Saiz Miguel

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Miguel Ángel Saiz

Cuando en los 90’s pegó la onda del pelo largo en la sociedad argentina, el fútbol no quedó excento y gracias a eso fuimos testigos de verdaderos despropósitos. Ver a Gustavo Costas con pelo largo, por ejemplo, representó un trauma difícil de superar para muchos de los que vivieron esa época.

Miguel Ángel Saiz fue un volante que, sin brillar ni mucho menos, se entregó fácilmente a la moda heavymetalera del peinado, sin reparar en la posibilidad de que su rostro no estuviese preparado para ese particular look. Efectivamente, a Saiz le quedaba muy mal ese estilo, pero poco le importó.

Dentro de la cancha hizo lo que pudo. Entre 1989 y 1992 vistió la camiseta de Unión de Santa Fe, con el que llegó a disputar 10 encuentros en Primera División. Casi siempre suplente, marcó su único gol ante Belgrano, en Córdoba, en la victoria del Tatengue 2 a 0 por la decimocuarta fecha del Clausura ’92.

Al parecer también estuvo en Los Andes (1993/94) y Patronato de Paraná (1996/97), tranformando en recuerdos las jornadas bajo el sol junto a Cometto, Llane, Varisco, Tomé, Neffa y Magnín y otras figuras unionistas.

Para su dicha, en julio de 2006 volvió a encontrar a varios de ellos en los festejos por el centenario de Unión, que dieron pie a un partido entre los equipos que lograron los ascensos de 1989 y 1996. Nuestro homenajeado sintió en carne propia la alegría de vestir nuevamente la camiseta albirroja y ser dirigido por Humberto Zuccarelli. Para que el déjà vu fuese completo, el DT lo mandó al banco de suplentes…con la diferencia de que ahí ya no estaba Néstor Giacinti ni Franco Navarro, sino el basquetbolista Carlos Delfino.

Passet con Cablevisión y Medicorp 1995

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El domingo 21 de mayo de 1995, San Lorenzo había sido una máquina. Le ganó 3-0 a Huracán en el Nuevo Gasómetro y se tiraba de cabeza hacia el título. En realidad no sólo en ese partido, sino en general, la marcha del Ciclón en ese Clausura fue digna de un relojito.

Lo que no pareció ser un relojito fue la utilería. Porque en pleno festejo post clásico se pudo observar claramente en el buzo de Oscar Passet cómo el nuevo sponsor Cablevisión estaba impreso encima del anterior chivo, Medicorp.

Como mínimo, desprolijo.

De Porras Emanuel

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Emanuel Matías De Porras (Cachi)

Dice la historia que la esclavitud y la trata de personas, al menos por estas latitudes, quedaron abolidas gracias a la Asamblea de las Provincias Unidas del Río de la Plata del Año XIII y completamente sepultadas cuando se declaró la Constitución de la Nación Argentina allá por 1853. Patrañas.

La trata de personas continúa vigente, casi 200 años después, y no en los lugares más recónditos del país como podría llegar a pensarse, sino en la mismísima gran ciudad de Buenos Aires.

Quien puede dar fe de esto es Emanuel Matías De Porras, un delantero nacido en Cutral Có el 16 de octubre de 1981, surgido de la otrora prodigiosa cantera de Ferro Carril Oeste. Sin minutos en el Verdolaga de Caballito pasó a préstamo a Huracán (2001/2002), que por aquel entonces ya coqueteaba con el fantasma del descenso.

La presencia de tipos como Pachorra Godoy, Derlis Soto, Emanuel Villa, Francisco López Rojas, Osvaldo Canobbio y Claudio Guerra, entre otros, le restaron protagonismo y De Porras recién pudo tener su estreno en la última fecha del Apertura 2001, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en el Bosque.

La tarde arrancó de la mejor manera, a los 37 minutos del primer tiempo un remate suyo se desvió en la barrera y Guillermo Hernando nada pudo hacer. Era el 1 a 0 para el conjunto quemero. En el segundo tiempo Claudio Enría y Gonzalo Choy González lo dieron vuelta para el tripero, pero a los 93 minutos, Patota Morquio decretó el empate final. Esa tarde, el Cachi compartió equipo con el mufa Gabriel L*b*s, Rodolfo Graieb, Juan Carlos Padra, Lucho González y el Pelado Moner, un lujo que pocos se pueden dar.

Al torneo siguiente (Clausura 2002), Huracán tendría una de sus mejores campañas de la década, al terminar en la cuarta colocación. Casi dos meses después del encuentro con el Lobo platense, en la primera jornada ante Chacarita, Miguel Ángel Brindisi repitió a 10 de los 11 jugadores. Solo Villa le dejó su lugar al paraguayo Julio González. Ese día, el Globo ganó 2 a 0 con goles de Morquio y Tito, que en el entretiempo reemplazó a De Porras. Así, el homenajeado del día se despedía de la primera división con un récord envidiable, 1 partido y medio, 1 gol.

Sin hacerse mala sangre retornó al equipo de Caballito (2002/2003), que venía penando por el dolor de ya no ser y trataba de dejar rápido la Primera B Metropolitana. En la fecha 13 de la segunda fase, ante Deportivo Armenio, Ferro ganó por 2 a 0 con tantos de De Porras y Félix Décima y así logró la vuelta a la B Nacional.

Sin grandes figuras (los más conocidos eran Cristian Tula, Ibrahim Sekagya, Maxi Velásquez, Eugenio Klein, el histórico Décima, el arquero Caffa y el Pupi Salmerón), De Porras se calzó el traje de goleador y se despachó con 10 tantos en 20 partidos que sirvieron para subir. Como si esto fuera poco, en la fiesta del ascenso robó cámara al lado de Diego Korol y Quique Felman, patético.

En 2004 pasó a préstamo por 15 mil dólares al Persija Yakarta (2004/2005) de Indonesia. Rápidamente se convirtió en uno de las figuras del equipo y de la liga. Allí anotó 16 goles en 28 encuentros. Luego se sumó al PSIS Semarang (2005/2006), donde también la rompió. Marcó en 23 ocasiones y perdió la final del campeonato local ante el Persik. Se fue como un ídolo.

Pegó la vuelta a Ferro Carril Oeste (2006), en la B Nacional, pero tuvo muy poca acción, apenas 6 presencias y a comienzos de 2007 se tomó el avión con rumbo a Italia.

Después de un periodo a prueba fichó con el Benevento de la Serie C2, donde disputó 8 partidos, la mayoría como suplente, y convirtió un gol. Finalizado el préstamo retornó a la Argentina, sin saber lo que le esperaba.

La penosa situación económica y financiera de Ferro provocaron que el jugador fuera rematado (no, no fue ajusticiado por una turba iracunda de hinchas del Verde, sino que fue subastado al mejor postor, bah, al único). En la sede del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 13, a cargo de la Dra. Alejandra Tevez se determinó la venta de los derechos económicos y federativos del atacante al Benevento a cambio de 70.000 dólares (80.000 euros). El conjunto italiano fue el único que hizo una oferta por De Porras. Triste, pero real.

En la temporada 2007/2008 solo contabilizó 4 encuentros. En agosto de 2008 pasó al San Felice Normanna, por 90 mil euros. Sin embargo, en septiembre, rescindió el contrato para incorporarse al Hinterreggio donde continúa hasta estos días.

Nos reservamos lo más jugoso para el final, al mejor estilo Martín Granero, De Porras nos regala su página web personal, donde incluye una galería con goles, jugadas, fotos y hasta nos da la posibilidad de ser sus amigos (al menos a través de Facebook) o hacernos fans de él. Cachi, sos un grande.

Independiente 1984

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Arrancaba el Metropolitano 1984 pero ese domingo 1 de abril, Independiente estaba con la cabeza en otra cosa. Es que dos días antes, el viernes 30 de marzo, le había ganado 2-0 al Sportivo Luqueño de Paraguay por el grupo 1 de la Libertadores.

Como se venían compromisos más chivos en esos días (Estudiantes y Olimpia de Paraguay), no se dudó en mandar a la cancha a un grupo de pibes para recibir a Platense y abrir el campeonato. Todos buenos proyectos, pero la realidad es que tenían cero rodaje.

Con tribunas casi vacías (3.000 fanáticos compraron la entrada), los pibes del Rojo tocaron el cielo con las manos y le ganaron al Calamar 2 a 1 con dos goles de Carrera.

Aquí vemos la formación de esa tarde. Formación que ni siquiera pudo ponerse las camisetas posta con cuello escote en V que usaban los titulares, ya que a los pibes les tiraron unas de cuello redondo. Arriba: Moriconi, Wiktor, Monzón (ya tenía cara de malo), Maggio, Sánchez y Oviedo. Abajo: Buffarini, Reinoso, Carrera, Percudani y Bordón.

Talleres naranja y sin marca 1982

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Otro eslabón más en la interminable cadena de rarezas que suma Talleres de Córdoba con la pilcha a ponerse.

Durante el Nacional 1982 los tallarines mostraron una prolija y tradicional camiseta Adidas. Pero el 23 de mayo tiraron una vez más la casa por la ventana. En el partido de ida por los cuartos de final jugaron con Rácing de Córdoba en un Chateau Carreras que explotó de gente. Ante la similitud de camisetas, y como hacía las veces de local, la T decidió usar una camiseta naranja y sin marca. Del partido se habló durante varios días después. No por el 1-1 final, sino por haber sido una especie de falso Argentina vs Holanda.

Aquí en la foto vemos a Jorge Blanco dejando atrás a Del Mul y a punto de ser derribado por el arquero Ramos. Con ese penal Talleres empató el partido.

De Santis Pablo

Pablo Luis De Santis

A veces, muuuy de vez en cuando, nos ponemos reflexivos y pensamos: ¿No seremos demasiado injustos con los futbolistas? Ellos nos entregan todo, juegan en Primera, intentan triunfar, fracasan, viven situaciones bizarras, conocen lugares insólitos, hacen declaraciones grandiosas, nos divierten …¿Y nosotros? No les ofrecemos nada.

Es por eso que hoy decidimos devolverles un poco de todo lo que nos dan y lo haremos a través de este sencillo homenaje a este ser humano llamado Pablo Luis De Santis, que nació el 18 de enero de 1971 en La Plata y que debutó en la Primera de Estudiantes en 1992.

Ese año, además de sus dos partidos como titular en la defensa de Estudiantes (fecha 4 y 10 del Clausura ’92, ante Unión y Ferro, respectivamente), salió en una foto grupal de la revista El Gráfico, realizando la pretemporada junto a Fontana, Ortega, Almirón, Mareco, Andersen, Prátola y Maydana. Eso fue todo.

¿Se dieron cuenta de algo? Hoy es el cumpleaños número 38 del baldosero De Santis. A partir de ahora, quedan los comentarios abiertos para que lo puedan saludar en este día tan especial. Seguramente algún amigo/familiar le comentará «che, en esa página de Internet donde escriben sobre muertos (?) te desearon un feliz cumpleaños«. Sería el mejor regalo, para él y para nosotros.