
(Gracias hecatombe)

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En una de sus ya habituales giras de mitad de año por Norteamérica, Boca Juniors enfrentó a una de las selecciones más débiles del mundo: Haití. Para el equipo argentino jugaron: Migliore; Gonzalez, Maidana (Roncaglia), Silvestre, Krupoviesa; Ledesma, Battaglia, Cardozo (N. Gaitán), Dátolo; Mondaini (Boselli) y Palermo. El partido, jugado el sábado 28 de julio de 2007 en el Orange Bowl de Miami, concluyó con la victoria por 2-0 del equipo conducido por Miguel Ángel Russo, con goles de Martín Palermo y Jesús Dátolo. De está manera, Boca cerró su gira con 3 victorias, un empate y una derrota.

Se popularizaron en el Mundial de USA ’94 y fueron estigmatizadas como compañía innecesaria de los jugadores argentinos durante las ruedas de prensa, concentraciones y tiempo libre. Es común que cada vez que se enciende la crítica sobre aquella Selección de Basile que quedó afuera en octavos de final, salga a la palestra una enumeración de íconos de la culpa en la que no pueden faltar Maradona, la efedrina, Cerrini y…las gorritas de Telefé, Mastercard o el sponsor de turno según el cachet de cada futbolista.

El fenómeno en el ámbito local
Lo que había ocurrido en el Campeonato del Mundo de Estados Unidos no fue por mera casualidad. En la Argentina, por necesidad y no precisamente por buen gusto, a principios de los 90’s se había impuesto como tendencia que uno o más players salieran a la cancha con un gorro estampado o bordado por marcas que iban desde una pizzería hasta una cancha de papi. Tipos como Carlos Netto y José Tiburcio Serrizuela hicieron escuela en eso de chivear de manera no tradicional. Después de USA ’94, la práctica se blanqueó y durante un plazo no muy prolongado algunos jugadores sacaron provecho de una moda que se venía a pique.

Desaparición, reencarnación y sobrevivientes del fútbol puro (?)
Tras casi una década en la que fue muy difícil observar hombres viserados dentro de las canchas (a excepción de los arqueros), surgió en el ascenso una costumbre que ya había dado sus frutos 15 años atrás con el San Pablo de Brasil, equipo que comunmente formaba con sus once jugadores engorrados. Intentando emular el éxito de aquel elenco de Telé Santana, en la temporada 2004/05 Defensores de Belgrano también cayó en la tentación de dejarse auspiciar colectivamente con gorras. Pero como en las grandes catástrofes, hubo un paladín de la justicia que se negó ante ese aberrante hábito y fue en contra del proyecto. Ya todo el Mundo sabe que el Turquito Hanuch, antes de cometer la herejía de lucir una gorra con una publicidad, prefiere pasar por 14 clubes sin triunfar. Ah, Defe ese año descendió.

Renato Curi. Mediocampista italiano. Jugó entre 1969 y 1977.

Jonathan Vannieuwenhoven
Y después dicen que estos apellidos representan un problema para los relatores. ¡Mentiras! Los profesionales del micrófono, entrenados en esto de desimular errores, zafan incluso comiéndose una o dos letras. Si suena parecido, pasa. Nadie se da cuenta. Salvo que el relator sea Mauro Viale y ese día juegue «Jarabina«.
Predestinado a que la gente se equivoque al escribir su nombre, este delantero nacido en la localidad bonaerense de San Francisco debe haber leído todas las variantes posibles de puños ajenos: Jhonatan, Jonathan, Jonatan, Vanieuwenhoven, Vannieuwenhoven y hasta Vannierwenhover.
Así y todo llegó a Primera División, donde lógicamente fue rareza en sus comienzos y en muy poco tiempo se transformó un futbolista olvidado. Estuvo en el plantel superior de Huracán de Tres Arroyos desde las épocas del Nacional B, cuando el Novillo García, el Gorila Galván y Jorge Izquierdo peleaban por un lugar en la máxima categoría. A pesar de no haber debutado en el under, formó parte del histórico ascenso y recién tuvo su estreno en la séptima fecha del Clausura ’05, cuando fue titular y marcó un gol en el empate 2 a 2 ante San Lorenzo de Almagro. ¿Algo más? Sí, se trepó al alambrado y metió tapa de Olé.
En total disputó 11 encuentros en Primera y señaló 3 goles, cifra para nada despreciable siendo juvenil en un equipo que sólo cosechó 5 puntos sobre 57, gracias a la labor de Martín Mandra, Julio César Renteria, Francisco López Rojas y otras estrellas invitadas.
Todo lo que vino después fue innecesario. Faltó quizás un representante vivo que lo ubicase en una liga de medio pelo o incluso en un equipo con aspiraciones en el Nacional B. Vannieuwenhoven se quedó en Huracán, que luego de una temporada en la segunda categoría terminó bajando al Argentino A. Ya estaba demasiado lejos de los primeros planos.
En la 2007/08 fue prestado al Deportivo Santamarina de Tandil, donde compartió momentos con viejos conocidos como Néstor Lo Tártaro, Nahuel Santos, Javier Elizondo y Marcos Dragojevich. ¿Cómo le fue? Mal. A comienzos de 2008 se alejó del aurinegro pero al menos se pudo dar el lujo de no enfrentar a los tresarroyenses por la famosa cláusula del ex.
Las útimas noticias que hacen referencia a su trayectoria, cuentan que a mediados de este año estuvo a prueba en All Boys…y no quedó. Al final tienen razón los que dicen que es difícil relatarlo. ¡Si no juega nunca!

Estadio Único de La Plata, Argentina, 2005. Estrellas del fútbol internacional.