Especiales: Pedro Wolff

Pedro Wolff
No le dio la nafta. Al igual que su hermano Juan Cruz, el hijo menor del popular Quique también se quedó a mitad de camino, sin poder darse el gusto de robar con el apellido. Al menos dentro de la cancha, claro. Quizás le jugaba en contra la falta de una posición fija en el verde césped. Según su currículum, podía actuar como volante, carrilero o lateral por ambas bandas, algo completamente incomprobable.
Los antecedentes tampoco ayudaban demasiado, ojo. Apenas había estado una temporada en la séptima de River Plate y luego integró los planteles de cuarta y tercera de la categoría 1981 de Racing Club, donde fue dirigido por el Pampa Alberto Jorge y Carlos Bartolo Álvarez. Sin embargo, la Academia lo dejó libre a comienzos de 2001.
Por eso cuando en el verano de 2002 Pedro Wolff apareció con su bolsito en el entrenamiento de Huracán nadie esperaba nada. El equipo de Miguel Ángel Brindisi venía de terminar penúltimo en el Apertura y aceptaba a prueba a cualquier matungo que supiera atarse los cordones de manera correcta. Aunque, claro, Wolff Jr. llegaba con un ayudín extra. «Estaba de vacaciones en Pinamar y mi papá le preguntó a Brindisi si podía hacer la pretemporada con ellos. Miguel dijo que sí y acá estoy», relataba el pibe, mientras la Argentina se prendía fuego al ritmo del corralito, la devaluación y los cacerolazos.
«El año pasado me entrené con el equipo de libres de Carlos Barisio y ahora me quiero poner a punto físicamente porque voy a ir a probarme a España”, comentaba Pedro, que finalmente se pasó el año entero entrenando en Parque Patricios, y pese a la buena campaña en el Clausura jamás pudo vestir oficialmente la casaca del Quemero.
El último intento por pegarla en el fútbol lo tuvo en enero de 2004, cuando marchó al Viejo Continente con su padre para un test en Las Palmas de España, pero las cosas no salieron como estaban planeadas. «No le facilitaron la ropa para entrenarse, los botines los tuvimos que buscar por nuestra cuenta y da la impresión de que como Pedro no viene de la mano de gente con la que se puede sacar dinero, no interesa», declaró un enojado Enrique Ernesto. Y agregó: «Vinimos porque nos llamaron, ya que en caso contrario nos hubiésemos quedado en Buenos Aires. Aquí no han tenido la gentileza de observar a Pedro y estoy decepcionado, porque creo que no nos merecíamos este trato».
Al final, el menor de los Wolff colgó los botines y se puso a laburar… en la productora uVe Doble, al lado de sus hermanos Juan Cruz, Carolina y Valeria. En la actualidad es co-conductor de Simplemente Fútbol y forma parte del staff de comentaristas de la cadena ESPN, siempre bajo la atenta mirada del viejo Quique.
¡No hay nada más lindo que la familia unida!
Instituto verde, amarilla y roja (2012)
Promediaba febrero de 2012 y todo era sonrisas en Alta Córdoba. Instituto lideraba la tabla de posiciones de la B Nacional y parecía el más firme candidato a ascender de forma directa, pese a que compartía el torneo con otros equipos pesados, como River, Central y Gimnasia. Sin dudas, era el momento para aprovechar la euforia de sus hinchas.
Fue así como la firma KDY sacó a la venta 3 nuevos modelos de camisetas de La Gloria. Uno tradicional, uno con preponderancia del rojo y otro alternativo, un poco más polémico: verde, amarillo y rojo a bastones.
«¿Por qué?», fue la pregunta que se hicieron los cordobeses. Y mucho más después de que la casaca, en su estreno con un 0 a 0 ante Gimnasia, cortara una racha de tres triunfos consecutivos en el torneo. No había necesidad.
Más allá de la elección los colores, la camiseta de Instituto era bastante fea en su diseño y no mejoraba con la combinación de pantalones y medias negras. De todos modos, eso no era nada grave comparado al bajón que sufrieron sus jugadores en el tramo final del campeonato.
Luego de ser primero en gran parte del año, ese equipo terminó tercero y perdió la Promoción con San Lorenzo. Al día de hoy, sus hinchas se siguen preguntando «¿por qué?».
Voy al Arco: Bastía (2015)
Lo de Atlético Rafaela durante el Campeonato de Primera División 2015 fue más que flojo. A las apenas 4 victorias en 30 partidos se pueden agregar otros datos negativos, como los cambios de técnicos (pasaron 3 entrenadores sin conseguir buenos resultados), la gran cantidad de goles en contra (solo le convirtieron más a Crucero del Norte) y el hecho de que el goleador del equipo haya sido el Malevo Ferreyra. Un verdadero papelón. Casi tan frustrante como lo que pasó el 29 de septiembre, cuando la Crema perdió un partido increíble.
A los 35 minutos del primer tiempo, los dirigidos por Leonardo Astrada le ganaban 2 a 0 a Unión, que encima jugaba con uno menos. ¿Partido liquidado? Ni ahí: el Tatengue lo emparejó y lo dio vuelta faltando poco para el final del partido. Para colmo, cuando ya se jugaba tiempo de descuento, el arquero Carlos De Giorgi se fue expulsado y su lugar lo tuvo que tomar un jugador de campo: Adrián Bastía, que tenía la misión de enfrentar a Claudio Riaño en la última jugada del encuentro: un penal.
Sin más que la estadística en juego, ya que la victoria del visitante estaba asegurada, el delantero y el mediocampista devenido en protector del arco se pusieron cara a cara. El disparo fue suave, a la izquierda del pelado pelilargo (?), que de manera poco ortodoxa pero efectiva, rechazó hacia un costado. Pitazo final y sonrisa socarrona para el Polaco, uno de los pocos que se salvó de los reproches en aquella malograda tarde del equipo rafaelino.
Mundial Baldosero: la despedida
Llega la última función de Mundial Baldosero y te invitamos a presenciarla: este domingo 9/10, a las 19 hs, en Balcón de Blues (Lavalle 3610, CABA). ENTRADA GRATIS.
Cinco años pasaron desde aquel día que creamos #UnMundialParaEnUnaBaldosa, aquella campaña con la que soñabamos cubrir nuestra primera Copa del Mundo. En el medio, le sacamos plata a un montón de gente, fuimos al Mundial, relatamos todas las vivencias en un blog, perdimos a la pantera, la recuperamos, volvimos sin la copa, colgamos un año, terminamos de editar el documental, lo presentamos en Brasil, Uruguay y distintas ciudades de Argentina.
Ahora llega el turno de despedirnos en Buenos Aires, para todos aquellos que aún no vieron semejante obra maestra de la cinematografía (?). Habrá birra, por supuesto. Los esperamos, putos.
Amor a la Guita: Gastón Sangoy
Claudia (de Nainggolan)
Mal Pase: Maradona al Flamengo (1991)

“Maradona, Flamengo te ama. Hoy y siempre”. El trapo azul y amarillo con el que los jugadores del rubronegro entraron el 8 de mayo de 1991 a La Bombonera, para enfrentar a Boca Juniors por los cuartos de final de la Copa Libertadores, escondía dobles intenciones. Por un lado, buscaban meterse en el bolsillo a La 12, famosa por su hostilidad hacia los visitantes. Por el otro, era un mensaje directo a Diego Armando Maradona, viejo anhelo de la dirigencia del cuadro más popular de Brasil.
El primer objetivo prácticamente se cumplió. Cuando Gilmar, Wilson Gottardo, el veterano Júnior, Zinho, Gaúcho y compañía llegaron al círculo central, cambiaron los silbidos de la previa por tibios aplausos, acompañados de un “Olé, olé, olé, olé, Diego, Diego” que bien podría confundirse con un “Olé, olé, olé, olé, Mengo, Mengo”, típico grito de aliento al conjunto carioca. La bandera, incluso, esa misma noche y durante buena parte de los meses siguientes, se colgó en el lugar donde se ubica La 12.
No se trataba de algo improvisado, claro. La idea había partido del departamento de Marketing del Flamengo, siempre un paso adelante en estas cuestiones, que pretendía que sus muchachos sintieran lo menos posible el desprecio de los argentinos en un duelo en el que se jugaban la continuidad en la Libertadores. También era un guiño para Maradona, que estaba viviendo días complicados tras la sanción de 15 meses por doping positivo y su posterior detención en el confuso episodio del departamento de la calle Franklin en Caballito.
Algún tiempo antes de esa serie de malas noticias, dirigentes del Mengão se habían contactado con Marcos Franchi, por aquel entonces representante del Diez, para que el astro jugara por lo menos un año en Río de Janeiro, previo a su regreso al club de sus amores. Sin embargo, los problemas extra futbolísticos de Diego atentaron una vez más contra la continuidad del negocio y así nos perdimos la chance de ver al mejor de todos con la mítica Camisa 10 da Gávea que consagró a Zico.
Gracias Imborrable Boca





