Suligoy, crack virtual

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Volvimos con la sección baldosera en Rock & Pop Beach y para festejar nos dimos un gran gusto. Entrevistamos al ídolo del PC Fútbol 6.0, Juan Manuel Suligoy. El ex atacante de Atlético Rafaela, que supo tener 91 puntos de promedio en aquel glorioso juego, sigue vigente en una liga del interior junto al entrañable Pastilla Ordoñez.
¿Querés saber si Suligoy puso guita para que le subieran el puntaje? Escuchá la nota.

(¡Gracias Esteban!)

Otras emisiones de la Baldosa en «Maldita Radio»:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.
#12– Informe sobre los «hijos de».
#13– Nota a Edgardo Mazzeo.
#14– Informe sobre los que pasaron a la fama por un gol.
#15– Allegue y Homero Simpson.
#16– Nota a Guillermo Malbrán (Independiente de Madariaga).
#17– Informe sobre los pases que quedaron en la nada.
#18– Informe sobre los asiáticos en la Argentina.
#19– Informe sobre baldoseros con sitios web.
#20– Nota a Oscar Tubio.
#21– Informe sobre los hermanos baldoseros.
#22– Informe sobre los futbolistas en la política.
#23– Informe sobre chilenos en la Argentina.
#24– Nota a Horacio Stringa, ex defensor/arquero.
#25– Informe sobre los proyectos Badajoz y Leganés.
#26– Informe sobre los bolivianos que pasaron por nuestro país.
#27– Informe sobre clubes con nombres bizarros.

En Una Baldosa

Di Diego Martín

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Martín Alejandro Di Diego
Enganche puteado por la parcialidad cervecera durante esa lágrima colectiva que fue el Quilmes de la temporada 1991/92. Di Diego no fue el único responsable del descenso al Nacional B, está claro. Pero su exagerada parsimonia y su baja temperatura corporal lo condenaron al hostigamiento perpetuo.
Con el club sureño en Primera División (ya había jugado en el ascenso) disputó 14 encuentros y le marcó un gol a Estudiantes que poco sirvió para embellecer su trayectoria, que hasta ahí no prometía ni mucho menos.
Su derrotero continuó en instituciones del under como Talleres de Remedios de Escalada, Defensores de Belgrano (en la temporada 1995/96 actuó junto a Latrechina, Walter Siciliano y Diego Ghini), Almirante Brown (21 partidos y 1 tanto en la temporada 1996/97), Argentino de Quilmes (varios torneos desde 1999 a 2004), Brown de Adrogué (2000/01), y Ben Hur de Rafaela (2002/03, al lado de figuras como Juan Manuel Suligoy, José Luis Marzo, Rodrigo Llinás, Juan Carlos Betancor, Diego Maier, Silvio Azoge y Martín Román).
Ya recibido en la Escuela de Directores Técnicos Hugo Manuel García (cuna de grandes entrenadores como Daniel Garnero, Pablo Rotchen, Walter Parodi, Fabián Alegre, Carlos Castagneto y Fabio Spotorno), comenzó a trabajar en las inferiores de Argentino de Quilmes…ahí cerquita del club donde alguna vez lo acusaron de pechofrío. Pero, como los cerveceros no son rencorosos, a fines de 2005 lo invitaron a participar del homenaje a Nelson Vivas. Un gesto para imitar. Es más, nosotros también lo vamos a llamar el día que hagamos un tributo a Vivas. A Lucas Vivas, obvio.

JuanPordiosero

Especiales: Fabio Garibaldi

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Fabio Garibaldi Diniz
Historia extraña la de este ex arquero de Ferro Carril Oeste que desde chico supo rodearse de futuras figuras como Carlos Tévez, Pablo Zabaleta y Javier Mascherano; habitues de las tardes de ascenso como Diego Ludueña, David Reano, Paulo Rosales (también conocido como el Rosales trucho), Federico León; ladrones de guante blanco de la talla de Maxi López, Raúl Osella, Lucas Correa, Marcos Mondaini y Hugo Colace; y también perfectos desconocidos como Mario Lugo, Marcos Ballarino y Diego Suárez.
En 1999, con 15 años y luego de una brillante actuación en la Copa Nike, Hugo Tocalli lo convocó para disputar en Londres el torneo sub 17 Tres Naciones, enfrentando a Inglaterra y Francia. Años más tarde en una entrevista con el Suplemento Sí! de Clarín afirmó: «En la etapa nacional no me hicieron ningún gol y estaba en Ferro. Jugábamos con River, Newell’s y Racing, que nos cascoteaban el rancho».
En su momento de gloria, peleaba la titularidad de la selección con el malogrado Lucas Molina pero un infortunio le jugó una mala pasada: «Empezamos turnándonos. Y en Wembley me saqué el dedo de lugar. Desde ahí quedó él».
Garibaldi siguió su camino en el fútbol y en 2003, mientras alternaba entre cuarta y Reserva con el club de Caballito, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla. A fines de ese año, con un partido en el banco de suplentes en el ascenso, quedó libre. En una pierna se probó en varios clubes sin posibilidades de fichar por no pasar la revisación médica. Finalmente, tras frustarse su llegada al Avellino de Italia, Argentinos Juniors se ofreció a costearle la operación y lo incorporó a sus filas, aunque no por mucho tiempo. La vuelta del clandestino Juan Ignacio Carrera lo marginó demasiado en la lucha por un lugar y Garibaldi quedó, otra vez, con el pase en su poder. «Después me llamaron de equipos de la B, pero era muy poca plata. El fútbol es un sacrificio y desde los 15 lo veía como un trabajo.». Ese fue el punto de inflexión para colgar los guantes definitivamente, y los botines, al menos por un rato.
A las pocas semanas volvió a las canchas para jugar al fútbol… americano. «Siempre me gustó. Rezaba que acá haya esto. Me enteré por mi hermano que en el Club Comunicaciones funcionaba la Liga Argentina y me acerqué. Practiqué tres meses con los novatos adonde te enseñan las reglas y los movimientos del deporte y después fui elegido por los Tiburones, uno de los cinco equipos que existe. Los otros son Osos Polares, Corsarios, Cruzados y Jabalíes», comentó en aquella entrevista. Dando cuenta de su fanatismo por el deporte yankee tiró: «Una vez iba corriendo y apenas toqué la pelota sentí una cosa en las costillas y dije: ‘¿Dónde estoy?’. Te juro que me levanté con una sonrisa de oreja a oreja. Eso es lo que quería».
Su buen desempeño como receptor (cuya función no es otra que atrapar la pelota y avanzar la mayor cantidad de yardas posibles) en los Tiburones lo llevó a ser un indiscutido de los Halcones, nombre con el que se conoce a la selección nacional de fútbol americano.
El año pasado, Los Halcones, con la presencia de Garibaldi se impusieron a su similar de Uruguay en Montevideo y lograron conquistar por primera vez en la historia el Silver Bowl, una especie de versión sudaca del Super Tazón.
Así transcurre hasta el momento la historia de Fabio Garibaldi, un seguidor a ultranza de ese embole llamado Super Bowl, del jugador Randy Moss y de los Tampa Bay Buccaneers. Un pibe como cualquier otro que un día pasó de sacar fuerte y para arriba buscando a Carlos Tévez, a correr como loco y esquivar muñecos para tratar de convertir touchdowns.

KeyserSoze