Vannieuwenhoven Jonathan

vannieuwenhoven.jpg

Jonathan Vannieuwenhoven

Y después dicen que estos apellidos representan un problema para los relatores. ¡Mentiras! Los profesionales del micrófono, entrenados en esto de desimular errores, zafan incluso comiéndose una o dos letras. Si suena parecido, pasa. Nadie se da cuenta. Salvo que el relator sea Mauro Viale y ese día juegue «Jarabina«.

Predestinado a que la gente se equivoque al escribir su nombre, este delantero nacido en la localidad bonaerense de San Francisco debe haber leído todas las variantes posibles de puños ajenos: Jhonatan, Jonathan, Jonatan, Vanieuwenhoven, Vannieuwenhoven y hasta Vannierwenhover.

Así y todo llegó a Primera División, donde lógicamente fue rareza en sus comienzos y en muy poco tiempo se transformó un futbolista olvidado. Estuvo en el plantel superior de Huracán de Tres Arroyos desde las épocas del Nacional B, cuando el Novillo García, el Gorila Galván y Jorge Izquierdo peleaban por un lugar en la máxima categoría. A pesar de no haber debutado en el under, formó parte del histórico ascenso y recién tuvo su estreno en la séptima fecha del Clausura ’05, cuando fue titular y marcó un gol en el empate 2 a 2 ante San Lorenzo de Almagro. ¿Algo más? Sí, se trepó al alambrado y metió tapa de Olé.

En total disputó 11 encuentros en Primera y señaló 3 goles, cifra para nada despreciable siendo juvenil en un equipo que sólo cosechó 5 puntos sobre 57, gracias a la labor de Martín Mandra, Julio César Renteria, Francisco López Rojas y otras estrellas invitadas.

Todo lo que vino después fue innecesario. Faltó quizás un representante vivo que lo ubicase en una liga de medio pelo o incluso en un equipo con aspiraciones en el Nacional B. Vannieuwenhoven se quedó en Huracán, que luego de una temporada en la segunda categoría terminó bajando al Argentino A. Ya estaba demasiado lejos de los primeros planos.

En la 2007/08 fue prestado al Deportivo Santamarina de Tandil, donde compartió momentos con viejos conocidos como Néstor Lo Tártaro, Nahuel Santos, Javier Elizondo y Marcos Dragojevich. ¿Cómo le fue? Mal. A comienzos de 2008 se alejó del aurinegro pero al menos se pudo dar el lujo de no enfrentar a los tresarroyenses por la famosa cláusula del ex.

Las útimas noticias que hacen referencia a su trayectoria, cuentan que a mediados de este año estuvo a prueba en All Boys…y no quedó. Al final tienen razón los que dicen que es difícil relatarlo. ¡Si no juega nunca!

Encuesta Baldosera 2008

encuesta2008kenig.jpg

No pidan originalidad, viejo. ¿Están cansados de participar de encuestas de fin de año? Bueno, acá tienen una más. La idea no es votar a los mejores jugadores porque no le vemos la gracia. Vayamos a lo nuestro, lo más baldosero de 2008.

Premio «Claudio Benetti»
[poll id=»96″]
Premio «Gordo Kenig»
[poll id=»97″]

Premio «Casigol Herrera»
[poll id=»98″]

Premio «Beto Carranza»
[poll id=»99″]

Premio «Darío Cabrol»
[poll id=»100″]

Premio «Mostrala Maidana que no pasa nada»
[poll id=»101″]

Premio «Negro Marchetta»
[poll id=»102″]

Premio «Martín Granero»
[poll id=»103″]

Premio «Seguro te lo afana El Gráfico»
[poll id=»104″]

Premio «¿Por qué no te hacés un blog?»
[poll id=»105″]

Premio «Si es muy largo dejalo en dos mensajes»
[poll id=»106″]

Premio «Franco López Arbib»
[poll id=»107″]

AVISO: La encuesta quedará abierta hasta el día 27 de diciembre. Si alguna de tus respuestas no está entre las opciones, podés hacerla llegar a través de los comentarios.

Referencias:

(1) (2) (3) (4) (5) (6) (7) (8) (9) (10) (11) (12) (13) (14) (15) (16) (17) (18) (19) (20) (21) (22) (23) (24)

Maxi López al Benfica 2005

maxilopezalbenfica.jpg

En el verano de 2005, varios medios internacionales y locales se hicieron eco de una información que circulaba con fuerza: Maxi López se convertiría en jugador del Benfica. «El acuerdo ya está cerrado y la llegada de López a Portugal está prevista para comienzos de la segunda semana de enero, para realizarle los exámenes médicos y la firma del contrato«, publicó en su momento un sitio europeo. ¿Qué paso? No lo sabemos. Pero el ex River terminó aterrizando en Barcelona.

Garófalo Damián

garofalodamian.jpg

Damián Andrés Garófalo

«¿Garófalo? ¿El arquero? ¡Sí, lo conozco!«, podría decir cualquier desprevenido, convencido de que nos referimos al periodista de TyC Sports, también identificable por sus actuaciones en el arco de Hay Equipo, ese programa donde 10 o más personas se ponen pantalones cortos para gastar a Quique Felman.

Pero no, no nos ocuparemos del conductor de Sportia, sino más bien de Damián Garófalo, ex portero de Estudiantes de La Plata que tuvo un inicio bastante prometedor y terminó desarrollando su carrera en el exterior, bien lejos del reconocimiento popular que sí obtuvieron otros jugadores de su camada.

En las inferiores del Pincha formó parte de una generación que contaba con nombres como Carlos Andersen, Néstor Soria, Martín Palermo, el Pepi Zapata, Darío Silenzi, Gastón Córdoba, Martín Mazzuco, Cristian La Grottería y Juan Sebastián Verón.

Su buen rendimiento le permitió, en 1991, llegar a una pre-Selección Sub 17 de Argentina, donde luchó por un lugar con Martín Tocalli, Raúl Sanzotti y el ex Jugate Conmigo, Luciano Castro. De hecho el actor recuerda cada tanto que Mostaza Merlo lo borró para poner a Garófalo.

También en ese compilado de púberes habitaban baldoseros como Silvio Rivero, Christian Brondino, Diego Comelles, Leonardo Luppino, Pablo Guede, el Betito Alonso, César Venier, Luciano Oliveri, Ricardo Castellani, Cristian Akselmann y otros que zafaron como Matute Morales, Marcelo Gallardo, Rodolfo Arruabarrena, Claudio Husaín, el Lobo Cordone y muchos más.

Luego de haber superado varios filtros, ese mismo año viajó con la delegación nacional al Sudamericano de la categoría en Paraguay y pese a ser suplente le tocó actuar frente al combinado local, en el último partido del grupo A que Argentina afrontó con mayoría de pibes que habitualmente no salían entre los once.

Tras el certamen continental, le tocó la oportunidad de viajar a Italia para disputar el Mundial ’91. Y aunque nuevamente tuvo que sentarse en el banco, rescató con el equipo una medalla de bronce y el premio Fair Play. Ah, además vio como se consagraba con Ghana el gran Nii Lamptey.

Pero no sólo de ser juvenil vive el hombre. Garófalo también tuvo experiencias en planteles del ascenso, aunque sin demasiadas chances de agarrar continuidad. Se puso los buzos de All Boys, Douglas Haig de Pergamino y Defensa y Justicia, antes de encarar su aventura internacional, esa que le traería muchas alegrías, en compensación a lo poco que pudo recolectar en su país.

El 1997 recaló en Honduras y después de un flojo debut en el arco de la Universidad, empezó a maquillar su imagen con actuaciones que despertaron admiración de aficionados y medios de comunicación. Ya para fines de ese año era señalado por todos como el mejor arquero de la liga, generando comentarios destacados: «Su figura es la del típico malabarista, que hace figuras (sic) en el aire, todo por contener el balón, que atenaza evitando cualquier complicación«.

Entre 1999 y 2000 defendió los colores del club Marathon y justo cuando se empezaba a hablar de su regreso a estas pampas para defender la valla de algún equipo del under, le dijo adios a la actividad profesional.

(Gracias Martín)

Pasquinelli 2008

pasquinellivoyalarco2fb5.jpg

Un partido fundamental se jugaba en Junín por la 14º fecha de la Primera B Metropolitana. Sarmiento, el puntero, recibía en su estadio a Almirante Brown, que lo seguía de cerca en la tabla. El encuentro lo ganaba el verde con gol de Carlos Clavarelli cuando, faltando pocos minutos para el final, el arquero Alejandro Migliardi fue expulsado por doble amonestación (ambas tarjetas fueron por hacer tiempo). Y como pasó tantas veces, el delantero del equipo fue quien tomó el buzo, se colocó los guantes y rezó para que los rivales no tuvieran puntería. De esta manera, Fernando Pasquinelli, que había ingresado minutos antes, fue al arco a las 23:05 con una temperatura de 19ºC en Buenos Aires y alrededores. Y logró mantenerse invicto para que Sarmiento se lleve la victoria.

(Gracias Ariel)