Sergio Fabián Molinari
Debe ser duro (más que duro, durísimo) disputar un único partido en Primera como titular, que te peguen un baile y que encima los goles los conviertan Pablo Islas y Alexis Weisheim. Debe provocar ganas de matarse.
Algo así le tocó vivir al pibe Sergio Molinari, cuando debutó con la camiseta de Estudiantes de la Plata en la última fecha del Apertura 2002, contra Unión en Santa Fe. Aquel día se paró en la defensa al lado de Leo Ramos, Marcos Angeleri y Ariel Donnet, amparado en la seguridad que sólo Nicolás Tauber puede ofrecer. Era obvio que los goles no tardarían en llegar, y a los 20 minutos el Tatengue ganaba por un doblete del soldado Weisheim. Poco después, otra doppietta del hermano del Luigi, pondría cifras definitivas al encuentro.
Molinari, sin saberlo, en una jornada nefasta metía debut y despedida. Después se dedicó a deambular por el ascenso, primero recaló a préstamo en Defensa y Justicia (2003) acompañando a Juan José Lezica. Volvió por un rato a la ciudad de las diagonales, pero a mediados de 2004 rumbeó para el norte cuando se incorporó a Atlético Ledesma de Jujuy. Luego de una temporada se mudó a Salta, para defender los colores de Central Norte (2005/2007), trabar amistad con el ex Independiente y Olimpo, Renato Riggio y estampar de recuerdo sus tapones en las piernas rivales, algo que le valió unas cuantas expulsiones en su paso por el conjunto salteño.
Para olvidar viejos fantasmas, en 2007 cruzó de vereda y se puso la camiseta de Gimnasia y Tiro. Pero duró poco porque en octubre, disconformes con algunas actitudes del rubio, sus propios compañeros pidieron que sea separado del plantel.
¿Qué hace ahora? Es todo un misterio.
KeyserSoze








