Del Sotto Santiago

Santiago Darío del Sotto
Pintoresca historia la de este lateral izquierdo cordobés que pasó de jugar la Copa Libertadores a participar del reñido Torneo Argentino A en cuestión de semanas.
Se inició en Unión San Vicente y tiempo más tarde llegó a Talleres de Córdoba, donde hizo las inferiores y debutó en Primera en 1999.
En el 2000 la T tenía asegurada la llegada del arquero brasileño Neneca del Paraná Clube. Como parte de esa operación Del Sotto iba a pasar al conjunto paranaense, sin embargo todo quedó en la nada y ambos players continuaron en sus equipos.
Pese a que nunca se afianzó como titular, se convirtió en una rueda de auxilio del DT de turno y así logró disputar encuentros tanto del torneo local como de la Copa Mercosur 2001 y la Copa Libertadores 2002.
A mediados de aquel año mundialista, se incorporó a Racing de Córdoba (2002/2003), para jugar el Torneo Argentino A. En la misma categoría defendió los colores de General Paz Juniors (2003/2004 y 2005) una temporada más tarde.
Convencido de que lo suyo eran las grandes ligas, en 2004 formó parte del bizarro plantel de Chacarita de Mastrangelo primero y Clausen después. Allí conoció a una banda importante de baldoseros como Juan Forchetti, Gabriel Christovao, Leonardo Verón, Esteban Herrera y Jorge Torales, además del gran Jorge «yo también tengo mi propia cumbia» Vivaldo. En San Martín duró poco y con un panorama poco alentador, retornó a su provincia.
Jugó otros seis meses en General Paz Juniors (2005) hasta que fichó con Independiente de La Rioja (2005/2006). En la tierra del mufa más grande los últimos 20 años (despues de CFNM, claro) conoció a un tipo con pasado en Primera como Carmelo Ruscitto.
En 2007 se unió a Sol de América de Formosa, donde permanece hasta estos días al lado del inglesito Paul Agüero, Cristian Jara Lunghi, Roberto Chaparro y el ex divisiones inferiores de Independiente Martín Serravalle.
Pese a su respetable currículum, conoció la fama (efímera, pero fama al fin), lejos de la pelota y cerca de las crónicas policiales, cuando en junio de 2003 fue secuestrado por un grupo de delincuentes que lo confundió con el hijo de empresario cordobés del mismo apellido. Una vez que sus captores se convencieron de que no era la persona elegida (y eso que jugó 3 en equipos locales) para reclamar el rescate, Del Sotto fue arrojado a las aguas del lago San Roque, en las proximidades de Villa Carlos Paz.

KeyserSoze

Basta de ladrillos

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La imagen noventosa de Diego Latorre, capturada por un fotógrafo de la Revista El Gráfico en 1991 y rescatada En Una Baldosa en la sección Malvestitti fue protagonista hoy de un gran momento en el programa Basta de Todo (Metro 95.1), cuando Gabriel Schultz y Cabito Massa Alcántara interrumpieron el segmento deportivo de Gambetita y le recordaron su colorido pasado.
Pueden escuchar lo comentado haciendo click acá. Mientras tanto, seguimos llamando a Latorre al Movicom para pedirle una foto de su paso por el Salamanca y completar así su homenaje en Amor a la Guita.

¡Gracias Basta de Todo!

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UPDATE: A raíz de un mensaje del lector Gustavo nos dimos cuenta de que esa misma campera fue utilizada por Hernán, el hermano baldosero de Gambetita.

En Una Baldosa

¿Hola, Diego?

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Con un pase al exterior casi asegurado y con la fama a punto nieve, Diego Latorre no quiso perderse de nada en 1991. Lejos de la cancha, donde regalaba lo mejor de su repertorio con la camiseta de Boca, se mostraba por las calles de Buenos Aires vistiendo una campera rompeviento muy desagradable (eso sí, tenía los colores Top de la época) con unos bolsillos bien grandes ¿Por qué? Porque tenía que guardar su Movicom , el viejo y no tan querido ladrillo que marcó una generación entre los nuevos ricos.

Escuchen a Latorre hablando de esta foto haciendo click acá.

Juan Pordiosero

Cappa Samuel

Samuel Norberto Cappa
«¿Qué te apuesto a que juego en Primera?» Palabras más, palabras menos, medio en serio, medio en joda, esto podría haberle dicho Samuel Cappa a algún compañero de Sacachispas diez años atrás.
Nacido en Capital Federal en octubre de 1975 y delantero por naturaleza, había arrancando su carrera en el Lila allá por 1996 y con el tiempo (gracias a sus goles) se convirtió en un típico delantero de las categorías más bajas del ascenso.
Llamó la atención en julio de 1998 cuando en cuestión de días pasó de jugar en canchas de barro, llenas de pozos y ante unas pocas personas en la Primera D al lujo y los miles de espectadores de la A.
Había llegado a prueba a Huracán junto con Raúl López (marcador central de Atlanta), Alejandro Insaurralde (volante de Atlanta) y Eduardo Fajret (enganche que jugó en San Martín de Tucumán) en un momento en que los refuerzos escaseaban y el conjunto de Parque Patricios agarraba a cualquier cosa que pateara una pelota.
La suerte lo acompañó y el 9 de agosto, en el debut en el Apertura 1998 ante Lanús, jugó su unico partido en Primera. Ese día, el Granate derrotó al Globo por 3 a 1.
Luego alternó con la Reserva y así como si nada volvió a su mundo, el ascenso.
A comienzos de 1999 pasó Lamadrid en la Primera B Metropolitana. En mayo inició un pedido de quiebra contra su ex equipo. Volvería a sorprender a mitad de año cuando se tomó un avión que lo dejó en Finlandia. En la tierra que vio brillar (?) a Corpache, Pertot y Bazán Vera actuó para el FC Inter Turku.
Al parecer en Europa se alzó con unos buenos billetes porque hasta 2003 no volvió a jugar. Esa temporada, disputó el torneo de la Primera C con la casaca de Excursionistas al lado un amigo de todos nosotros como Silverio Penayo.
En 2004, retornó a su viejo y querido Sacachispas y dio la nota. El 15 de agosto el Lila le ganó a Barracas Central por 1 a 0 con gol de Cappa en tiempo de descuento. En la última jugada del partido, quiso hacer tiempo y Mauricio Astudillo, defensor de Barracas le cometió una violenta infracción. En la caída levantó peligrosamente sus piernas contra el infractor y los dos vieron la roja.
Al miércoles siguiente, en la esquina de la AFA, tras la declaración de ambos, Astudillo (todavía con la sangre en el ojo) volvió a agredir a Cappa, aunque adujo que «sólo nos empujamos». ¿La sentencia?: 20 fechas para el hombre de Barracas Central y una para el de Saca. A fin de año reincidió y lo suspendieron por 3 encuentros.
Nunca más se lo vio en una cancha.

KeyserSoze

La Biblia junto a la Maxim

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Ya pueden adquirir en cualquier kiosco del país la edición de junio de la revista Maxim con la sección baldosera dedicada a Toninho «El Bíblico», delantero brasileño que pasara fugazmente por River y que logró destacarse a lo largo de su carrera por repartir la sagrada escritura en cada uno de los partidos que le tocaba disputar.
Si la oferta les sigue pareciendo escasa, deléitense con Victoria Vanucci y Claudia Fernández, las chicas de la tapa.

En Una Baldosa en Maxim
Marzo 2007: Karateca Vallejos.
Enero 2007: Kurt Lutman.
Diciembre 2006: Fernando Kuyumchoglu.
Noviembre 2006: Simpson Allegue.

En Una Baldosa

Alastuey Pascual

Julián Pascual Alastuey
Otro de los juveniles perdidos o estrellas fugaces, que fueron parte del plantel de Independiente de Avellaneda campeón de la temporada 1988/89 junto a Ricardo Bochini y compañía.
El portador de este nombre de pila, que curiosamente también tiene otro ex rojo como Rambert, nació en Neuquén y debutó como volante por derecha un año antes, a los 20.
No existen demasiadas anécdotas de su paso por Avellaneda, aunque se puede rescatar que por no tener peso en el plantel y pagando el precio de su juventud, fue reemplazado por Irusta tras la expulsión del arquero Islas en el partido en el que Newell’s obtuvo el título de la temporada 1987/88.
Esa tarde, hasta el momento de salir, el encuentro estaba 0 a 0 y apenas 2 minutos después la Lepra se puso en ventaja. Fue finalmente 6 a 1 para los rosarinos, por lo que una vaga lectura podría suponer que estando en cancha, eso no hubiese sucedido.
Tras 11 encuentros oficiales, dejó el Diablo sin gloria, pero con la experiencia de haber compartido vestuario junto a Solari y varios jugadores de trascendencia como Islas, Clausen, Carlos Enrique y Giusti. Y también con otros como Reggiardo, Osterrieth y Lozano.
De allí pasó a Atlético Rafaela con mejor suceso. Entre sus dos pasos por la Crema (1989 a 1991 y 1994/95) alcanzó la cifra de 93 partidos con 5 goles (ante Olimpo, Quilmes, Racing de Córdoba y Belgrano de la misma ciudad). También tuvo tiempo para marcar uno en contra, frente a Instituto.
Por esos años, en los que la revista El Gráfico señalaba que «por derecha derrochaba su tremenda vitalidad el pibe Julián Pascual Alastuey», tuvo nuevamente la fortuna de integrar planteles con jugadores relevantes, aunque a otro nivel. Fueron compañeros suyos Gustavo Alfaro, Berzero, Cristofanelli, Areso, Saavedra, Goyén y Clementz.
Retirado de la actividad y aún siendo una incógnita qué hizo desde junio de 1991 hasta mediados de 1994, le inició un juicio a un tal Raúl Zimmerman en el año 2000. De ello se encargó la Cámara Civil, Comercial y Laboral de Rafaela. Y está bien que así sea, porque no sólo no entendemos del tema, sino que no nos interesa y corresponde su ámbito privado. De todas maneras, bienvenida sea la data de aquel que la pueda aportar.

Cucu

Houseman al Buffalo Soccer/Detroit Express 1979

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La carrera del Loco Houseman, por cuestiones ajenas a lo futbolístico, se fue a pique a partir de la Copa del Mundo que logró con la Argentina en 1978. Al año siguiente de su momento cumbre con la Selección viajó a los Estados Unidos con un representante del club Huracán para cerrar una transferencia al Buffalo Soccer Team, equipo del que no se sabía mucho pero que aparentemente ponía la plata. Allí lo recibió el Presidente de la institución yanqui, Sal Di Rosa, acompañado por Marcelo Houseman (hermano de René), que ya tenía todo acordado de palabra. Las conversaciones finales no fueron por buen camino y a último momento Di Rosa sugirió que el Loco se probara durante un mes, cosa que no fue aceptada. Inmediatamente surgió la posibilidad de contactarlo con dirigentes de otro club, el Toronto Soccer, pero le contestaron que no tenían el dinero suficiente para contratar a un Campeón del Mundo.
Después de 3 días de dar vueltas, el domingo 9 de diciembre de 1979, el Director Técnico y el Director Ejecutivo del Detroit Express se enteraron de la situación del delantero y lo llamaron para arreglar su pase. El martes 11 René llegó a Detroit y luego de ponerse la camiseta y conocer el estadio Silverstone, al día siguiente comenzó a entrenar con sus futuros compañeros. Mientras tanto, las 700 lucas verdes que pedía Lovelle, el gerente de Huracán, asustaron a los norteamericanos, que preguntaron por la posibilidad de un préstamo hasta fines de enero y ante la negativa siguieron negociando hasta colmar la peciencia del propio Houseman, que al conocer un supuesto interés del Mónaco de Francia volvió a Buenos Aires.

Una gran frustración económica, y una foto de la revista El Gráfico que quedó en la historia de los pases malogrados.