Olor a pata

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Remera blanca con mangas 3/4, el pantalón más feo del mundo y alpargatas negras. Todo eso se lo podemos llegar a disculpar al Conejo Tarantini, pero tener al lado a Pata Villanueva en los 90’s es algo que no tiene perdón de Dios. Digan que atrás se observan bellas reliquias, porque sino esta foto no merecería ser publicada.

Cuatro años

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Son nada más y nada menos que 4 años. Podrían ser 3 ó 5, pero son 4. La cantidad de años exacta que separa un Mundial de otro. Y nada le sirve más a un futbolero que los Mundiales para calcular qué estaba haciendo 4, 8, 12 ó 16 años atrás. Es posible que uno no recuerde qué almorzó anteayer pero sí dónde observó el último partido de Argentina en Francia ’98.
Si a uno le gusta el fútbol, indefectiblemente dividirá su vida en procesos de 4 años. En Una Baldosa llegó a ese número. Nos negamos a decir que no podemos creer que haya pasado tanto tiempo porque seguramente ya lo dijimos en aniversarios anteriores. Y es probable que lo digamos cuando lleguemos a los 5 años. Ideas, en estos casos, no nos sobran.

Para festejar, decidimos cambiar el diseño que nos vistió el último año. El nuevo theme seguramente provocará rechazos y aceptaciones por igual, pero tiene muchas ventajas, confíen en nosotros. Y si no se acostumbran de movida no se preocupen, acá abajo les dejamos una línea histórica con todas las mutaciones que sufrió el sitio.


2004——————–2004/2005———-2005/2007


2007——————2007/2008—————————

También le agradecemos a nuestro amigo Gustavo Sala, que nos hizo el genial dibujo que ilustra este posteo, y a su inseparable compañero Beto Miranda, que lo coloreó. Si quieren bajarse la versión de mayor resolución para usarlo de fondo de pantalla, hagan click acá.

¡Muchas gracias y seguimos baldoseando!

Grech Leandro

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Leandro Grech
Volante rosarino que no supo capitalizar en Primera todo lo que prometía en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys a la par de Elvio Martínez, Diego Villar, Mauro Conocchiari y Lisandro Sacripanti y que gracias a la doble ciudadanía, actualmente se dedica a robarla en el under europeo.
Tal como fuera costumbre de la Lepra a fines de los noventa, Grech pasó previamente por Argentino de Rosario (1998/1999) acompañando a Martín Uranga, Gastón Leva, Sebastián Bodnar, Pooli y Uriel Bartolucci. Otra vez en el Parque Independencia, debutó en el Apertura 2001 de la mano de Juan Manuel Llop, el 23 de septiembre en la derrota por 2 a 1 ante Colón de Santa Fe. Hasta su despedida al año siguiente, redondeó 24 partidos, sin goles, y con una tendencia a ser titular en las últimas fechas de los torneos.
A mediados de 2003, armó el bolsito y salió a buscar nuevas experiencias. Cruzó la Cordillera y apareció a prueba en Colo Colo de Chile. Aparentemente su nivel convenció al técnico Jaime Pizarro, pero no disputó ningún encuentro de manera oficial. La temporada siguiente se sumó al Aurora boliviano, donde conoció a Gustavo Romanello y Damián Yañez, algo que seguramente cambiaría su vida para siempre.
En 2005 retornó a la Argentina para pasar una temporada en el ascenso nacional, primero en Aldovisi de Mar del Plata (dirigido por Andrés Rebottaro, que lo conocía de Newell’s) y luego en San Martín de Mendoza.
Un año más tarde, después de ver el Mundial, rompió el chanchito y sacó un pasaje de ida a Alemania. En tierras germanas defendió los colores del SC Pfullendorf (2006/2007) en la tercera división, y desde comienzos de 2008 juega en el Erzgebirge Aue, un equipo que a cuatro fechas del final de la temporada naufraga de la zona de descenso en la segunda categoría.

KeyserSoze

Fuera de stock: El Gran DT (Segunda parte)

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Continuamos desarrollando la historia del concurso que despertó el espíritu táctico y estratégico de millones de personas en todo el país.

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Apertura ’96
Ya se había comprobado que El Gran DT era un entretenimiento popular. Sólo había que sumarle aditivos para que la gente no se aburriera. Para la cuarta edición del juego se amplió el panorama con la incorporación de «La Legión extranjera«, el grupo de futbolistas argentinos que actuaban en Italia y España.

Se podían elegir hasta 3 jugadores del exterior, siempre respetando el límite del presupuesto, que había aumentado a 10 millones. Y no fueron las únicas innovaciones en cuanto a reglamento, ya que además los defensores empezaron a recibir dos puntos por la valla invicta de su equipo y la figura de la cancha sumaba cuatro puntos adicionales, dos más que en la edición anterior.

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Clausura ’97
Las primeras 4 ediciones habían dejado la asombrosa cifra de 4.662.198 participantes, llamativamente importante si se tiene en cuenta qué sólo se aceptaba un formulario por persona. Ante esa restricción, muchos recurrían a los datos de padres, hermanos, primos, abuelos, vecinos y amigos para inscribir a otros equipos.
Para el Clausura ’97 se agregó el «Torneo de Egresados«, destinado a aquellos chicos que cursaban el último año de la escuela primaria o secundaria. Esa modalidad se sumaba a los tradicionales torneos: «Nacional«, «Regional«, «Menores«, «Amigos«, «Bimestral«, «La Recopa» y el clásico «Torneo Fantástico«.


Los diplomados
Los entrenadores que lograban ubicarse entre los primeros 1.000 de cada fecha recibían por correo el diploma de «Maestro en Gran DT«. El que lo lograba dos veces se adjudicaba el de «Doctor» y quien lo hacía en tercera oportunidad era nombrado «Experto«.

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Apertura ’97
Sin grandes cambios, la quinta edición tuvo como incentivo la oportunidad de participar por un viaje al Mundial de Francia ’98. Además, el ganador de cada jornada se llevaba un auto cero kilómetro. Para ese entonces, El Gran DT contaba con un adversario con formato similar: el Super Equipo Budweiser, de la revista El Gráfico.

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Clausura ’98
El sexto capítulo empezaría a marcar el final del juego que supo atrapar multitudes. Sin variantes desde lo lúdico, perdió relevancia a medida que se iba acercando Mundial. Los premios seguían siendo interesantes pero no así la propuesta.

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Apertura ’98
Una versión casi inédita. No son muchos los que recuerdan que hubo una séptima y última edición de El Gran DT. Ni siquiera conservamos la revista, pero sí algunas planillas con equipos que incluían acertadamente a rendidores players como Chilavert, Palermo y Rolfi Montenegro; y también a rotundos fracasos como Darío Husaín y Javier Lux.

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Las publicidades
Si algo caracterizó al concurso fue la saga de avisos televisivos que presagiaban una nueva edición. En la primera, hubo tres spots muy recordados. En uno, un chico aconsejaba a Navarro Montoya sobre qué palo elegir para tirarse, mientras que en el otro, un fanático riverplatense le pedía a Francéscoli que se la pasara al Cuqui Silvani. También en 1995 hizo su presentación La Gorda (Susana Cortínez) que se hizo conocida luego de tocarle la cola a Pascualito Rambert.
Luego vendrían publicidades con Fabbri, Cagna, Garnero, Gustavo López, los hermanos Barros Schelotto, Carlos Bilardo, el Bambino Veira, Carlos Bianchi, Pablo Aimar, Diego Placente, Lionel Scaloni, Juan Román Riquelme y Gabriel Batistuta; personajes de la política como Graciela Fernández Meijide, Carlos Ruckauf, Chacho Alvarez, Antonio Cafiero y Jesús Rodríguez, y hasta la inclasificable Mariana Nannis, quien pedía a «Claudito Paul» en su equipo.

Así fue como terminó el juego que marcó a toda una generación a mediados de los 90’s. Entre el entusiasmo inicial y el olvido final, pasaron miles de planteles, jugadores, goles, expulsiones, puntajes, cambios, especulaciones y cálculos que sirvieron para entretenernos un rato. ¿Quién no confió en la capacidad goleadora de Pedro Barrios? ¿Quién no se tentó con la posibilidad de tener a Batistuta? ¿Quién no se hizo el guacho pistola poniendo a un desconocido que sólo costaba 30 mil pesos? ¿Quién no tuvo un equipo en El Gran DT?

Juan Pordiosero

Ver Primera parte.

González Roberto

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Roberto Ariel González
Era un pibe normal. Demasiado. Llevaba un nombre de pila muy común y un apellido popular. Tenía que ser muy bueno para diferenciarse del resto. Y eso conspiró contra su estabilidad en el fútbol. Tras 10 partidos en la Primera de Rosario Central (1994/95), el volante se miró a los ojos con su compañero Mario Gori y ambos se preguntaron: ¿Por qué no nos vamos a robar a Estados Unidos?
Así fue como se metieron dentro de un paquete que habían armado los representantes Ricardo Schlieper y Jorge Balbis. La idea de poblar la liga yanqui con jugadores latinoamericanos parecía ser la salvación de varios. Pero no fue todo color de rosa.
Luego de algunas pruebas, Gori quedó en el plantel del Miami Fusion y un tiempo más tarde, ya defendiendo al DC United, fue acusado de violación.
Nuestro homenajeado, en cambio, no superó la evaluación para ingresar al maravilloso mundo de la MLS y se perdió de actuar en el mismo país donde triunfan Darío Sala, Juan Carlos Toja y Carlitos Marinelli. Después desapareció entre la multitud, como cualquier Roberto González.

Juan Pordiosero

De la escuela de Saccardi y Corbatta

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Quédense tranquilos que las manchas verdes son producto de una error en la impresión de la revista El Gráfico a principios de los 90’s. Ahora bien, de la indumentaria que lucen los bilardistas entrenadores nadie se puede hacer cargo…ni siquiera ellos.
Vayamos por partes. Humbertito Grondona le pidió prestado el saco gris a su padre y no le importó que le quedara grande. Mucho menos se calentó por ponerse una corbata decente.
Lo de Miguelito Russo se comprende un poco más. Ni soñaba con ser técnico de Boca, recién empezaba como DT y no tenía guita ni para hacerse la dentadura nueva. Por eso, interpretamos, entró a una feria americana con 2 mil australes y se fue chocho con una camisa celeste, un saco marrón y una corbata digna de payaso de circo.

Juan Pordiosero