Rahiel Fernando

Fernando Javier Rahiel
Lo invitaron. O se pescó. Fue una joda, una apuesta o un chiste que nadie entendió. Tal vez era familiar lejano de un dirigente. O vecino. O simplemente conocido.
Quizás le debían plata y lo compensaron moralmente. A lo mejor faltaba uno para completar la sesión de fotos y lo llamaron por pura necesidad.
Lo cierto es que este muchacho de rulos llamado Fernando Rahiel apareció en una de las láminas coleccionables del Diario Deportivo Olé, allá por 1996. Integraba el amplio plantel de Unión de Santa Fe, sí. Pero nada de lo que había hecho hasta el momento, con 23 años, justificaba su inclusión.
Ese día puso su mejor cara de futbolista profesional e intentó pasar desapercibido junto a Mauricio Oggioni, Carlos Clotet, Darío Cabrol, Félix Pereyra y el Loco Marzo, entre otros. Luego se esfumó. No descartamos que haya sido un holograma.

Juan Pordiosero

Martínez Claudio

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Claudio Rubén Martínez
Marcador central que tuvo el privilegio de jugar en el Ferro Carril Oeste de Cristofanelli, Sergio Vázquez, Fantaguzzi y Teresa Cancelarich, entre 1988 y 1989. Quizás fue escaso el bagaje que adquirió en sus 8 partidos como profesional en el Verdolaga y por eso luego se le dificultó hacer pie en otros equipos.
Tras una temporada en Aldosivi de Mar del Plata (1989/90), regresó a Caballito pero rápidamente fue transferido a Atlanta (1990/91), junto a Sergio Ozán y Héctor Carrasco. Ese año supo de la dureza del Nacional B, conformando un lindo grupo que tenía apellidos de fuste como Montes, Spotorno, Chumba y el remisero Mattis. Por supuesto que descendió a la Primera B. No sobrevivió a la limpieza que hubo en el Bohemio y desapareció sin que nadie reclamara su presencia.
Después nos enteramos que un tal Claudio Martínez estuvo actuando en el San José de Oruro y dirigiendo a otros conjuntos bolivianos, como el Real Mamoré y el Jorge Wilstermann. Pero desconocemos si se trata de la misma persona.
También ignoramos si jugaba siempre con los ojos cerrados o si justo ese día lo agarraron durmiendo la siesta en plena formación para la foto. A lo mejor estaba soñando con triunfar en el fútbol.

Juan Pordiosero

Fernández Fernando

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Fernando Fabián Fernández
¿Fue fantástico fabricando fantasías? Falacias. Fue un futbolista frío, francamente fulero, falto de fama y fundamentalmente fracasado. Un frágil forward, feo físicamente, flojo, famélico y fatigoso. Un fiambre, un fallecido.
Fulgurante figura, flaqueó y finalmente funcionó fugándose, fluctuando fronteras frenéticamente.
Farsante, fascinó fácilmente a fans y fanfarroneó financieramente frente a su familia facturando fajos. Fecundó fechorías en federaciones fundidas y fantasmeó fuera de su feudo, fingiendo fiereza y fiabilidad, factores falsos. Fue un fraude.
Formulamos un FAQ: ¿fumará faso?, ¿fragmentará frula?, ¿fornicará con forro frecuentemente?, ¿filmará féminas felando su falo en fabulosas fiestas?, ¿fagocitará fideos, frijoles, fainá, frambuesas y frutillas?, ¿y feca con facturas?
Fanático de filmes franceses, se flagela con Fox y sus frívolas ficciones. Fue fumigador, florista, fletero y un funesto flautista. Un fenómeno.
Fuentes fidedignas filtraron fotos con Fabricio Fuentes, Federico Fazio, Favio Fernández, Francisco Ferraro y Fernando Forletta. Un figuretti del flash.
Fino y fruncido, fortaleció fallidamente su falta de fósforo con una fisura de fémur, una fractura de falange, una fuerte faringitis y un fastidioso forúnculo. Favorecido farmacéuticamente, frenó su funeral. Fin.

Juan Pordiosero

NdR: nos hubiera encantado que el homenajeado hubiese jugado en Ferro y Flandria, pero su carrera no tuvo nada que ver con las iniciales de su nombre. Disputó 16 partidos en la Primera de Talleres de Córdoba (1991 a 1993) y luego costó seguirle el rastro. Dicen que, ya como volante, jugó en otros equipos mediterráneos como Estudiantes de Rio Cuarto, General Paz Juniors y Atlético Adelia María. No hace falta aclarar que lo que dice el post es…fruta.

Páez Sergio

Sergio Ariel Páez
En algo más de seis años y medio desarrolló una interesante carrera. Conoció la élite y el under. Jugó en Sudamérica, Europa y hasta anduvo por Asia. Fue un ignoto entre estrellas y figura entre perfectos desconocidos.
Dio sus primeros pasos en el baby de Defensores de Tablada. Alguna vez, sin demasiada verguenza confesó: «El primer día que jugué pateaba para los dos lados, no tenía ni idea«. Mas tarde se sumó a las divisiones inferiores de Boca Juniors. Pasó el tiempo y una convocatoria a la Sub 20 hizo que sus padres, a diferencia de su hermano, no insistieran más en que abandonara el fútbol y agarrara los libros.
En 2000 debutó en Reserva y un año más tarde tocó el cielo con las manos. Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada con los mayores y hasta lo mandó a la cancha en un clásico contra River. Aquella noche del 6 de febrero, Boca derrotó al Millonario por 1 a 0 (gol del Pollo Herrera) y Páez disputó los noventa minutos formando una impenetrable línea de cuatro junto con Joel Barbosa, Gustavo Pinto y Facundo Imboden (enfrente estaban Ortega y Cavenaghi).
Luego siguió jugando en Reserva y pacientemente esperó otra chance. Volvió a sonreír cuando el Maestro Oscar Washington Tabarez lo convocó a su segunda pretemporada. Ante Racing (0-1, gol de Maceratesi), poco pudo hacer en ocho minutos, acompañando a César González, Nicolás Burdisso y José María Calvo. Ante River, fue al banco de suplentes, pero no tuvo oportunidad de ingresar porque el partido se suspendió promediando la segunda mitad cuando el Xeneize goleaba 4 a 0.
A mediados de año, sin lugar en el plantel profesional, no vio con malos ojos la posibilidad de emigrar para sumar minutos oficiales en cancha.
Abel Moralejo fue el técnico de Sarmiento de Junín que lo fichó con el afán de luchar por el ascenso. Sin embargo, el proyecto no funcionó y en diciembre rescindió su contrato.
El 2003 lo dividió entre el Guan de Pekín chino y el Espoli ecuatoriano. Al año siguiente apareció en Juventud Antoniana de Salta, en la B Nacional, pero no tardó mucho en esfumarse de allí.
En 2005 sonó como refuerzo de Huracán Las Heras y en diciembre, por intermedio del CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento) se sumó a Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto para disputar el Torneo Argentino C. Convencidisimo tiró: «En realidad del proyecto que nos hablaron no es subir al Argentino B, sino al Argentino A, porque hay muchas posibilidades de ascender. Es un torneo muy difícil, muy competitivo (el Argentino C), y cuando se juega de visitante se es más visitante que nunca, que en otros campeonatos. Hay que tener mucha garra y temperamento para pasar los obstáculos.»
En el Sur le dio duro y parejo a la pelotita hasta que surgió la oportunidad de irse a Europa y no lo dudó. Así es que, desde mediados de 2006, defiende los colores del poderoso Pierikos de la segunda división griega, acompañado de otro player made in Boca, como Juan Manuel Perillo.
A nosotros nos queda una sola duda, ¿la barra del Pierikos, alentará con las canciones de Pier?

KeyserSoze