
Si bien no es un mamarracho la vestimenta que lleva Sergio Aníbal Mandrini junto a su perro, sus enormes zapatillas acompañadas por esa cara y semejante flequillo dan que hablar.
También existen malas personas que preguntan ¿cual es cual?
Cucu

Si bien no es un mamarracho la vestimenta que lleva Sergio Aníbal Mandrini junto a su perro, sus enormes zapatillas acompañadas por esa cara y semejante flequillo dan que hablar.
También existen malas personas que preguntan ¿cual es cual?
Cucu

Juan Pordiosero
Gabriel Osvaldo Rinaldi
Pelilargo marcador central que durante años pasó desapercibido por su apellido medianamente ilustre, que le brindó cierta inmunidad, al menos transitoria, para su homenaje en la baldosa.
Nació en Capital Federal en 1970 y realizó las inferiores en Huracán, donde debutó en 1992, convirtiéndole su único gol a Vélez en uno de sus partidos iniciales.
Siendo juvenil, aprendió mucho de sus primeros compañeros como Cúper, Wirtz, Puentedura, Balsa y Saturno entre otros y un par de años después, fue parte del equipo subcampeón de 1994 donde conoció a Roger Morales, Sergio Arias, Rodolfo Flores, Conti, Couceiro y Hugo Rolando Corbalán.
Sin embargo, sus posibilidades en el Globo (42 partidos) se fueron esfumando y aterrizó en Tigre (1995-1996) cuyo entrenador era el «Toti» Iglesias. No cumplió las expectativas que había sobre él y pasó a San Telmo (1996-1998) con Freddy Vera, Orrego y dirigido por Pulsiano Aquino. En esa temporada logró marcar 2 goles en sus 38 partidos.
A partir de ese momento se le perdió el rastro, y sólo se pudo saber que realizó el curso de director técnico en ATFA en el 2005.
Cucu
Juan Pordiosero
Gonzalo Román Ponzio
Arquero que tuvo la particularidad de ser «el hermano de» a pesar de ser mayor que el conocido Leonardo. Nacido en 1979 realizó obviamente las inferiores en Newell’s Old Boys de Rosario, pero fue dejado libre en cuarta y pasó a Huracán en 1999, que compró el 50 % de su pase. Allí pudo debutar en primera y precisamente su estreno fue muy recordado, ya que ingresó por la expulsión de Martín Ríos y se atajó la vida.
Las notas y los flashes perfilaron hacia él, pero sólo logró jugar esporádicamente. Sin embargo, quedará en su recuerdo haber jugando contra River, en un partido en el que sufrió 4 goles.
Pasó el tiempo y la situación institucional se complicó a tal punto que dejaron a más de medio plantel en libertad de acción. Así fue apartado junto a Rodolfo Graieb, Sebastián Morquio, Pablo Lavallén, Marcelo Kobistyj, Martín Mazzucco, Alberto Godoy, Carlos Andersen, Gabriel Meta y Adrián Ávalos.
Buscó nuevos horizontes y desembarcó en Deportivo Morón (2004-2005) en una división que no era la soñada pero que le podía servir como trampolín. Jugó pocos partidos y luego estuvo a prueba en Tiro Federal.
Hoy en día es el arquero de Sportivo Italiano (2005-2006) postergando a Mauro Astrada al banco de suplentes y compartiendo concentraciones con Víctor March.
De acuerdo a su edad y por esas idas y vueltas que tienen las trayectorias de los cuidapalos, aún sueña con retornar a primera. ¿Se le dará?
Cucu
A continuación, la historia de dos futbolistas de idéntico apellido y carreras similares que siempre se prestaron para la confusión generalizada. Vale la pena desmenuzar sus trayectorias para evacuar dudas y dejar en claro sus puntos en común. Parecidos, pero diferentes.
Job Elías Fabio
No se sabe a bien cual es el orden de los nombres, pero si que Fabio es su primer apellido.
Nacido en Asunción del Paraguay en 1983, este diminuto delantero de 1,66 metros y apenas 64 kilos llegó al país para integrar las divisiones inferiores de Chacarita Juniors.
Allí intentó a hacer pesar su rapidez y habilidad para ser partícipe del plantel de primera, pero las urgencias del Funebrero lo postergaron demasiado y apenas fue al banco de suplentes.
Pero no se dio por vencido y optó por buscar revancha en Argentina, siendo San Telmo el club que le abrió las puertas para participar de la temporada 2004-2005 en la que jugó 33 partidos y marcó sólo 4 goles.
No fue esa la mejor carta de presentación para alguien que intentaba despegar como profesional, por lo que no fue tenido en cuenta para la temporada siguiente. Así fue que partió hacia El Salvador para tomar una prueba en el FAS, pero el técnico De los Cobos tuvo la palabra final y no pidió su contratación.
Alterado y nervioso por no lograr acomodarse en alguna división, la desesperación le jugó en contra y firmó en forma apresurada en un sitio bastante particular. Viajó hasta la lejana Santa Cruz donde firmó en el poderoso Bancruz de Río Gallegos (2005) para afrontar el difícil Argentino B. Pero el frío y la categoría fueron para él obstáculos insalvables por los que no tenía ganas de pelear, tal es así que al poco tiempo partió.
Sin pena ni gloria, decidió volver a su país de origen y haciendo dupla con Arístides Rojas, rompe las redes en Sportivo Trinidense en el ascenso guaraní.
Pero esto no termina allí. Según la historia más reciente, realizó hasta el momento prácticamente la misma carrera que su compatriota Jorge Torales, que también apareció en la primera de Chaca luego de pasar por inferiores, pasó por Trinidense y terminó en el Argentino B.
Por esta coincidencia y toda la historia antes mencionada, tenía las horas contadas. Bienvenido!!
Cucu

¿Quién dijo que Reinaldo Carlos Merlo siempre repite la misma camisa? ¿Dónde están los que calificaban a Mostaza de conservador, aburrido y poco jugado?
Esta foto desmiente todo aquello, ya que el otrora volante central de River se tiró toda la pilcha encima.
A sus largas y contemporáneas patillas le agregó una buena polera, un saco al tono y…unos pantalones rojos oxford más exagerados que bolsillo de payaso.
Está bien que el «rubio» tenía dos macetas como piernas, pero tampoco como para ponerse una carpa encima.
La intriga quedará entonces en su calzado…aunque algunas lenguas dicen que se gastó el pie derecho pegando y que el izquierdo todavía lo tiene el 10 rival.
Cucu