Torricelli 2003

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El 26 de octubre de 2003, por la liga española, Celta de Vigo goleó al Espanyol de Barcelona por 4 a 0. A los 75′ el encuentro estaba 2 a 0 y Erwin Lemmens, arquero del Espanyol, le cometió una infracción a Juanfrán que concluyó en penal y roja directa (dejando a su equipo con nueve, antes se había marchado a las duchas Pierre Wome). Un minuto antes, Javier Clemente había agotado los cambios al mandar a la cancha a Raúl Molina en lugar de Raúl Tamudo.
Con ese panorama oscuro, al ex entrenador de La Furia no le quedó otra que plantar en el arco a un jugador de campo. Moreno Torricelli, que la estaba pasando mal con los delanteros del Celta aceptó inmolarse y se paró bajo los tres palos. Nada pudo hacer en el penal que convirtió Mostovoi y fue humillado cerca del final del encuentro cuando Jandro, desde la mitad de la cancha, puso cifras definitivas al marcador.

KeyserSoze (gracias Capitán (tan) Argento)

Djellatian Murad

Murad Djellatian
Limitado lateral izquierdo que pasara por la Primera División de nuestro país en 1990, con la camiseta del glorioso Mandiyú de Corrientes.
Antes había tenido un par de aceptables temporadas en Bella Vista, su club de orígen, y una transferencia sin concretar a Peñarol de Montevideo que le dio chapa de buen jugador sin merecerlo.
De marca férrea pero sin condiciones para intentar subidas por su carril, llegó a la Argentina promovido por sus raíces y no por su legajo futbolístico. Es que el presidente del conjunto correntino, Eduardo Seferián, tenía una estrecha relación con la colectividad armenia en Uruguay, integrada en aquel momento por el presidente de los papales, Arsen Avcharian. Fue así como este defensor recaló por estos pagos y disputó 3 encuentros en la elite profesional.
Mientras tanto, del otro lado del charco, Bella Vista se consagraba campeón por primera y única vez en su historia. ¿Casualidad? No, al bueno de Murad también se le adjudica una buena cuota de mala fortuna. Tal es así que luego de su experiencia internacional, regresó a tierras charrúas y se sumó a Progreso, inmerso en un exitoso ciclo que incluía campeonato local y participación en la Copa Libertadores. ¿Resultado? Con Djellatian en cancha terminó peleando el descenso y salvándose en la última fecha del maldito invierno del ’92.
Tras algunos años de incertidumbre, acabó regalando su prestigio en la Segunda División, con los colores de Uruguay Montevideo, institución donde colgaría los botines en 1995.
Abocado a su trabajo en una ferretería, parecía que sus días en el fútbol habían finalizado. Pero no. Desde hace unos años es ayudante técnico de Antonio Alzamendi, laburo que le ha permitido estar en los vestuarios de varios cuadros como Deportivo Maldonado, Fénix, y la selección de la B uruguaya. Algo así como un grupo de egresados que, en lugar de ir a Bariloche, se va cada tanto a Asia para jugar torneos de dudoso nivel.

Juan Pordiosero (Gracias Totouy)

Valenzuela Leonardo

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Leonardo Matías Valenzuela (Porto)
A mediados de 2001 las inferiores de Colón de Santa Fe escupieron 5 baluartes que tuvieron suerte dispar en el mundo del fútbol. Alejandro Capurro y César Carignano sobrevivieron dignamente a las inclemencias de la Primera División e incluso uno de ellos llegó a la Selección argentina. Marcelo Long y Exequiel Marini, en cambio, todavía están armando un rompecabezas con las fotos de sus trayectorias. En esa misma dirección, aunque con mucho menos reconocimiento, anduvo girando Mati Valenzuela, un volante carrilero apodado «Porto» por su similitud física con Pedro Portocarrero, el ex defensor de San Lorenzo de Almagro.
El el Sabalero sólo jugó 34 minutos, seccionados en 3 encuentros del Clausura ’01. Participó de una victoria 1 a 0 ante Gimnasia, volvió a llevarse los 3 puntos con un triunfo por 3 a 1 frente a Newell’s, y cuando ya parecía tener chapa de amuleto indestructible, entró por Cabrol para aguantar los últimos 120 segundos de un partido que la Raza le ganaba a Racing por 1 a 0, pero inmediatamente apareció Diego Milito y selló el empate.
Si bien esa fue su última incursión en terrenos de la máxima categoría, siguió integrando el plantel hasta el inicio de la temporada 2002/03, cuando pasó a El Porvenir, donde no dejó muchos rastros. Lo mejor que hizo fue convertir un gol ante Brown de Adrogué, en un match informal que significó el debut de Walter Perazzo como DT del conjunto de Gerli.
Luego continuó su descenso personal con las camisetas de Talleres de Perico (2004/05), Gimnasia de Ciudadela (2006) y La Perla del Oeste (2007), equipo de la localidad santafesina de Recreo que le abrió las puertas para ir a jugar a un club con historia. Hace unos meses se sumó a prueba a Patronato de Paraná y compartió amistosos con el Loco Marzo y Carucha Müller. Ahí recién comprendió que le quedan muchos años para seguir robando y que, a comparación de otros, no es tan fulero ser parecido a Portocarrero.

Juan Pordiosero

Rosario Central Apertura 2005

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Nunca laburó tanto el utilero de Rosario Central como en los últimos meses de 2005. De movida, en la primera fecha del torneo Apertura, el Canalla sacó a relucir las viejas camisas (foto 1) fabricadas por Puma en el 2003 y que ya habían perdido vigencia.
En la segunda jornada, ante Boca, los rosarinos estrenaron unas casacas amarillas (foto 2) con pantalón y medias al tono que sorprendieron a varios. En el tercer capítulo del campeonato, enfrentando a Gimnasia de Jujuy, La Academia vistió tradicionalmente a rayas, con el diseño que había usada el torneo anterior (foto 3).
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Ya con sponsor en su pecho, el conjunto santafesino volvió a innovar en la fecha 8, con un modelo azul de vivos amarillos (foto 4). Agregándole bizarrez al asunto, un mes más tarde Central mostró su nueva pilcha, que en realidad era muy similar a la anterior pero con un cuello de discutible buen gusto y las mangas renovadas (foto 5).
De esa manera, utilizando 5 camisetas distintas, cerró su participación en el Apertura 2005. Para suerte del bolsillo de los coleccionistas, el juego alternativo blanco (foto 6) recién lo presentó al año siguiente.

Juan Pordiosero

Pihuela Franco

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Franco Pihuela
Que triste suele ser ver a los cordobeses convencidos de que son los más fiesteros del país y qué alejados están de ello, a pesar de que el futbolista en cuestión intentaría defender esa máxima.
Con 1,90 metros de altura y habiendo sido primer marcador central titular de la reserva campeona de San Lorenzo de Almagro, fue promovido por Oscar Ruggeri al equipo profesional junto a Saja, Garré, Santana, R. Verón y Bevacqua.
Comenzó a tener notoriedad en 1998 al jugar un amistoso como titular ante Colo Colo y en 1999 habría participado en Catamarca de un encuentro a beneficio de un hospital.
El tiempo es en potencial porque en dos medios gráficos se anunció la realización de dicho evento, pero al día siguiente no apareció ninguna noticia alusiva. Esa tarde estaba previsto que juegue de entrada junto a Campagnuolo, Cristian Ruggeri, Omar Gallardo, Romagnoli, Borrelli, Yoder y Esquivel, entre otros.
Todo parecía cerrar, su imponente físico, la salida de algunos veteranos y la renovación con buenos juveniles le auguraba un buen futuro. Pero una noche algo pasó, y cambiaría su carrera para siempre.
Pihuela desapareció de la pensión en horas de la madrugada, generando gran preocupación. El joven se había ido de parranda junto a su compañero Martín Gianfelice y por tal motivo, fue separado para siempre del plantel.
Poco tiempo después, el ayudante de Ruggeri, Esteban “Gallego” González, no quiso ser menos y disfrazado de Batman junto a Juan Sebastián Verón, lesionaría a un fotógrafo que lo agarró in fraganti en plena juerga.
Tras años de desconocer su paradero, en 2004 al longilíneo defensor se lo encontró jugando en el ascenso de la apasionante Liga Bellvillense para Defensores de San Antonio Litín, aunque últimamente por problemas físicos (la foto dejan entrever cuáles) quedó fuera del plantel.
Según indica el diccionario, la palabra pihuela significa ‘atadura’ y estamos convencidos de que a esa definición le falta una p.

Cucu