

(Gracias Laviero)


(Gracias Laviero)

El próximo sábado 29 y domingo 30 de noviembre se jugará en el club Estrella de Maldonado el tercer Internacional Open de Buenos Aires de fútbol de mesa organizado por la Liga Argentina de Fútbol de Mesa.
Por tercer año consecutivo se jugará en nuestra ciudad este campeonato que es parte de la agenda oficial de torneos reconocidos por la FISTF, Federation International of Sport Table Football, entidad que regula este deporte en el mundo.
Como otros años contaremos con la presencia de jugadores de Europa (Bélgica, Inglaterra e Italia), así como de jugadores de Córdoba, Mar del Plata y Rosario.
Durante el torneo también se harán exhibiciones; los asistentes podrán acercase a mesas de juego que no participan de la competencia para conocer de qué se trata y poder probar unos minutos está actividad.
El fútbol de mesa es un juego-deporte que nace en Inglaterra en la post guerra, a finales de los años cuarenta. Fue muy popular en toda Europa entre quienes crecieron entre los cincuenta y los noventa. Con el tiempo se convirtió en un deporte con miles de jugadores en todo el planeta y decenas de países federados la Asociación Mundial. Argentina, entre ellos, es el más importante de América del Sur.
Más información sobre el torneo o sobre el juego, como fotos y videos pueden encontrarla en www.futboldemesa.com.ar.

Dicen que Menotti revolucionó el fútbol mexicano. Y habrá que creer. Al menos esta foto es la clara evidencia de que logró introducir con éxito el look sindicalista noventoso: mocasines marrones, medias blancas y jean azul. Ese día lo secundaron sus compatriotas Rogelio Poncini y Oscar Dean, pero dicen que a la semana siguiente el arquero suplente, no contento con imitar la cruzada de pierna, pidió un conjunto similar para estar a tono con el cuerpo técnico.

Cuando dejó de utilizar indumentaria Penalty, Talleres de Córdoba arregló su situación con Olan con la esperanza de mejorar las condiciones a la hora de vestir. Como no podía ser de otra manera tratándose de los Tallarines, los primeros modelos fueron genéricos, de esos que se vendían en packs de 15 casacas para armar un equipo de barrio. Como se observa en la imagen, la pilcha azul tenía el logo de la marca sobre el corazón y un parche con la publicidad. ¿El escudo? Bien, gracias.

Eduardo Domingo Sisca
Fe de erratas. Cuando en el post Gustavo Scolari hicimos mención a la formación xeneize más baldosera de la historia, debimos haber puesto «más baldosera de los 90’s». Nobleza obliga, hay otras alineaciones en décadas anteriores que merecen ingresar en la discusión.
Por caso, el 11 de noviembre de 1984 Boca Juniors se vio obligado, por una huelga de profesionales, a presentar juveniles en un clásico ante River. Ese día Mario Zanabria tiró a la cancha a Marcelo Medina; Schinocca, Hugo Ávalos, Fornés, y Latorre; Valente, Sisca, Angarola y Rafael Horacio Herrera (luego reemplazado por Aranda); Gustavo Torres y Vales (Denny Ramírez).
Sisca era un volante ofensivo que, como muchos, no pudo saltear la mediocridad de esa época en el club y terminó jugando en el ascenso sin demasiado reconocimiento. Había debutado en 1983 con un empate 1 a 1 ante Vélez Sársfield. En total se puso la camiseta azul y oro en 17 oportunidades y no hizo goles.
Para la temporada 1987/88 pasó a Belgrano de Córdoba con la necesidad lógica de agarrar continuidad. Pero de nuevo se dio la cabeza contra la pared, porque sólo le otorgaron participación en 15 encuentros de la temporada.
Para hacer un poco más decorosa su trayectoria en el Nacional B, añadió un paso por Defensa y Justicia (1989/90), donde apenas alcanzó la cifra de 12 partidos jugados.
Su apellido, inevitablemente, trae recuerdos de una era bien decadente de la historia de Boca, que en nada se parece a este presente lleno de títulos y jugadores que están en la cresta de la ola.

Buenaventura Ferreyra
Los dirigentes de Vélez Sársfield se enamoraron del plantel de Paraguay en el Mundial de México ’86, a tal punto que al año siguiente contrataron a varios jugadores que integraron ese dichoso plantel. Con la zona liberada, nombres como Isidro Sandoval, Jorge Amado Nunes y el protagonista de esta historia, se fueron mimetizando con la fauna de Liniers pero no lograron destacarse.
Ferreyra había llegado con chapa de buen centrodelantero tras el camino recorrido con las camisetas de Guaraní (1984/85) y Deportivo Cali de Colombia (1986/87). Su andar por el Fortín, sin embargo, estuvo muy lejos de lo esperado. Entre 1987 y 1988 disputó 30 partidos y sólo marcó en 2 oportunidades, ganándose el pasaje de ida (y con la vuelta anulada) a alguna parte del Universo.
Además de haber jugado en el fútbol español, anduvo por Oriente Petrolero de Bolivia, donde aparentemente funcionó porque a comienzos de este año lo volvieron a contratar para que sea entrenador, función que ya había desarrollado en otros clubes de su país, como Guaraní y Sol de América.
Está terminando el post y no hicimos ningún chiste referente su nombre. ¿Crecimos? ¿Somos adultos y ahora apostamos por el humor fino e inteligente? Nada de eso. Simplemente no se nos ocurrió algo que valiera la pena.

Si alguna vez se indignaron e insultaron a un jugador por utilizar camiseta de mangas cortas y guantes, pidan las disculpas del caso y reseteen su nivel de enojo porque esta foto es la prueba fiel de que siempre hay algo más vergonzoso que lo ridículo. El Capé Sarría, ingenuo como pocos, pensó que iba a salir a la cancha lo más campante, con un guante rojo y uno blanco, sin que nadie le dijera nada. ¡Iluso! Casi una década más tarde En Una Baldosa remueve los archivos para hacer justicia. ¡Cárcel, Señores! ¿Hacen falta más pruebas? Pueden pedirnos más.