

El Negro juega al ahorcado

¿Se dieron cuenta? No hay colores llamativos ni dibujos extraños. Todo bastante sobrio, como la carrera de Fernando Cáceres. Pero hay algo que salta a la vista y que no podemos obviar. El cinto nunca (jamás de los jamases) puede estar a 5 centímetros del bolsillo de la camisa.
La sonrisa forzada lo dice todo: estaba conteniendo la respiración.
Juan Pordiosero
Valencia 1 – Argentina 1

La previa al mundial de 1990 dejó varios encuentros anecdóticos en el camino de nuestra selección nacional. El 25 de mayo de aquel año, a menos de un mes de instalarse en Italia, el equipo de Bilardo se midió en el estadio Luis Casanovas ante el Valencia español. Aquel día, unas 25.000 personas presenciaron en directo el 1 a 1. La albiceleste formó aquel día con Pumpido; Simón, Ruggeri, Fabbri, Olarticoechea; Lorenzo, Batista, Troglio, Burruchaga; Maradona y Caniggia. Los goles fueron marcados por Cuxart, para el local y Dezotti, quien había ingresado en el complemento, al igual que Basualdo, Sensini y Balbo.
Chelo
Kreuz Willi

Wilhelm «Willi» Kreuz. Mediocampista austríaco. Jugó desde 1966 a 1983.
Weber Mauricio

Mauricio Enrique Weber Texeira
Delantero uruguayo de buenos antecedentes en inferiores e improductivo paso por el fútbol profesional. Como si fuera poco, supo rapiñar con la camiseta de Instituto de Córdoba, ganando así sus consabidos segundos de gloria que, a decir verdad, si los hubiésemos cronometrado no nos hubiera dado la velocidad del pulgar para darle stop a tiempo.
Surgido en el modesto Atlanta de Young, pasó por la selección del pueblo y luego de marcar muchos goles en la Quinta de Nacional de Montevideo, se hizo hombrecito cuando debutó en Primera con la camiseta de Rentistas (2000/2004).
El 2005 fue su año. Un día le dieron un folleto de Buquebus, vio que le alcanzaba para el pasaje y se mandó para la Argentina.
No se sabe si los goles los perdió en el Eladia Isabel o si los extravió en el trayecto Buenos Aires-Córdoba. La realidad es que Weber hizo poco y nada en Instituto. En 5 partidos (sólo 2 como titular) no pudo convertir y encima lo ponían casi siempre de local (fuera de la Docta sólo le tocó jugar en la cancha de Arsenal). Asqueado de tomar mate con Pilipauskas, Deivis Barone y Josemir Lujambio, se despidió de Sanchírico, Cobo y Maxi Ayala para regresar al fúbol charrúa.
Así fue como recaló en Rampla Juniors y prometió darle alegrías a Ricardo Espalter, Víctor Hugo Morales y a Natalia Oreiro, reconocidos picapiedras. Cuando le explicaron que las alegrías a Naty sólo podía dárselas con goles, se sintió engañado y empezó a maquinar la idea de mandarse a mudar. A principios de 2006 firmó para el Santiago Morning de Chile, donde no hizo demasiado (sólo se le recuerda un tanto al Huachipato).
Extraño fue cuando, teniendo ya sobre sus hombros un historial para robarla tranquilamente en otra liga sudamericana, regresó al pequeño Atlanta de Young para jugar por el chivito y la Pilsen.
En 2007 se incorporó, junto al argentino Walter Gigena y al charrúa Daniel Cardozo, al Victoria de Honduras, un equipo que había tenido mala suerte con los extranjeros. Ellos se metieron rápidamente a la gente en el bolsillo y en ese contexto Weber se agrandó y declaró en la previa de un partido importante: «Dentro de la cancha somos once contra once y ahí es donde se miran los verdaderos hombres. A Motagua no le tenemos miedo«. Como para tenerle miedo a un equipo que se llama Motagua. ¡De-ja-te de jo-der!
Juan Pordiosero
Cuca 2008

Envalentonado por la racha positiva en el torneo carioca, y ante la falta de arqueros (el uruguayo Castillo en su país, los suplentes Marcos Leandro y Roger lesionados y el juvenil Renan en la sub 19 brasileña), el técnico del Botafogo, Alexi Stivel, más conocido como Cuca no tuvo problemas a la hora de calzarse los guantes y pelotear durante un buen rato con Lúcio Flávio. Un hecho poco frecuente en el fútbol actual que deja por sentado que los buenos resultados todo lo pueden.
KeyserSoze
Larios Pablo

Pablo Larios Iwasaki. Arquero mexicano. Jugó desde 1980 a 1999.
Baldosa Vieja: El Peludo Gigliani

Luis Gerónimo Gigliani (El Peludo)
Lo vi por primera vez en las canchas en 1976, cuando ya tenía 30 años edad y muchos campos agrestes recorridos. Y ocurrió en un partido donde fue figura, vistiendo la camiseta del tricolor de Almagro, cuando le ganaron con relativa facilidad por 2 a 0 a un Sarmiento de Junín que sólo mostró la prodigalidad de Melillo, Atondo, Papalardo y Antonio Molinari, quien en 1992, con 36 años, salió campeón con San Lorenzo de Chacabuco en la divisional B de esa liga, en la doble función de jugador y director técnico.
En Almagro se destacaron un obeso Tito Manuel Gómez, que venía de jugar en el extranjero, habiendo brillado en nuestro país en Huracán de Parque de Los Patricios; también el arquero Piazza, los centrales Amato y Belloni, Jorge Herrera, Ciro Antonio Ocampo, Jorge Rodríguez y nuestro recordado de hoy: Luis Gerónimo Gigliani.
El Peludo tiene su lugar merecido en esta sección, por sus dotes de jugador y aguerrido luchador y por qué no decirlo, por el camino de la vida que eligió… pero eso lo cuento al final.
Se inició futbolísticamente en Deportivo Morón y con apenas 16 años debutó en Primera (1960), para hacerlo durante nueve temporadas, logrando el máximo halago de los moronenses en su historial al obtener el ascenso a Primera A en 1968, única ocasión en la que anduvo por la máxima categoría, teniendo como compañeros a Moreyra, Semenewicz, Ricardo Aráuz, el Tano Ricci y Oscar Tomás López, entre otros.
Después recaló en Comunicaciones donde jugó un campeonato, para pasar luego a Defensores de Belgrano y actuar junto al Ratón Leonardi, la Chancha Busti y el Loco Houseman (el director técnico era Rodolfo César Chitti). De allí, pese a tener ofrecimientos para ir a Colombia, fichó para Flandria , donde le sirvió pases a Carlos Dantón Seppaquercia y luego dos años en Almagro (1975 y 1976), compartiendo goles con el Lele Luciano Martín Figueroa, consagrándose como goleador de la B con 24 tantos.
Finalmente, ante la insistencia, viajó a Colombia para fichar por el Tolima, donde se juntó con otros argentinos como Oscar Antonio Pocho Pianetti, Rubén Flotta, el arquero Giorgetti y el marplatense Sancisi. Regresó a Almagro al año siguiente y marcó muchos goles. Cuando ya tenía pensado retirarse, a los 36 años, firmó para Deportivo Merlo, lo que significó su última temporada como futbolista activo.
Y lo que es el destino travieso. Frente a la situación que se le presentó ante un hijo que se le había descarriado en la vida, pasó de tener una visión y una imagen distinta de un jugador que se hacía respetar. Desde 1992 y hasta la actualidad, con 61 años, predica la palabra de Dios, siendo cristiano evangélico obrero a cargo de un anexo, transmitiendo el mensaje religioso a la gente… como supo transmitir el inigualable grito de gol a las hinchadas de los equipos en los que jugó. El Peludo Gigliani, de guapo a angelical personaje del fútbol.
Daniel Console (Todopararecordar.com.ar)