Gatti Federico

Hugo Federico Gatti
¿Y qué dirá papá Hugo Orlando cuando vea que sus dos hijos futbolistas salieron baldoseros? Ya conocida es la historia de Lucas Cassius Gatti cuyas apariciones mediáticas en los últimos años se debieron más a las peleas con la madre de su hija que a su desempeño deportivo.
La carrera del menor de la dinastía arrancó en la séptima división de Argentinos Juniors. Paralelamente terminó el secundario en el Instituto River Plate mientras jugaba en el Bicho. En 1998 estuvo dos meses en el Millonario pero en La Paternal no le querían dar el pase. «Fui al colegio de River sabiendo que iba a Argentinos. Ahí ya estaba mi hermano Lucas. Después dejé Argentinos y me fui a River, pero no me dieron el pase, me quedé todo el año sin jugar y tuve que volver». A comienzos de 2001 finalmente se convirtió en jugador de River Plate.
Cuando llegó a Nuñez se hizo un tiempo para vender un poco de humo (tiene a quién salir): «En Argentinos me prometían que iba a jugar, pero yo sabía que no iba a jugar un carajo. Estuvimos como dos meses pidiendo el pase. Tuvieron que poner la guita mi viejo y unos amigos; no me querían dejar ir ni en pedo, aunque yo estaba decidido a irme. Si ahí no jugaba.» Y siguió: «Tuve un buen año y me iban a subir, pero me lesioné. Seguí jugando muy bien pero jamás me llamaron. Todos los años me quería ir y me decían que esta vez iba a jugar. Mac Allister decía que no corría, y como él pedía nada más que le pegaran para arriba, aunque fui el enganche que más goles hice el año pasado no me subió. Y con el Checho no estuve. En noviembre, como no me daban bola, dejé de ir. Habían hecho un selectivo de 20 pendejos y yo, que era el primero que iban a subir, me quedé abajo. Hasta promovieron pibes que estaban debajo mío, que ni jugaban en Cuarta.», señaló.
Y agregó: «Siempre te jode el apellido. Al principio te ayuda un poco, te ayuda en las conexiones en el club, pero cuando pasa el tiempo el apellido Gatti te jode. Tenés que hacer el doble de lo que hace el que juega en tu puesto. Siempre te miran de otra forma. Si tirás un caño y no sos nadie, te pegan una buena patada y pasó. Pero si sos Gatti quedás marcado como canchero. Pero no me arrepiento de ser Gatti. La gente es muy celosa, no de mí pero sí de mi viejo.» Todo esto para rematarla con un: «Mi viejo, después de Maradona, fue el ídolo más grande de Boca».
Sin haber jugado más que en Reserva, partió al Viejo Continente para emular a su hermano y baldosear en el ascenso español. En 2002 fichó con la Sociedad Deportiva Ponferradina. Sin embargo la Federación Española no admitió su ficha como amateur y al estar las plazas profesionales ya ocupadas debieron prestarlo al equipo filial (Ponferradina B) durante algunos meses. La lesión de un compañero le permitió debutar finalmente en el primer equipo.
Regresó a la Argentina y estuvo entrenando en Chacarita pero no fue fichado.
En octubre de 2003 volvió a ser noticias debido al secuestro express que sufrió. Fue liberado horas más tarde a cambio de 1.500 pesos y un reloj de su padre.
Se desconoce que fue de su vida hasta principios de 2006 cuando retornó al fútbol español para defender los colores del San Sebastián de los Reyes, lo curioso es que el club dueño de su pase según el boletín de AFA nº 3840 era Cañuelas, donde nunca jugó.
A finales de 2006 se lo encontró de regreso en nuestro país siendo el goleador de un equipo amateur llamado Claypole F.C., donde también figura un jugador histórico de las divisiones inferiores de River Plate como Luciano Scriminacci.

KeyserSoze

Goycochea a Tristán Suarez 1998

Oscar Vergara, Presidente de Tristán Suárez en 1998, pretendió darle un golpe de efecto a su amado club de la Primera B y para ello movió un par de piezas con nombre propio. No sólo contrató a Ricardo Bochini como DT (duró muy poco) sino que además, en julio de ese año, fue a la carga por un arquero de experiencia, el Vasco Javier Goycochea (un año antes habían intentado convencer al Pato Fillol). La negociación estuvo cerca de concretarse y de hecho el Diario Olé publicó una entrevista al dirigente, donde se daba por sentada la firma del contrato, condicionada por un par de cuestiones menores. «Arreglamos todo lo relacionado al dinero. Y aunque él puso como condición que formemos un equipo con aspiraciones al título, su llegada está acordada en un 99 por ciento«, declaró Vergara.
El tiempo pasó, los refuerzos fuertes no llegaron, y el Goyco nunca firmó.

Juan Pordiosero

Otra Burrada más…

¿Qué cantidad de alcohol en la sangre tenía Ariel Ortega cuando decidió de calzarse terrible chomba? ¿Y cuánto más aún al momento de comprarla?
Y si se tratase de un obsequio, ¡que poca cordialidad de parte del que la regaló!
En la fotografía el Burrito es saludado por alguien, quien seguramente lo estará felicitando ante tamaña muestra de coraje.

Cucu

Lagos Rodrigo

Rodrigo Esteban Lagos
Cuando se viene el descenso, las papas queman y los grandes se echan a un lado, el manotazo de ahogado es el piberío de las inferiores. En silencio y con la mejor cara de poker posible, los chicos deben ponerle el pecho a las balas.
Así es la historia de Rodrigo Lagos, un defensor nacido en 1979 en Granadero Baigorria. Surgido de la cantera de Ferro Carril Oeste, conoció la Primera División en tiempos que el equipo de Caballito estaba condenado al descenso.
Fue así que en el Clausura 2000 salió a la cancha junto a Roberto Galant, Cristian Tula, Hernán Santa Cruz, Fernando Sanjurjo, Edgar Bogado, Esteban Figún, Juan Pablo Cracco, Nicolás Hernández, Fabio Landaburu, Ariel Groothuis, Cristian Ayala, Maximiliano Velásquez y Diego González, entre otros.
Con la pérdida de la categoría ya consumada, se quedó en el club para pelearla durante algunos meses en la B Nacional.
En 2002 partió rumbo al fútbol de El Salvador, donde haría carrera. Primero en San Salvador hasta 2006 y luego en el siempre candidato Isidro Metapán, donde permanece hasta estos días.
Su vasta experiencia llamó la atención del entrenador del conjunto salvadoreño, el mexicano Carlos de los Cobos, que pretende nacionalizarlo para disputar la Copa de Oro de la CONCACAF de este año. «Podría estar si me llaman», dijo Lagos, dejando la puerta abierta.

KeyserSoze

Regreso

Comunicamos a toda la comunidad baldosera que el viejo y querido foro ha retornado con algunos cambios. El primero y fundamental, arrancamos desde cero. Es una lástima que se haya perdido todo el material que habían dejado en más de un año pero también creemos que es una forma de comenzar ordenadamente y una manera de controlar el spam, que seguirá existiendo pero lo iremos exterminando. Pueden registrarse nuevamente aquellos que en algún momento lo habían hecho, y también pueden hacerlo aquellos que están interesados en saber de que se trata. La cosa es simple: aportar datos, fotos y material que tenga que ver con el sitio y con el fútbol en general.
Saludos y gracias.

En Una Baldosa

Cibulsky Juan

Juan Cibulsky
¿Qué será de la vida de este corpulento y rústico defensor surgido de las inferiores de River Plate que integró la Selección Argentina Sub 17 de 1985 y participó en el Sudamericano de Buenos Aires y del Mundial de China?
En la foto se puede observar a un central áspero, con voz de mando y aires de referente, aunque esas cualidades poco le deben haber servido ya que desapareció del planeta fútbol en forma inmediata.
Su único registro es el de esa etapa de juvenil, en la cual le marcó un gol a Uruguay durante la clasificación en un 5 a 1 en cancha de Vélez.
En aquel plantel fue dirigido por Carlos Pachamé y las figuras eran Hugo «el Turco» Maradona, Fernando Redondo, Fernando Cáceres, José Miguel y Pedro Salaberry.
Ya en Asia cayeron en el debut con Australia por 1 a 0, igualaron 1 a 1 con Alemania y superaron en la despedida a Congo por 4 a 2.
Mucho más no se sabe, aunque seguramente lo habrán apodado el Ruso o el Polaco.

Cucu (Gracias Pep)

Arsenal 1997/98

En 1995, adidas sacó al mercado un modelo de camiseta bastante llamativo que le costó insertar en las distintas utilerías del mundo. Pocos equipos, como la selección rumana y River se animaron a usar el particular diseño que se caracterizaba por su estampado psicodélico. Arsenal de Sarandí, legendario maniquí de la marca de las tres tiras, la vistio durante algunos años, de manera alternativa, a pesar de que los colores de la pilcha (blanco y negro) nada tenían que ver con los tradicionales (celeste y rojo). En la foto, el Moncho Monzón, en el final de su carrera, la luce en un partido de reserva de 1998.

Juan Pordiosero