Federico Andrés Tarabini
Volante ofensivo cuya aparición en el fútbol argentino fue tan silenciosa como su transcurso, a tal punto que tomó mayor notoriedad, no por sus actuaciones, sino por tener el apellido de su prima Patricia, tenista que aún siendo de medio pelo, fue más conocida que él y logró una medalla olímpica.
Sobrino del ex Estudiantes, Independiente y Boca, Aníbal Tarabini, traicionó los orígenes de su tío y se fue del otro lado del bosque para fichar en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima de La Plata.
Fue en 1996 cuando el entrenador Carlos Timoteo Griguol lo hizo debutar en Primera, donde permaneció algunos años compartiendo planteles con Hernando, Sagorak, Cantarutti, Talarico, Pittaluga, Bahl, Darino, Aurelio y Lagorio, entre otros.
Sin embargo, en el inicio de una pretemporada peligró su permanencia entre los profesionales porque debía cinco materias del colegio secundario y el director técnico le «aconsejó» en forma imperante que se las saque de encima.
«Aprovechamos las concentraciones y los viajes para prepararnos. Nos cayó muy bien la recomendación, porque será importante para nuestras vidas, por eso nos alegra este respaldo del cuerpo técnico y del club para terminar el secundario. Y no queremos que el Viejo nos deje fuera de la pretemporada», sostuvo aquella vez el jugador.
Pero esa no sería la única lección de Griguol, ya que tiempo después siguieron su ejemplo y junto a varios compañeros se hizo socio del club.
En 1999 abandonó la institución y como bien se hace en Rosario, bajó a probar suerte a otros equipos de la ciudad o la zona. Así fue que desembarcó en Defensores de Cambaceres que acababa de ascender a Primera B.
Sobre su paso por el «Rojo» de Ensenada no existen prácticamente registros. Jugó unos pocos partidos pero no marcó ningún gol en los 34 disputados por el equipo, dejando lugar a dudas si jugó lo hizo continuadad.
Luego de esa experiencia nunca más se supo de él, pero dejó abierta una categoría poca explorada como «primo de».
Cucu






