Independiente 1 – Hungría 1

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La Selección de Hungría llegó en 1980 a nuestro país para disputar una serie de amistosos contra equipos locales. En el primero de ellos, por el torneo de verano de ese año, enfrentó a Independiente, que presentaba los debuts extraoficiales de Olguín en la defensa y de Pepé Santoro en el banco de suplentes, como DT. El 15 de enero, en el José María Minilla de Mar del Plata, el Rojo formó con: Pogany; Pagnanini (Angeletti), Olguin, Zimmermann, Osvaldo Perez; Fren, Rubén Galván (Carlos Álvarez), Larrosa, Bochini; Alzamendi y Barberón (Magallanes). El encuentro terminó 1-1, con goles de Álvarez  y Kuti, que no tiene nada que ver con el afeminado jugador del Real Madrid

Schenker Marcelo

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Marcelo Rubén Schenker

Nada que ver con los hermanos Michael y Rudolph Schenker, míticos guitarristas de UFO y Scorpions, legendarias bandas del heavy metal que influenciaron a miles de jóvenes que hoy son empresarios, abogados o foristas de este sitio (?).

Marcelo sólo se animó a comprarse una camisa en UFO y apenas utilizó una vez a Scorpion en el Mortal Kombat porque siempre le pareció más copado Sub-Zero.

Tampoco tiene parentezco con los hermanos Alan y William Schlenker. Fundamentalmente porque la letra «l» corta los lazos sanguíneos pero también porque le da miedo tener una madre que le haga un blog.

Nuestro homenajeado integró la ya recordada categoría ’70 de San Lorenzo de Almagro junto a Juan José Cardinal, Osvaldo Ozzán, Alejandro Flores, Gustavo Tempone, Leo Ricatti y Juan Carlos Docabo, entre otros; y una vez grandecito subió a Primera División (1989/90), donde disputó 6 partidos en la delantera del Cuervo y no anotó goles.

Después, como suele ocurrir con muchos de los jugadores que aparecen por acá, fue difícil seguirle el rastro. Dicen que anduvo en el ascenso con la camiseta de Tigre (1992/93) y que conoció el fútbol europeo gracias al Lask Linz de Austria.

Aparentemente labura en una inmobiliaria de Pilar. Si alguno estaba pensando en comprarse un ranchito, no lo dude más y póngase en contacto. Quizás mencionando «En Una Baldosa» haya un 10% de recargo.

Rusculleda al Queens Park Rangers 2008

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El pase del mediocampista Sebastián Rusculleda al Queens Park Rangers inglés fue una de las novelas más electrizantes entre fines de 2007 y principios de 2008. El ex Boca Juniors y Quilmes venía de un gran torneo con la casaca de Tigre y estaba dispuesto a volver al Viejo Continente luego de un paso sin demasiado suceso por el Ajax holandés junto a Gastón Sangoy allá por 2004.
A cambio de casi 2 millones y medio de dólares (un grupo empresario le había pagado a Boca apenas 130 mil dólares por su pase) se tomó el avión con destino a Inglaterra y en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se animó a posar con la camiseta de su futuro equipo.
Al llegar a la tierra prometida, la cosa cambió. No pasó la revisión médica y el pase se cayó. La primera versión fue que tenía osteocondritis en la rodilla izquierda pero para el pibe pasó algo más. «Hubo una mano negra en toda la operación. Alguien que obró de mala fe porque antes de salir a Inglaterra hicieron un llamado al club para decir que me estaban comprando por mucho más de lo que valía, que estaba sobrevaluado, que a Boca le habían pagado 130 mil dólares y ellos estaban poniendo 20 veces más que eso, que me habían operado de la rodilla y que estaba roto«, dijo Ruscu, enojado.
«Lo que pasó es que en el fax que llegó acá había unos números, pero cuando llegué allá fue otra la posición y no hubo acuerdo. Había un 42% de diferencia en lo pactado.«, continuó.
Finalmente, Rusculleda retornó a Tigre, donde continúa hasta estos días.

Carrusca Alejandro

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Alejandro Ariel Carrusca

Lateral derecho, volante y también marcador central. ¿Un polifuncional? Estehhh…puede ser. Aunque también se podría decir que aún no encontró su posición en la cancha. Ganas no le faltan, pero lo que boicotea sus intenciones es la complicada situación de ser «hermano de«, estigma de muchos de los que día a día rellenan este sitio.

Asomó la cabeza en el 2002, cuando fue al banco de suplentes de Estudiantes de La Plata en un partido ante Belgrano de Córdoba, en el que precisamente debutó su hermano Marcelo, enganche que luego actuó en el Galastasaray turco. A mediados de ese año Alejandro firmó su primer contrato y se proyectaba como una de las mayores promesas de la categoría ’81, junto a Diego Colotto, Leandro Benítez, Marcos Gelabert, Juan Martín Gaimaro y Lucas Córdoba.

Parecía que todo lo que venía de maravillas, pero sus reiteradas participaciones en Reserva transformaron su trayectoria en una laguna empantanada, de la que no salió fácilmente. Entre 2002 y 2004 vio cómo se diluía la posibilidad de ser tenido en cuenta por los distintos entrenadores y entonces prefirió marchar.

En la temporada 2005/06 supo lo que era el Nacional B con los colores de El Porvenir, donde compartió inolvidables momentos con Maxi «me cago encima» Kadijevic, Patricio «me afanaron una vocal del apellido» Grgona, Leonel Martens y Darío Forestello.

Esa sería la primera de varias experiencias en el ascenso. Afuera jugó en el Treviso de Italia (2006/07), Galastasaray B de Turquía (2007) y desde el año pasado en el Vllaznia Shkodër de Albania (2008/09).

Si llegaron a esta parte del post y se aburrieron un poco, cambien la cara porque viene lo mejor. Suban los parlantes, agarren cualquier botellita de agua que tengan en la heladera y soporten los casi 8 minutos del video que este impresentable subió a la red. Ojo, lo que van a ver también es muy embolante, pero si se toman una pepa casi que no se dan cuenta.

Báez Edgar

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Edgar Feliciano Báez Fernández

Delantero de esos que están destinados a hacer una carrera digna dentro de su país, pero que cuando se alejan un centímetro de su tierra natal fracasan estrepitosamente, convirtiéndose en jugadores de cabotaje.

Nacido en la localidad paraguaya de Itaguá el 21 de marzo de 1972, Báez debutó en la primera de 12 de Octubre dos décadas más tarde. Ese mismo año pasó al Guaraní, donde se mantuvo mediados de 1994, cuando abandonó por primera vez el paraíso del chipá y el tereré para probar suerte en el exterior.

Fue para sumarse a Huracán de Parque Patricios, equipo que era dirigido por Héctor «Cebollita subcampeón» Cuper y que venía de lograr un meritorio segundo puesto en el torneo clausura.

Debutó como titular en la quinta fecha del Apertura, el 1 de octubre, contra Talleres en Córdoba, en un empate 2 a 2. Ese día le dejó el lugar a Rodolfo Gustavo Flores a los 56 minutos.

Una semana más tarde, fue de la partida en la victoria por 3 a 1 ante Boca. Fue la única vez que se pudo dar el gusto de disputar un match completo.

Siete días después, contra Velez (1-4) volvió a salir desde el arranque pero promediando la segunda mitad fue reemplazado por Flores.

Su cuarto y último partido lo jugaría el 23 de octubre, a sólo 22 días del debut, contra Lanús (0-1), dejándole el lugar, una vez más, al Guapo Flores a los 60 minutos.

Menos de un mes le bastó a Cuper para darse cuenta que Edgar Feliciano Báez no estaba programado para jugar en Argentina.

Así dejó atrás las tardes en la Quema al lado de Huguito Morales, Pedro Rómoli, el ignoto Leonardo Francica, José Carlos Fantaguzzi, Víctor More, Jorge Cruz y el barra brava, Luis César Arrieta.

Volvió a desputar el vicio en Guaraní (1995/1996), donde se ganó una convocatoria para la selección paraguaya, y en 1996, una nueva chance en el fútbol internacional.

Fue en Brasil, y nada más y nada menos que con los colores del poderoso Santos de São Paulo, conjunto entrenado por Vanderlei Luxemburgo. Cuenta la leyenda, que Edgar fue contratado luego de los dirigentes brasileños vieran un VHS repleto de goles de su hermano, el popular Richart Báez. Una vez que los brasileños se dieron cuenta del error intentaron anular la transferencia, pero ya era demasiado tarde.

Claro que no fue esta la única vez que el actual técnico del Palmeiras contrató al jugador equivocado, en 2006, nuevamente en el equipo de Pelé recomendó el fichaje del mexicano Antonio de Nigris, pero en la conferencia de prensa lo confundió con su hermano, Aldo. El cuate apenas duró 2 partidos.

Báez vistió la casaca paulista en 15 ocasiones (11 veces por el Brasileirão 1996 y 1997 y 4 por la Copa do Brasil), y convirtió 2 goles, a Figueirense y Coritiba. Además, se anotó con un puñado de encuentros en las desaparecidas Copa Rio São Paulo (fue campeón en la edición 1997) y Supercopa, donde le convirtió un tanto a Racing Club. En el equipo de Pelé compartió plantel con el arquero Zetti, el internacional Athirson, el anti extranjeros Viola y el baldosero Baiano.

A mediados de 1998, se rumoreó un pase al Al Hilal de Arabia Saudita pero jamás pudo ser confirmado. Reapareció en 2000, vistiendo los colores de Cerro Porteño, disputando la Copa Libertadores a la par de Aldo Bobadilla, Diego Soñora, Juan Ramón Jara, Estanislao Struway, Flavio Zandoná, Darío Scotto, César Ramirez Cajé y el japonés Nozomi Hiroyama.

En 2002, se sumó al Sol de América y se despidió de la selección (comiendo banco) en un amistoso pre mundial ante Inglaterra disputado en Anfield Road. Los últimos cartuchos los quemó entre 2003 y 2004 enfundado en la divisa de Tacuary.

Alejado de la actividad hace rato, cuando surge la ocasión se pone los cortos y sale a la cancha para defender los colores de Lambaré en los torneos de fútbol de salón para veteranos.