
David Ignacio Díaz
Alguien dijo alguna vez que errar un penal importante era una condicio sine qua non para los grandes del fútbol mundial y todos lo tomamos como una verdad indiscutible. Los ejemplos de Maradona, Baggio, Baresi y Cángele (?) de alguna manera lo confirman, pero nadie dijo que otras glorias como Ricardo Bochini y Ariel Rocha (?) jamás erraron.
David Díaz entraría en un tercer grupo, el de los futbolistas no tan reconocidos que también fallaron en definiciones relevantes. Nacido en la localidad cordobesa de Dean Funes en 1975, se formó como un defensor multifacético y tuvo su premio cuando le dieron la oportunidad de debutar en la B Nacional con la camiseta de Talleres.
Generalmente marcador de punta por derecha, aunque también por izquierda como evidencia en la foto el número de su pantalón, se las arregló para pasar desapercibido hasta el consabido día en el que tuvo que ponerse las botas…que le quedaron grandes. El 19 de julio de 1997 la T se impuso 1 a 0 sobre Gimnasia y Tiro de Salta, forzando a una definición por penales para definir el ganador del octogonal que otorgaba el ascenso a Primera División. Con sus contenciones ante los remates de Oste y Clementz, el arquero Ramón Benito Álvarez se transformó en la figura salteña, pero el penal que sentenció la serie fue el marrado por nuestro homenajeado.
Díaz tuvo revancha al año siguiente, cuando Talleres subió a la máxima categoría y le dieron la posibilidad de jugar los domingos. Entre el Apertura ’98 y el Clausura ’00 disputó 31 encuentros e hizo 2 goles. El primero frente a Argentinos Juniors y el segundo en una victoria 5 a 4 ante Gimnasia y Esgrima La Plata que estuvo engalanada por la presencia de los baldoseros Fernando Gatti, Lucas Giménez, Siro Darino y Claudio Pronetto.
Con algo de experiencia y una Copa Conmebol en su currículum, salió a buscar una operación que no fuera de nariz y consiguió un lugar en General Paz Juniors en la temporada 2000/01. Seguir jugando en Córdoba no estaba tan mal, pero ese beneficio le duró poco porque luego lo contrató Los Andes (2001/02) y conoció Lomas de Zamora junto a Grelak, Mauricio Levato, Saboredo y Germán Denis.
Se alejó mucho más cuando firmó para el Sport Coopsol de Perú (2002) y compartió estadía con Andrés Cabrera y el Pelado Oscar Dertycia, pero esa vivencia internacional no le hizo levantar vuelo y al año siguiente ya estaba de nuevo en su provincia para vestir los colores de General Paz Juniors (2003/04) en el Torneo Argentino A.
En ese último club observó, estremecido, cómo se probaba y no quedaba el volante Sebastián Jarast. Quizás ese hecho fue clave para que su trayectoria se cortara abruptamente, porque nunca más oímos hablar de él. Para recordarlo, dejamos el video que lo hizo famoso, gracias al exultante «travesañooo, travesañooo, travesañooo» del relator.






