Indulto VII

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Después de seis indultos en los que nos desprendimos de varios jugadores injustamente homenajeados, no queda abundante material por analizar. Pero siempre hay nombres que generan discusión sobre su baldoseridad, así que luego de algunos días de deliberaciones tomamos la decisión de despedir del sitio, a modo de regalo navideño, a los siguientes futbolistas:

Esteban Solari: goleador en Chipre (OK, es un poco bizarro), goleador en México (lugar donde fracasaron varias estrellas) y actualmente en la Primera de España. Tiene una trayectoria estrafalaria pero ya no es baldosa. Aunque siempre sera el «hermano de«, eso sí.

Jorge Zamogilny: Simplemente por haber vendido su pase en casi tres millones de dólares a los Tecos y cobrar casi un palo anual, merece admiración. Además de haber sido ídolo en el Puebla, actualmente es pretendido por el América y hasta suena como posible convocado para la selección mexicana. Ah, en nuestro país no lo conoce nadie porque no jugó en Primera. No da.

José Forte: es verdad que el Pepe remite a épocas baldoseras. Pero teniendo más de 130 partidos en Primera es muy difícil representar al futbolista olvidado o poco reconocido. Nunca fue figura, está claro, pero rindió siempre aceptablemente y en diferentes posiciones. Zafa, es del montón.

Pablo Cantero: Nos cerró la boca. Se supo reinventar y regresó a los primeros planos jugando en buen nivel. Aunque descienda con San Martín o pegue pase a la segunda división de Indonesia, ya perdió la suficiente baldoseridad para seguir estando acá.

El staff de En Una Baldosa le desea una feliz navidad a todos sus lectores y extiende el brindis a los baldoseros, indultados o no, que se toman con buen humor esto que hacemos para reirnos un rato.

Ver también: Todos los indultos de En Una Baldosa.

Sosa Mario

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Mario Luis Alberto Sosa

Arrancaba el 2004 en el mundo Boca y a la par comenzaba la ilusión de varios pibes a los que Carlos Bianchi les había echado el ojo durante buena parte de 2003. De esta manera se hizo frecuente ver entrenar con los mayores a jugadores con escaso rodaje en Primera como Miguel Caneo, Pablo Álvarez, Hector Carballo, Juan Forchetti, Federico León, Raúl Osella, y a prometedores juveniles como Ariel Cólzera, Leandro Díaz, Manuel Baigorria, Adelquis Ruffini, el belga Mikael Yourassowsky, Neri Cardozo, y el homenajeado del día, Mario Luis Alberto Sosa.

Santiagueño de nacimiento, marplatense por adopción, con 17 años a cuestas y un pasado por Cadetes y Alvarado, Sosita asomaba como una de las proyectos más firmes de la cantera xeneize, y en 2002, con edad de séptima división ya era representado por su coterráneo Juan Esnaider y habitualmente formaba parte de la Sub 17, dirigida por Hugo Tocalli.

En 2003 Bianchi lo hizo participar de varias prácticas con la Primera, asistiendo a Carlitos Tévez y Pedro Iarley. Por aquel entonces Jorge Griffa decía: «Carlos lo está observando y viendo condiciones naturales para poder plasmar en Primera. Tiene mucho instinto para jugar y talento, es rápido y muy hábil. Se encuentra en un escalón superior a los demás en cuanto al concepto de la habilidad y el desequilibrio contra el rival«.

El 2004 parecía que iba a ser el año de su explosión. Pero no. Se fue Bianchi, pasaron Miguel Ángel Brindisi, Jorge Benítez, Abel Alves y Alfio Basile, y el pibe no vio acción. Sin posibilidades de afianzarse en Primera o Reserva, continuó jugando en cuarta división, esperando una chance que nunca llegó.

A mediados de 2006, Esnaider se lo llevó a Rosario, tocó la puerta en Kosovo y el pibe se sumó a prueba a Newell’s Old Boys. Luego de un par de entrenamientos, convenció a Pumpido y hasta tuvo su rato de gloria. Fue el 10 de septiembre, cuando a los 86 minutos, reemplazó a Mauro Cejas en el empate 2 a 2 frente a Arsenal de Sarandi en el Coloso del Parque.

Después, el pibe quedó en el ostracismo. Reapareció, o al menos lo intentó, con la llegada de Pomelo Marini a la dirección técnica del Leproso, sin embargo, no volvió a jugar oficialmente.

En agosto de 2007 viajó a Estados Unidos para intentar suerte en el New England Revolution de la Major League Soccer, sin demasiado suceso. A la vuelta retornó a Mar del Plata, para defender los colores de Alvarado. Las lesiones lo tuvieron a mal traer y solo disputó un puñado de minutos diseminados en unos pocos encuentros en un nivel paupérrimo.

A comienzos de 2008, fichó con Grupo Universitario de Tandil. Tampoco cumplió con las expectativas por tratarse de un jugador con pasado en Primera división y después de un encuentro con Alvarado, la pasó bastante mal. «En el partido me habían echado por responder mal al tirar un cartel sobre la tribuna, pero jamás pensé en esto que pasó en mi casa. El domingo, después del partido, volví y por la noche recibí la agresión en mi domicilio. Había escritos insultos hacia mi persona, pero también encontré las ventanas destrozadas, la puerta rota y las paredes pintadas. Por suerte a mi familia no le pasó nada, pero tenía miedo por ellos.» dijo el pibe.

«Hice la denuncia, pero a mi me afecta todo esto porque me crié en Alvarado y que me hagan eso no lo acepto. No me llamó nadie de Alvarado y eso me duele porque tengo amigos en el club«, agregó Sosita.

Desde octubre de este año, juega (siempre y cuando las lesiones se lo permiten) en Deportivo Madryn, donde la rompe otro baldosero, el Cholga Galeano.

Senger Dante

Dante Adrián Senger (El Bomba)

Chaqueño como Maxi Ayala, temió ser apodado Chaco y correr la misma suerte de Germán Herrera. Zafó del mote, pero no de las características borgeanas frente al arco en la máxima categoría.

Los goles los hizo casi todos de pibe, en su Castelli natal, también en Corrientes y en las inferiores de Estudiantes de La Plata, donde llegó en 2003 por recomendación del Bocha Flores y Andrés Padrón, aunque su referente siempre fue la Pradón (?). De hecho se tiró imaginariamente de un balcón y como un gato cayó parado en la Primera División, donde le dieron Whiskas los primeros días y después de 15 partidos en los que no convirtió, le terminaron sirviendo en bandeja carne picada con vidrio molido.

Siendo sinceros, el pobre Dante sólo fue titular en 5 oportunidades entre 2005 y 2006. Poco pudo hacer ante la exigente competencia propuesta por Pavone, Maggiolo, Calderón y especialmente el Rafa Maceratesi (?). Al menos, le quedó la experiencia de haber sido entrenado por Bilardo en plena madrugada.

Comparado con Martín Palermo por su contextura física y su capacidad en el juego aéreo, se puso contento y mucho más aún cuando le dijeron «vas a ir a un equipo del exterior donde siempre van figuras de la Argentina«. ¿Inter? ¿Real Madrid? No, el Locarno de Suiza (2006/07). Con el tiempo se fue dando cuenta de que algo raro estaba pasando porque en la plantilla figuraban Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi, Gustavo Cabral, Claudio López, Nicolás Cabrera, pero él nunca los veía en los entrenamientos. Resignado, compartió tardes junto a Mariano Hassell y Mauro Fanari.

Se destapó en la segunda división suiza y tras marcar en varias oportunidades los dirigentes del Pincha lo hicieron volver ¿Para qué? Para prestarlo de nuevo, obvio. Y como sucede casi siempre con los jugadores del León, le dieron 2 posibilidades: ir a quemarse a Olimpo o ir a quemarse a Quilmes. Eligió el Cervecero porque le quedaba más cerca y además le habían comentado que ahí se conseguían los alfajores Capitán del Espacio.

Así fue como este fanático de Silvio Soldán tuvo que luchar por un lugar junto a Diego Ceballos, Sergio Marclay, Germán Alemanno y Luciano Rodríguez, atacantes quilmeños en la temporada 2007/08. Sus 3 goles en 17 partidos no le sirvieron para afianzarse y no tuvo problemas en hablar en tercera persona para buscar responsables:

¿Qué le faltó a Dante Senger para tener continuidad como titular?

Faltó que el técnico (Alberto Fanesi) se decida por Senger. Ahora en la pretemporada tengo que seguir trabajando para ganarme un lugar y esperar una oportunidad ya que cuando me tocó entrar creo que no desaproveché esa opción, hoy por hoy otro compañero terminó jugando como titular y no queda otra que esperar…

De esa manera regresó al único lugar donde la pudo meter seguido, el Locarno. Otra vez en el ascenso del fútbol suizo, trata de reconstruir la historia del nuevo Palermo junto las grandes estrellas de nuestro país. Es decir, Santiago Kuhl, Juan Sara, Ariel Griseldo Reyes y Raúl Osella.

Darío es croto

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Mucho antes de convertirse en hombre de Boca, Darío Scotto era un delantero que andaba bastante bien en la Primera de Platense. Su objetivo, por supuesto, era el de pasar a un equipo con mayores pretensiones. Por eso no extraña que en aquella fotografía para la revista El Gráfico, en 1992, le haya querido meter un guiño a la gente de Vélez con las mangas del sweater azul sobre la camisa blanca abotonada hasta el cuello. En Liniers, se nota, nunca llegaron a captar el mensaje subliminal.