Señor…¿Tiene una moneda?

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Se ve que en el staff de la revista El Gráfico se había puesto de moda colocar al Beto Márcico contra la pared. ¿Para hacerle preguntas comprometidas? No, para sacarle fotos y escracharlo por la eternidad. Acá lo vemos de veranito, con el Apertura ’92 en el bolsillo y una vestimenta repudiable, casi de linyera. Camisa floreada y arremangada, jean con dobladillo y alpargatas blancas. Toda la impunidad para alguien que después entraba a la cancha y la rompía.

Ischia Junior

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Carlos Junior Ischia

Cuando pasen los años quizás se lo recuerde por ser uno de los pioneros dentro de la generación de futbolistas con fotolog, como llamita_adro, aguila_1, loshi, martin_granero, mau_19 y dbarone, entro otros.

Desde junior_cafetero primero y jr_ischia después, fue mostrando retazos de su trayectoria con mucho orgullo. Debut en Primera, sonrisa, Reserva, foto, viajes, Reserva, click, Reserva, flash, Reserva, entrenamientos, Reserva y más Reserva.
Para ser un soccer/flogger como Dios manda se debe cumplir un requisito fundamental: la cantidad de partidos oficiales jamás debe ser superior al número de posteos. Y el hijo de Ischia acató la norma.

Nació el 19 de marzo de 1986 en Cali, Colombia, favorecido por la carrera de su papá Carlos Luis, volante que vistiera la casaca del América y del Junior de Barranquilla durante los 80’s. Homenaje accidental o no, el ahora técnico de Boca bautizó a su vástago con el nombre de la institución que le brindó un trato amable. Ese fue el primer síntoma de la buena suerte que iba a encontrar en su vida. Distintas hubiesen sido las cargadas escolares si su padre hubiese jugado en el Cúcuta o en el Cristal Caldas.

Condenado a perseguir el destino profesional de su viejo, hizo inferiores en Vélez Sársfield y algo apresurado tuvo la posibilidad de estrenarse en la máxima categoría. ¿Por talento? ¿Por presión de un dirigente? ¿Por necesidad del equipo? No, nada de eso.

Ischia padre, tratando de amortiguar la violenta novedad para el hincha fortinero, lo llevó primero al banco de los suplentes y finalmente lo hizo debutar el 20 de junio de 2004 en un match ante San Lorenzo de Almagro que Vélez ganó por 2 a 0. Con el pleito liquidado, el enganche colombiano ingresó a los 26 minutos del segundo tiempo por Lucas Valdemarín. Ese día la exigente platea de Liniers aplaudió. No al debutante, sino al cabeza de balde que había hecho los dos goles.

Una semana más tarde, el pibe, que ya tenía experiencia con el seleccionado juvenil colombiano, volvió a entrar -esa vez por su amigo Juan Manuel Martínez- en la segunda etapa del encuentro que Gimnasia ganó 1 a 0 en La Plata. Fue la última fecha de ese torneo Clausura y el final de Junior Ischia como futbolista de elite en nuestro país.

Siguió perteneciendo al plantel hasta mediados de 2005, cuando hizo lo que la historia indicaba: volver a su tierra para jugar en el Junior…¡Y dirigido por su papá! Allí integró el primer equipo pero tuvo que desvincularse antes de hora porque a su técnico-familiar no lo ayudaron los resultados.

En febrero de 2006, ya bastante grandecito, reapareció en el fútbol argentino. Independiente de Avellaneda fue el club que lo cobijó y le dio la oportunidad de ponerse la cinta de capitán…en inferiores.

Abocado a ser modelo de la marca de remeras A+, estuvo 6 meses sin demasiada actividad y en agosto de 2007 pasó a prestamo al Lanciano de Italia. ¿Cumplió el contrato de un año? Por supuesto que no.

Ya en enero de 2008 retornó a su colombia natal y después de tirar un poco de magia en los medios cumplió el sueño (?) de estar bajo la tutela del Patrón Bermúdez en el Dépor Jamundí de la Primera B. El otro sueño, el de ser dirigido nuevamente por su padre, no lo pudo cumplir este año por una cuestión lógica. Al pelado Ischia sólo le permiten meter un flogger en el plantel de Boca y esa plaza ya está ocupada por pablo_migliore.

Mena Alejandro

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Alejandro Damián Mena

Marcador central oriundo de Río Tercero, que a escondidas de los grandes flashes elaboró un curículum digno de un verdadero trotamundos. Integró las divisiones menores de San Lorenzo de Almagro como parte de una camada que no tuvo demasiados valores.

Figura de su generación, llegó a compartir una página de «los destacados del Ciclón» en la revista Solo Fútbol, junto a un delantero llamado Lucas Ramos y un arquerito al que luego llamarían el Chila Bueno: Sebastián Saja.
Por supuesto que no llegó a debutar en el Cuervo y tuvo conformarse con la posibilidad de irse al exterior y empezar a tallar su carrera con «C» de campeón….y de choreo.

Aterrizó algo confundido en República Checa y tras firmar con el SFC Opava, equipo de la segunda categoría, lloró un poco su argentinidad:

¿Por qué se decidió a aceptar la oferta de jugar por un equipo checo?

«Porque Argentina en este momento está muy mal. El fútbol en Argentina es uno de los mejores de América, pero acá es Europa. En este momento Europa es donde se está mejor, donde más dinero hay … Mi familia está mal y yo soy la única persona que los puede ayudar, les puedo mandar dinero, éste es el motivo principal por el que estoy aquí».

¿Y está contento en la República Checa?

«Estoy muy contento. La gente nos trata muy bien. El presidente del club es impresionante, cada cosa que nosotros necesitamos nos la da».

¿Cómo se comunica con los demás jugadores, con el entrenador?

«Acá tenemos una señora que habla portugués. Antes de los partidos, ella llega, habla con el entrenador, después nos interpreta lo que dice él … Por ese lado entendemos al entrenador. Y con los jugadores, con las manos … A veces no nos entienden porque es muy difícil pero estamos estudiando el checo y la comunicación es mejor que al principio».

Regresó al país y se fue a Córdoba para integrar un plantel de Primera División. Eso ocurrió en el Apertura 2003, cuando estuvo en Talleres al lado de Facundo Erpen, Mariano Córsico, Luciano De Bruno, Aldo Osorio y Pablo Cuba, entre otros.

El Pato Pastoriza no lo tuvo en cuenta durante ese año y mucho menos en el siguiente por razones lógicas. Fue así como Mena, al que ya algunos empezaban a apodar Mencho, se fue a Brasil para contrarrestar el frío que había chupado en Europa.

No sabemos qué chupó en el Atlético Paranense, tal vez caipirinha o quizás caipiroska, pero lo cierto es que al iniciar la temporada 2004/05 se sumó al plantel de Estudiantes de Buenos Aires, en la Primera B y se relacionó con baldoseros como Luciano Nicotra y el falso Sepo Ginóbili.

Mareado ya por tanto trajín y tan poco fútbol, se fue a Bolivia en busca de continuidad y en cierto modo la logró con los colores de The Strongest (2005/06), donde fue reconocido y compartió tardes con el Lagarto Fleita.
Cuando terminaba su vínculo tuvo la mala fortuna de romperse los ligamentos y aprovechó para casarse. Así fue como le dedicó 6 meses a su mujer y a su lesión, al mismo tiempo que relojeaba alguna otra liga para de desembarcar.

A mediados de 2007 recaló en Venezuela y antes de preguntar si todas las venezolanas están buenas estampó su firma con el Estrella Roja. Sintiéndose en la sucursal clandestina del equipo de Belgrado, planeó en las sombras su gran vuelta al fútbol argentino. Y la pudo concretar gracias a una prueba con la gente de Almirante Brown (2008). Tras ser aprobado, estar nuevamente a un paso de la división superior parecía darle un guiño a su errante trayectoria. El descenso a la Primera B, producto de la famosa quita de 18 puntos, terminó devolviéndolo al terreno de la incertidumbre. Será cuestión de agarrar el mapa otra vez: ¿República Checa, Brasil o Aprendices Casildenses?

Ferro «Aston Villa» 2000

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Remitiéndose a una tradicional camiseta de principios de siglo, Ferro Carril Oeste se autohomenajeó gracias a los diseños de la marca Sport 2000. Curioso por dónde se lo mirase, el conjunto borravino y celeste llamaba la atención, además, por el escudo en el pecho que evocaba los gloriosos 80’s. Ese modelo se lo pudo ver en la temporada 2000/01 de la B Nacional, en partidos ante Banfield y Nueva Chicago.