
Sergio Oscar Acuña
Despreciado valor surgido en Chacarita Juniors en la era del Pato Pastoriza. Volante central sin mucha llegada al arco rival, sólo disputó 3 partidos en el Funebrero, pero al menos se sacó las ganas de jugar al lado de veteranos como Navarro Montoya y Fernando Gamboa; y de jóvenes baluartes como Leandro Ávila, Román Díaz y Leonel Unyicio.
Su debut se produjo en la 16º jornada del Apertura 2002, ingresando un par de minutos en la victoria 2 a 0 ante Gimnasia, y dos fechas más tarde tuvo su chance como titular, frente a Racing, en Avellaneda. El 3 a 0 adverso redujo sus posibilidades de destacarse y recién volvió a aparecer en los últimos segundos de un encuentro del Clausura 2003, de nuevo ante el Lobo platense. Esa fue su última experiencia real con el conjunto de San Martín y después se dedicó a volar bajo. Y cuando decimos «bajo» queremos decir exactamente eso.
A mediados de 2004 se fue de los pagos de Barrionuevo (¿O se pensaban que Luisito era de Catamarca?), se apretó la nariz con los dedos y se sumergió en un barril con fondo: la Primera C. En esa categoría lució la casaca de Acassuso, junto a otro ex Chaca como Ariel Sangregorio y el chico que nunca despegó, Paulo Miranda. Su rendimiento fue olvidable y en 2005 pasó al poderoso Real Arroyo Seco (cuando decimos poderoso no estamos siendo irónicos, es posta).
En ese oasis situado en la Provincia de Santa Fe habrá aprovechado para saber lo que es estar al día con los sueldos, pero rápidamente volvió a verle la cara a la pobreza cuando viajó a Uruguay para actuar en el Deportivo Colonia, junto a otros 6 argentinos: Franco Iazeta, Rodolfo Tasile, Flavio Metti, Marcelo Simo, Gastón López y nuestro ídolo, Yair Rodríguez. Y parece que pegó buena onda con el ex independiente, porque rápidamente le recomendó incorporarse a los equipos por donde él había pasado. Y Yair, sumiso como pocos, ya anduvo por Real Arroyo Seco y ahora está en Acassuso.
¿Qué pasó con Acuña? Casi nada, ni bien llegó al fútbol charrúa su club anunció el retiro de la actividad profesional por problemas económicos y este año algunos socios pusieron un aviso en Internet para encontrar inversores. Llegó la hora de Max Higgins. ¿Qué duda cabe?
Juan Pordiosero







