Drovandi Jorge

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Jorge Alberto Drovandi (El Hombre Bala)

Su homenaje en el sitio puede resultar apresurado, y en cierta forma quizás lo sea. Es joven, recien tiene 23 años, le queda mucho recorrido por baldosear, muchísimo. Pero su apellido nos recuerda al verano, estación especial para los futbolistas one hit wonders, esos que con un solo éxito se dedican a robarla a lo largo y a lo ancho del planeta tierra, el conurbano bonaerense y zonas aledañas, y quierase o no, ésta es la época ideal para postearlo. Fracasó acá, del otro lado del mapa, y en poco menos de 4 años completó la carrera de «baldosero internacional» con diploma de honor.

Nacido en Rosario, el 5 de noviembre de 1985, dio sus primeros pasos en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys (jugaba seguido en la liga rosarina y alternaba en los torneos de AFA), y ya de grande, a los 17 años, el ex Racing Juan Carlos Prycodko lo acercó a San Lorenzo de Almagro.

Fue allí donde se dio a conocer, el 2005 daba sus primeros pasos y el conjunto de Boedo sorprendía al mundo al contar con un crítico de cine (y con un frondoso prontuario a cuestas) como director técnico. Gabriel Rodríguez, coordinador de las juveniles cuervas, lo marcó y el pibe fue a la pretemporada con los grandes.

El comienzo fue esperanzador, el Ciclón se quedó con el importantísimo (?) pentagonal de verano con cinco puntos de ventaja y sin goles en contra, provocando que la masa sanlorencista copara San Juan y Boedo.

Drovandi, fue uno de los mejores del mini-torneo. Ante River logró lo imposible, le puso un centro a Germán Casigol Herrera que terminó en el fondo de la red, contra Racing se ganó un lugar desde el arranque y contra Independiente jugó un rato. El summum de su carrera lo tuvo en la definición, ante Boca.

Al Ciclón le alcanzaba con empatar ante el Xeneize, pero la mística copera (de verano) del conjunto azulgrana lo obligaba a ganar como sea. Y así fue, 1-0 apretado, con gol de Drovandi, y a levantar el trofeo de campeón.

Fueron momentos de gloria para el Hombre bala que se despachaba ante los medios: «Soy un poco rápido, voy por izquierda, me caracterizo por tirar centros, desbordar. No sé, tengo un estilo de juego como el del Piojo López, o algo así, ja» tiraba sin ponerse colorado. A la hora de elegir referentes tampoco balbuceaba: «Me gusta como juega Román Díaz, de Lanús, es muy desequilibrante. Y el Mellizo Guillermo«.

Tampoco escatimó en elogios para el entrenador: «El Bambino me dio mucha confianza, finalizadas las prácticas me indica todos los errores que no debo cometer y me enseña algo nuevo. Él sabe que tengo mucho por aprender, por eso me pide tranquilidad«.

San Lorenzo tenía dos campeonatos por delante (Copa Libertadores y torneo local) y el debut oficial no tardaría en llegar. Fue en la primera fecha del Clausura, ante Olimpo en Bahía Blanca, en un 0-3 para el olvido. Una semana después se fue victorioso (por única vez en su carrera) en la goleada por 3 a 0 (hat-trick del Látigo Peirone -de quién ya tendremos tiempo de ocuparnos-) ante Boca. Esa tarde reemplazó a Leonardo Fabio Moreno a los 83 minutos. En la tercera fecha, ante Gimnasia La Plata fue titular en la derrota por 3 a 1 y salió promediando la segunda mitad. Luego jugó un puñado de minutos ante Rosario Central, Colón de Santa Fe y Argentinos Juniors.

En total fueron 6 partidos, con un saldo negativo de 1 victoria, 1 empate, 4 derrotas, sin hacerle un gol ni al arcoiris. Ah, a Boca le ganó las 2 veces que lo enfrentó.

Paradójicamente, aquel viernes 22 de abril, que será eternamente recordado como el «día del golazo de Claudio Marini» terminaba la pasantía de Jorge Drovandi en la Primera de San Lorenzo y se acababa también, el experimiento del crítico de cine como entrenador. Dicen los que saben, que quienes se acercaron esa noche a la cancha de San Lorenzo vieron a la mejor dupla ofensiva de la historia, EdilioLeonardo Fabio Moreno, un hecho que nunca jamás volvió (ni volverá) a repetirse. Ese día La Bala, con un futuro enorme a cuestas, pasó a ser un simple proyectil de cebita que se la dio de lleno contra la pared por no meter un cambio a tiempo.

La llegada de Gabriel Rodríguez, que lo había ayudado en un principio, lo devolvió a la clandestinidad. Pasó a préstamo a Chacarita (2005/2006), pero después de un arranque prometedor terminó comiendo banco, al menos se pudo sacar la espina de convertir un par de goles.

Tener un ratito de continuidad aunque sea en la B Nacional le dio confianza, asi fue que misteriosamente, a comienzos de la temporada 2006/2007 se sumó a… Rosario Central. ¡Traición! dirá algun amigo rosarino, pero no, ni el más fanático de los hinchas canallas recordará el paso de Drovandi por la entidad de Arroyito. Paseó su fútbol por la reserva donde le marcó un tanto a Carlos Kletnicki (un hecho del que solo pueden jactarse unos pocos iluminados (?))

A mediados de 2007 sacudió el mercado del fútbol mundial cuando fichó por el Newcastle… sí, pero el Newcastle United Jets de Australia, seguramente engatuzados por algún video medianamente bien editado. Apenas llegó le tiraron la casaca número 7, entrenó unas semanas al lado de Mario Jardel y a fines de agosto lo mandaron a la cancha. Metió debut y despedida en 28 minutos ante el Perth Glory, y 3 meses después lo mandaron de vuelta.

A la vuelta más calmo, Drovandi pensó y decidió volver al unico lugar donde tuvo éxito, Mar del Plata. Enfiló para la zona portuaria y se sumó a prueba a Aldosivi. Al parecer no anduvo tan mal y quedó. Comió banco a lo bestia, pero se dio el gusto de compartir plantel con Tomatito Pena, David Reano, Andrés Aimar, el Gatito Mignini y Darío Capogrosso, entre otros. Eso sí, de goles ni hablar.

Desde octubre del año pasado hace las delicias del pueblo mendocino en Luján de Cuyo, donde después de un arranque flojo (lo sancionaron con cuatro fechas por una roja ante Guaymallén) se despachó con 5 tantos que ubican a su equipo en la pelea de la zona 5 contra verdaderas potencias como Atlético Policial y Sportivo del Bono.

Godoy Cruz 0 – Argentina 4 (1981)

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El estadio mundialista de Mendoza fue testigo de un choque desparejo por donde se lo mire. El 5 de agosto de 1981, Godoy Cruz recibió a una selección Argentina, que salió a la cancha con todos sus titulares. Adornado con todo el cotillón necesario pero extrañamente con tribunas semivacías, el amistoso formó parte de la preparación que llevó adelante la selección del Flaco Menotti para el Mundial de España 82.

Con el freno de mano puesto, Argentina ni se despeinó para meterle cuatro al Tomba. Dos goles de Ramón Díaz, uno de Pasarella y otro de Diego sellaron el 4-0 final. Pero, más allá del extraño partido, lo llamativo en serio vino trece meses después. Ya que el 6 de septiembre de 1982 un juez dictó el remate de todas las instalaciones deportivas de Godoy Cruz Antonio Tomba. ¿Y qué tiene que ver una cosa con otra? Como el partido fue un hijo bobo económicamente hablando, el club mendocino entró en deuda con un intermediario por el pago de una comisión que se había pactado por contrato con Menotti para que autorizara la presentación de la selección en esa fría noche de agosto.

Como el intermediario nunca vio un mango, fue directo a los bifes y le metió flor de juicio al Tomba. Más tarde apareció la guita y finalmente se paró el remate. El amistoso fue conocido como «el partido del juicio» y podemos estar seguros que no tuvo ni por asomo el final que soñaron los dirigentes del club mendocino. Aquí en la foto vemos un remate de Patricio Hernández frente al arquero Martínez.

Cámpora a Racing 2008

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Con vaya a saber qué idea en la cabeza, el Chocho Llop prescindió de los servicios del Colorado Facundo Sava y en el inicio de la temporada 2008/09 esperó que le trajeran un 9 bueno y barato. Por supuesto que, tratándose de Racing, pasaron cosas bizarras. Desde una prueba para un delantero del fútbol playa hasta un hincha desesperado que, por carta, pedía una oportunidad.

Cuando el torneo Apertura ya había arrancado, los hinchas de La Academia tuvieron una buena noticia: Javier Cámpora, de poco rodaje en el Puebla mexicano, volvía a la Argentina para ponerse la camiseta albiceleste.

Después de varias palabras, conjeturas y gente que no se puso de acuerdo, antes del clásico ante Independiente, donde en teoría iba a debutar, el ex Central se fue del país y tiró «Parece que el único que tenía ganas de jugar en Racing era yo«. Como consuelo, al menos perteneció al plantel en el Gran DT de Clarín.

Unión error de utilería 1991/92

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Ahora entendemos por qué Darío Cabrol decidió traicionar a la gente de Unión de Santa Fe, jugando oficialmente para Colón. El volante guardaba bronca desde la temporada 1991/92, cuando la utilería tatengue le dio una camiseta que, si bien tenía los mismos colores que la de sus compañeros, los bastones estaban distribuidos de manera diferente. Como se observa en la foto, las otras nueve casacas adidas tienen el listón central blanco, no rojo. Exáctamente lo mismo que le sucedió a Patricio Mac Allister en Estudiantes de La Plata.

Especiales: Ernesto Jiménez Cabrera

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Ernesto Jiménez Cabrera

El fútbol argentino es tan amplio que muchas veces nos perdemos de grandes acontecimientos por estar entretenidos con pequeñeces. Resulta que nos enteramos, por medio de un lector llamado Gustavo, que en el Club All Boys hay un pibe dominicano que dice ser la futura estrella de Europa. Sin (?).

Ojo, si uno mira su foto puede confundírselo con un empleado de Mc Donald’s con su mejor cara de «medialunas no me quedaron, te puedo ofrecer una factura de membrillo«. Pero no hay que dejarse llevar por las apariencias. El muchachito, pese a que tiene 20 años y aún no debutó, parece que elaboró un plan para triunfar a nivel internacional y lo dio a conocer en una nota deliciosa que, dicho sea de paso, es casi la única referencia si uno googlea su nombre:

 

DEPORTISTA
Ernesto Jiménez Cabrera, futuro prospecto para el fútbol europeo

SANTO DOMINGO.- Sus cualidades físicas, experiencias y destrezas en el campo de juego constituyen las herramientas necesarias para que en dos o tres años Ernesto Manuel Jiménez Cabrera se convierta en una estrella del fútbol profesional europeo.

Jiménez Cabrera, hijo de padre español y madre dominicana, reúne todas las condiciones como atleta del balonpié, pues desde los cinco años cuando dio sus primeros pasos en el Club Casa de España, mostró a sus entrenadores lo que es capaz de hacer como futbolista.

«En dos o tres años me vislumbro como parte de un importante club de Europa, pero para eso hay que trabajar fuerte«, resalta.

Además de manijearlo futbolísticamente, en el diario también resaltan sus virtudes estéticas:

 

 

Aunque tiene el rostro de un adonis, ha probado su calidad en todos los torneos y las divisiones inferiores en que ha jugado fútbol.

En sus inicios, el joven futbolista disputó todos los torneos en Casa de España y en la Escuela Rolando Bauger correspondiente a las divisiones inferiores de la Asociación de Fútbol del Distrito Nacional en República Dominicana.

A los 17 años se marchó hacia Argentina a jugar en la escuela de preparación de jugadores Renato Cesarini. Luego se fue a Newell’s Old Boys de Rosario, de primera división, jugando con los futbolistas nacidos en el 1989 en categorías inferiores (por un año) donde resultó campeón.

Más tarde fue transferido al Club Atlético All Boys, club de segunda división de Argentina, y está jugando en el plantel profesional de esa entidad.

El futbolista Jiménez Cabrera tiene como meta consolidarse en su club y en junio del 2009 planea hacer la pre-temporada en España o Inglaterra. Su gran sueño es ir a jugar a Europa.

 

Y no está solo en ese proyecto, también hay gente muy seria (?) que lo apoya:

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Ternana 2 – Argentina 7

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Corría la última semana de mayo de 1989. Y el partido había sido programado como un amistoso, a jugarse en la ciudad de Terni, entre las selecciones de Italia y Argentina. El objetivo era más que noble: juntar efectivo y dividirlo mita y mita para el Hospital de Niños de Buenos Aires y para la Asociaciòn de Deportistas Discapacitados de Italia. Todo muy bonito.

Pero empezaron las bajas por parte de los tanos. Trapatoni, técnico del Inter, se negó a ceder a Bergomi, Zenga, Berti y Serena con la excusa de que su equipo no podía dar ventajas en la pelea final por el scudetto. La Sampdoria hizo lo mismo con Vialli y Mancini. Y la Juve tampoco quiso ser menos. Entonces terminó siendo un partido entre la selección Argentina contra el Ternana, equipo que luchaba en la cuarta categoría de Italia.

Pero el Ternana pudo contar con un refuerzo internacional de lujo. Stefano Tacconi, el arquero de Juventus, se presentó a la cita desobedeciendo al presidente de la Vecchia Signora. Y si el equipo italiano se había reforzado, ni hablar de la selección Argentina. Bilardo mandó a la cancha como titulares al Turco y a Lalo. Increíble. Los tres hermanos Maradona jugaron juntos para la selección.

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Pero habría más complicaciones todavía. Porque Nery Pumpido no pudo llegar a tiempo. Por un atraso en el vuelo Sevilla-Madrid perdió la combinación para Roma. Entró al campo de juego recién a los 15 del segundo tiempo reemplazando al improvisado arquero Jorge Burruchaga (en el primer tiempo había atajado el Galgo Dezotti).

Los casi 12.000 testigos pudieron ver cómo Argentina aplastó a Ternana por 7-2. Los goles fueron de Caniggia (3), Diego (2), Ruggeri y Pasculli.

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Para ponerle una frutilla al postre y darle a este partido un toque más bizarro todavía, en el banco de suplentes estaban sentados junto a Bilardo: Don Diego padre, Guillote Cóppola y Pinky. Sin palabras.