De pelo en pecho ni hablar

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Quisieron ser como los bañeros más locos del Mundo pero no pudieron. Les faltó producción.
La playa San Sebastián en La Perla marplatense sirvió de escenario para que los jugadores de San Lorenzo de Almagro dieran rienda suelta a la veraniega moda de 1988.
En los extremos, Walter Perazzo y Ramón Bernuncio lucen la sencillez de los modelos adidas. En el centro de la escena, en cambio, Lucho Malvárez muestra un short de dudosa masculinidad, estampado con colores bien fuertes que, suponemos, deben haber marcado tendencia en esa temporada. ¿Habrán sido capaces de llegar al hotel vestidos de esa manera?

Juan Pordiosero

Candia Carlos

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Carlos Alberto Candia
Volante por izquierda que asomó su nariz en el River de Griguol, allá por 1988, junto a otros pibes como Sallaberry, Kuyumchoglu, Fabio Talarico y el Gato José Miguel.
Integrante de la Selección Argentina Sub 20 que participó del Sudamericano de 1985, se encontró tapado por otros jugadores riverplatenses de jerarquía y fue prestado a Estudiantes de Río Cuarto, equipo con el que participó positivamente del Torneo de Interior de 1987. Luego retornó al Millonario y hasta mediados de 1988 completó 7 partidos en la máxima categoría.
Sin posibilidades en una institución con tantos nombres pesados, aceptó irse con Timoteo a Ferro Carril Oeste (1988 a 1990), donde alcanzó a jugar 20 encuentros y marcó 2 tantos.
Después, el Viejo le soltó la mano y comenzó a peregrinar por Sudamérica (actuó en el Destroyers de Bolivia) y en el ascenso. Vendió su fútbol por unos pesos en Almagro (1991/92) y Atlético Rafaela (1993 a 1995) en el Nacional B; y un poco más abajo con los colores de Justo José de Urquiza (1997/98), Excursionistas (1998/99) y El Linqueño de Lincoln (1992), de donde se fue justo cuando llegó un compañero de apellido Fracassi. Eso es lo que se llama un hombre perspicaz. Ya se sabe que donde hay un Fracassi, posiblemente haya un Verga.

Juan Pordiosero

Monzón Matías

Alberto Matías Monzón
Algunos llegan a Primera División y se quedan, otros terminan deambulando por el ascenso o van a hacerse la tan ansiada diferencia económica al exterior peregrinando por clubes de segunda o tercera categoría, y un grupito bastante reducido desaparece.
En este último ítem entra la corta e insignificante carrera de Alberto Matías Monzón, un volante que debutó en Argentinos Juniors en el Apertura 1999.
Sobrevivir a varias depuraciones de plantel le permitió conocer a Eduardo Hurtado, Rodrigo Burela, Matías Mantilla, Guillermo Crudo, Diego De La Vega, Fernando Zagharián, los Belforti y Pablo Aurrecochea entre tantas glorias que pasaron por La Paternal.
A base de su perfil bajo permaneció en el Bicho hasta mediados de 2002 cuando, con el descenso consumado, quedó libre. Dejó muy poco, apenas 17 partidos y un gol (a Los Andes) antes de esfumarse.
El último dato certero indica que estuvo a prueba en Deportivo Español y no quedó, aunque algunas versiones dicen que en la temporada 2002/2003 jugó en el Cucuta Deportivo colombiano pero nunca pudimos comprobarlo.
Se agradecerá cualquier dato sobre este tipo que la peleó y conoció infinidad de baldoseros (ya no va a tener que envidiarlos). Evidentemente en el fútbol, este Monzón perdió por knock out.

KeyserSoze

Niveyro Sergio

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Sergio Alejandro Niveyro (Chueco)
No fue muy exitoso su paso por la primera división del fútbol argentino, aunque tampoco podría ser considerado de fracaso. Pero el hecho de haber marcado tres goles en la A para Chaco For Ever (1989-1991) hace tanto tiempo, nos genera nostalgia y la obligación de realizarle un homenaje.
Nacido en 1968 en la localidad de Saladas (Corrientes) y siendo mediapunta, se desconoce como llegó al club del noreste del país, pero lo importante es que integró el plantel que logró la permanencia y venció 5 a 0 a Racing de Córdoba en la final por evitar el descenso.
No tuvo prácticamente chances (6 encuentros) aunque marcó un gol, pero la situación comenzaría a revertirse la temporada siguiente. Le metió dos en la segunda fecha a Talleres de Córdoba y con eso le alcanzó para tirar unos partidos más.
Sin embargo, retornó a la realidad y recién volvió a convertir en el inicio de la segunda ronda frente a Lanús.
El final del camino fue previsible. Descenso, debacle y casi desaparición de la institución, que terminó jugando en la liga de origen y aún hoy lucha para volver a ser al menos la mitad de lo que fue.
Abandonó el club con 32 partidos jugados y firmó para Tigre (1991-1992) que jugaba Primera B. Atrás quedaron compañeros como Ciancaglini, Genaro, Rolando Chilavert, Tilico, Taffarell, Cruz Cruz, Sallaberry, Noremberg y Ortolá, entre otros.
De su paso por el Matador poco trascendió, como así también que fue de su vida hasta el 2001, cuando se lo encontró siendo una celebridad en el norte y jugando en Atlético Posadas el Argentino B ya tirado más atrás como conductor y portador de “una fina zurda” según los medios. Allí jugó con Guido Mendoza, hermano de Alfredo ex Newell’s y enfrentó a Roberto Ulrico Muller.
El equipo tuvo buen suceso, pero tras quedar eliminados dejó el club. Pasó también por Huracán de Corrientes, Atlético Oberá, Academia y hasta jugó en un seleccionado de su pueblo. Según un diario misionero inclusive pasó por River Plate pero no aclaró por cual. Del de Nuñez es poco probable a menos que haya sido en inferiores.
Tiempo después dejó la actividad y se dedicó a la dirección técnica, y aún desconociendo sus cualidades, se supone que nunca le faltaron huevos, porque nació en-Saladas.

Cucu