su vuelta al máximo torneo continental, el club paraguayo mostró ante el mundo a valores como Fermín El Abuelo Balbuena, Francisco Pateca Alcaraz y José Domingo Paniagua, el homenajeado del día.
Volante ofensivo nacido nacido el 24 de agosto de 1965 en Asunción, concurrrió con su Selección al Mundial Sub 20 organizado por la Unión Soviética en 1985. La presencia de Eumelio Palacios y Jorge Cartamán le marcó el camino de la baldoseridad. Y lo siguió al pie de la letra.
Al año siguiente disputó con su club la Copa Libertadores, pero la mala suerte le redujo la experiencia. Estudiantes de Mérida y Táchira, los equivos venezolanos que integraban el mismo grupo, no pudieron participar porque la federación de su país estaba suspendida por la FIFA. Por esa razón Nacional jugó y perdió sus dos partidos ante Olimpia y quedó eliminado.
En la Argentina lo conocimos recién en la temporada 1988/89, cuando aterrizó en Córdoba y se sumó a préstamo al Instituto del Coco Reinoso, Ricardo Kuzemka, Dalcio Giovagnoli, Armando Dely Valdez y Ariel Cozzoni, entre otros. Sólo salió a la cancha en 6 oportunidades y convirtió un gol. Suficiente para marchar preso.
A pan y agua, obvio.








