Toro Yhoner

Yhoner Toro
Uno de los tantos delanteros colombianos de poca monta que cayó de imprevisto en nuestro país para realizar una prueba y que no dejó absolutamente nada para recordarlo.
Según los amigos de Bestiario del Balón, se trata de un «jugador emblemático de la decadencia de Millonarios (1998-2000)» tras las ruinas dejadas por Pacho Maturana, poseedor de un estilo «aparatoso y carente de talento».
Tras salirse del equipo acaudalado viajó hacia nuestro país para sumarse al ascendido Almagro en el año 2000 junto a Freddy Torres Acosta pero no logró pasar el examen de suficiencia. Así se cerró su capítulo en el fútbol argentino.
Retornó a su club y bajó de nivel a jugar a préstamo en el Ibagué, «para seguir demostrando que lo suyo era el fútbol los sábados, por la mañana y en una cancha sin tribunas».
Pero hubo otro regreso a Millonarios en el 2002 y sus dos goles contra el Unión en Bogotá al comenzar el torneo ilusionó a todos. Pero «proclive a dejarse contagiar por los bajones colectivos, fue un pilar del súbito e irreversible bajón que experimentó el equipo». Cansado e incomprendido, emigró al año siguiente a Uruguay, más exactamente al Danubio (con Carlos Barrionuevo) «en donde no podía ser de otra forma, dejó pésimos recuerdos y seis goles intrascendentes».
Regresó a Colombia (2003) y pasó por el Junior, aunque Millonarios (2004) lo volvió a necesitar y se enfundó nuevamente en sus colores. Pero otra vez duraría poco y terminó viajando a El Salvador, para incorporarse al Alianza.
Allí excedió la categoría y se notó, por lo que volvió a Colombia a jugar al Cúcuta Deportivo que, «a pesar suyo, logró su ascenso a la primera división».

Cucu

Tempone Gustavo

Gustavo Ernesto Tempone
Dueño de una pegada formidable pero inconstante para demostrar sus cualidades, Gustavo Tempone no tuvo tiempo para consolidarse en nuestro país y la peleó afuera, donde incluso llegó a representar a otro seleccionado y pudo jugar contra la Argentina.
Oriundo de la ciudad de Mar del Plata y moldeado en el club local Quilmes, recaló en las inferiores de San Lorenzo de Almagro y llegó a la elite en 1988. Poco tiempo después, más precisamente el 10 de diciembre de 1989, convirtió su único gol en Primera División ante Racing, en lo que sería la despedida del Bambino Veira, el DT que le había dado confianza.
Sus días en el Ciclón duraron hasta mediados de 1991, cuando abandonó la institución con 37 partidos en el lomo y una chapa respetable para ganarse el mango en el exterior. Y así lo hizo.
Jugó más de 8 años en Perú y al mejor estilo Twetty Carrario no dejó camiseta sin vestir. Anduvo por Universitario (1993), Deportivo Sipesa (1994), Alianza Lima (1995), Deportivo Municipal (1997), Sporting Cristal (1998), Melgar (1999), Sport Boys (2002/02), Cienciano (2002) y César Vallejo Trujillo (2004).
Su rendimiento parejo le permitió formar parte de ese no tan selecto grupo de futbolistas extranjeros que en algún momento formaron parte de la Selección de Perú. Si bien el caso de Tempone no es tan conocido como el de Ramón Chupete Quiroga, el arquero del Mundial ’78 que se comió 6 goles con el conjunto de Menotti, el volante también integra la lista de argentinos nacionalizados peruanos que enfrentaron a la albiceleste.
En 2000, el técnico Francisco Maturana, necesitado de un recambio en la mitad de la cancha, lo convocó de urgencia para un partido ante el combinado de Bielsa, por las eliminatorias mundialistas. «Fue una linda sorpresa, no por lo que uno venía haciendo, sino porque siempre se me ha catalogado como ‘el argentino’, como ‘el che’. Ahora daré todo por Perú, ténganlo por seguro. Si se me presentara la posibilidad de jugar y si se me diera la posibilidad de anotar un gol lo celebraría con la misma intensidad con la que celebro cualquier gol«, afirmó.
El 3 de septiembre de 2000 reemplazó al Chemo del Solar a los 46 minutos, en el Estadio Nacional de Lima, y pudo ver de cerca, dentro de una cancha, a aquél gran equipo que tenía a Juan Sebastián Verón, Diego Simeone y Hernán Crespo. En pocos minutos, el ex San Lorenzo se destacó e incluso provocó, con un tiro libre, un gol en contra de Walter Samuel.
Esa particularidad, la de sembrar terror con sus lanzamientos de media y larga distancia, lo llevó a ser el jugador que fue. Podía poner un centro para un gol importante (en 2001 apuntó a la cabeza a Juan Pajuelo para que Perú igualara 1 a 1 con Brasil, en San Pablo), como también podía entrar unos minutos para patear córners en el Torneo Argentino A, como finalmente le sucedió. En pocos años pasó de jugar con el Ñol Solano a tener de compañero a Cachabacha Paratore (¡Ojo con el cuco!).
Además de su paso por el Deportivo Pereira de Colombia (1996) y el Bnei Yehuda de Israel, fuera de las tierras incas se las arregló para volver su país de origen. En el Nacional B se puso las camisetas de San Martín de Tucumán (1998/99) y Godoy Cruz de Mendoza (1999/2000), mientras que una categoría más abajo, siempre en el interior, defendió los colores de Aldosivi de Mar del Plata (2003/04). En el Tiburón, ya en el ocaso de su carrera, aún evidenciaba la vigencia de su pegada cuando lo ponían, 15 o 20 minutos por encuentro, para que tirara centros al área o tuviera la pelota, según el resultado. Los tiros libres, su especialidad, tampoco estuvieron ausentes.
Su trayectoria, como se presumía, la culminó en Perú, donde conoció a su mujer y se hizo un nombre relativamente importante en el ambiente del fútbol, aunque por sus constantes traspasos y algunos problemas con los técnicos (alguna vez lo insultó en vivo, por radio, al entrenador Sergio Markarián), no llegó a ser ídolo ni mucho menos. Desde acá, el recuerdo para un tipo que en San Lorenzo conoció a Manuel Santos Aguilar cuando tenía sólo 2 ojos (recordemos que el Sopa se tatuó un tercero) y que, pese a que muchos no le auguraban buen futuro, pudo jugar en la Selección y ponerse la camiseta de River ¡Y todo al mismo tiempo!

Juan Pordiosero

Noticias varias

Aprovechamos la acumulación de sucesos novedosos para resumir todo en un post informativo.

1- Queríamos comentarles que estamos en el proceso final del traslado a WordPress que planemos hace casi un año (sí, somos lentos). Queremos tener todo listo para el tercer aniversario de la baldosa. En mayo, si todo va bien, notarán los cambios que comprenden, entre otras cosas, un sistema de comentarios como la gente (el de ahora sobrevive como puede) y un plus de laburo que se verá reflejado en la actualización de los homenajes, sobre todo en los más viejos.

2- Incorporamos un refuerzo. Pronto lo van a conocer.

3- En Una Baldosa vuelve a sus orígenes. En unos días van a saber un poco más.

4- Se viene un nuevo indulto. Pueden sugerir nombres por mail o en el foro.

5- Le damos la bienvenida a un nuevo integrante de la comunidad baldosera. Selajugaron.com intentará rendir honores a los futbolistas que pasaron por Chile con más pena que gloria.

6- Ya nos habíamos enterado de la existencia de varios equipos que, teniendo a la baldosa como referente, se habían anotado en distintos torneos con algún nombre alusivo al sitio. Pero ninguno fue tan lejos como BALDOSERO FC, un conjunto que se anotó en el Torneo de Cantilo y que en su debut se retiró victorioso con un categórico 9 a 5 (bah, al lado del 35 a 3 no es nada). Mientras se negocia un posible sponsoreo, prometieron dejarse el bigote si llegan a la final. Esperamos que eso suceda y que lleven los colores de la baldosa bien alto.

Por ahora nada más, seguimos en contacto.

En Una Baldosa

Pastorutti José María

José María Pastorutti (Joy)
Desde el nacimiento de En Una Baldosa hemos conocido muchas historias de «hijos de» (jugadores, no sean mal pensados), «hermanos de», «primos de», entre otros. Así es la vida de José María Pastorutti, tal como su apellido lo indica, es el primo de la popular Soledad y de la no tan conocida Natalia.
Delantero santafecino nacido en Arequito, fue todo un referente de las baldoseras divisiones inferiores de Boca Juniors, donde llegó siendo un desconocido y se fue (casi) de la misma manera.
A medida que iba subiendo de categoría tenía sus 30 segundos de fama, siempre era presentado en las notas como el «primo de Soledad Pastorutti», mote que nunca se pudo sacar, a pesar de conseguir una buena cantidad de goles. Alguna vez dijo al Diario Olé: «Ser el primo de Soledad no me sirve para jugar, pero lo puedo aprovechar para hacerme conocer».
En inferiores formó un trío explosivo con Sebastián Monesterolo y Miguel Caneo. En 2001 jugando en Quinta anotó 7 goles. En 2002 sólo convirtió un tanto para la Cuarta. En 2003, en la misma categoría, visitó la red en 4 oportunidades.
A su vez participó de entrenamientos con la Primera de Oscar Washington Tabarez y Carlos Bianchi. Eso fue lo más lejos que pudo llegar, ya que nunca integró el plantel profesional y jamás fue al banco de suplentes. Lentamente fue perdiendo protagonismo y a mediados de 2003 se lo vinculó con Tigre y Unión Atlético Maracaibo de Venezuela, donde nunca jugó.
Lo cierto es que se quedó estancado y nunca le hicieron el primer contrato, por lo que quedó libre.
Actualmente, despunta el vicio en Belgrano de Arequito. Se acaba de recuperar de una lesión en los ligamentos de la rodilla derecha y es la figura de su equipo.
Cuando largue el fútbol probablemente se dedique a vivir de sus primas famosas, y recordar los viejos tiempos, cuando compartía prácticas con Carlos Tévez, Guillermo Barros Schelotto, Nicolás Burdisso y Roberto Abbondanzieri, a quienes ahora, igual que antes, mira por televisión.

KeyserSoze

Francescoli a Boca

Pocos saben que uno de los máximos ídolos de River Plate, Enzo Francescoli pudo haber pasado a Boca Juniors cuando aún era una joven promesa del fútbol uruguayo.
Siendo jugador del Wanderers pudo pasar al Xeneize junto a su compatriota Heber Bueno.
Con el tiempo, el único acercamiento con la azul y oro lo tuvo cuando en 1995, Diego Maradona le cambió la camiseta.

Cucu

Ferro 1995

El 6 de agosto de 1995 Ferrocarril Oeste iniciaba una nueva temporada en la primera división, y con ello, una nueva batalla para salvar la categoría.
Pensando en la necesidad de sumar recaló en la institución el ignoto sudafricano Doctor Khumalo, que fue titular en esa primera fecha frente a Independiente y marcó un gol que sería con el paso de los años, un gran momento en la historia del fútbol argentino.
En esa soleada jornada, el mítico entrenador Rodolfo Motta dispuso una alineación para el aplauso. El Verde saltó al campo con jugadores como Oscar Ferro, Aldo Paredes, Diego Cocca, Vargas, Sergio Mandrini, Doctor Khumalo, Carlos Duré, Cristian Chaparro y Sergio «Zapatilla» Sánchez, entre otros.
A los 33 el africano sorprendió a todo con una gran definición que puso a los de Caballito arriba. El estadio era una fiesta, pero Javier Mazzoni “escupió el asado” y dejó a todos cabizbajos.
De todos modos, ese día fue histórico, no sólo por la hazaña del Negro sino por las figuras del local.
Al fin del camino, Ferro quedaría 17mo entre 20 participantes, con 3 partidos ganados, 8 empatados y 8 perdidos.

Cucu