Que lindo que es estar en Mar del Plata

Continuando con la temporada de verano, parece que este grupo también adoptó la moda de usar zapatillas y medias en la playa.
A la izquierda podemos ver a un sexy Fernando Batista, con su malla rosa y la remera atada dejándose el ombligo o pupo, al aire.
Los otros dos – Leo Rodríguez y Alejandro Mancuso – con sus pelos al viento, optaron por atárselos con vinchas o gorritas un tanto afeminadas y asimismo, decidieron no sacarse los pantalones de fútbol ni siquiera en la costa.
Sin embargo, a pesar de tanto glamour, no se aprecian muchas señoritas por los alrededores, salvo una en el fondo.
Si fueses mujer, ¿a cual de estos tres le harías marca personal?

Selenzo Leonardo

Leonardo Daniel Selenzo (Chaleco)
Si bien el máximo logro de este delantero fue ponerle el sobrenombre «Pato» a Roberto Abbondanzieri, también realizó una carrera que vale ser repasada.
Oriundo de la provincia de Santa Fé, realizó las divisiones inferiores en Rosario Central y ya desde muy joven, algunos le auguraban un prometedor porvenir. De esa forma, fue que llegó a la selección juvenil Argentina . En el Sudamericano Sub 17 de Ecuador, en 1988, la rompió, marcándole dos goles a Colombia, dos a Uruguay, uno a Bolivia y otro a Paraguay. Clasificados al Mundial del año siguiente en Escocia, volvió a integrar el plantel junto figuras de la talla del mencionado Abbondanzieri, Gabriel D’Ascanio, Leonardo Díaz, Néstor Holweger, Pablo Lavallén, Luis Medero, Claudio París, Walter Paz y Gustavo Insaurralde. En ese campeonato, llegó a marcarle un gol en cuartos de final al Portugal de Luis Figo, pero lamentablemente quedaron eliminados.
Sin oportunidades, pasó a Estudiantes de La Plata (1989-1990) donde apenas pudo disputar 3 partidos y por eso, buscó nuevos horizontes.
Extrañamente llegó a Racing Club (1991-1992), quizás más por su pasado que presente, pero lo cierto es que el incipiente Luis Alberto Carranza no le dejó muchas oportunidades. En 24 encuentros, marcó 1 gol y si bien no ratificó lo que se esperaba de él, su director técnico de aquel momento, Roberto Perfumo lo recuerda bien por haberlo mandado al campo en un partido de la Liguilla frente a Vélez, donde la descoció, colaborando para que la Academia deje en el camino al Fortín dando vuelta una serie complicada.
Pero a pesar de todo, ese año volvió a ser convocado para representar al país, con la selección Argentina que participó del Sudamericano Sub 20 de Venezuela. Algunos de sus compañeros de aquel entonces fueron Mauricio Pochettino, Marcelo Delgado, Nacho González, Juan Esnaider, Gabriel Schurrer, Claudio Marini, Javier Bellino, Diego Cocca, Juan Distéfano, Nuno Molina y Héctor Zapiola, entre otros.
Ya para 1993 optó por retornar a su provincia , a pesar de bajar de categoría, para actuar en Atlético Rafaela, donde permaneció hasta 1995, marcando algunos goles.
En 1996 decidió armar las valijas y comenzar un viaje por el continente. Inicialmente firmó para el Junior de Barranquilla (1996) en Colombia, donde formó dupla de ataque con el voluminoso Iván René Valenciano. Pero a los 6 meses ya andaba por Bolivia, defendiendo los colores del Jorge Wilstermann (1996) y luego del Blooming (1997-1998).
Teniendo una mejor base económica y habiendo inflado algunas redes, desembarcó en San Martín de Mendoza (1998) para acompañar a Leonardo Aguirre y Ricardo Dillon en el Nacional B.
Indudablemente las cosas no salieron bien, por lo que volvió a agarrar la valija y recaló otra vez en Bolivia. El Real Potosí (1999) fue su nueva aventura pero al tiempo ya volvió a la Argentina para quedarse de forma definitiva.
De acuerdo a registros un tanto dudosos, habría pasado por Banfield, Deportivo Morón, Municipal de Perú y Defensores del Oeste de San Luis.
Lo que si se puede precisar es que , bien cerca de su casa, jugó el Argentino B para Defensores de Belgrano de Villa Ramallo en el 2004 y actualmente quema sus últimos cartuchos en Matienzo, de la misma localidad (2005-2006).
Quienes lo han visto jugar, aseguran que no se trata del Enzo, sino apenas de Selenzo.

Cucu

Osella Diego

Diego Osella
Su nombre de basquetbolista exitoso lo condenó a ser un futbolista de medio pelo, muy a pesar de sus condiciones. Jugando bien o jugando mal, su simple invocación no hizo otra cosa que generar confusión durante la década del ’90.
Diego Mario Francisco Osella hizo su debut en la Primera de Newell’s Old Boys en 1993. Sólo disputó un encuentro y después transitó el camino de la indiferencia. Menos en el fútbol de la zona, donde lo tuvieron presente durante un largo tiempo.
De la Lepra pasó al fútbol mexicano y luego retornó a la tierra de Baglietto para jugar en Central Córdoba. También vistió la camiseta de Brown de Arrecifes, donde entabló una gran amistad con Walter Chazarreta. Su último equipo fue Tiro Federal de Rosario, donde consiguió el ascenso a la B Nacional como capitán del equipo (2002-03), junto a otros valuartes como Fernando Zaniratto, Fabián Garfagnoli, Walter Paz, Hugo Romeo Guerra, David Charles Pérez, Hernán Heinze y Javier Becerra.
Jugó su último partido en diciembre de 2003 y colgó los botines en enero de 2004, para dedicarse a la dirección técnica. Comenzó siendo ayudante de campo de Daniel Teglia en Racing de Córdoba y después, en enero de este año, firmó como entrenador de La Emilia de San Nicolás, equipo que participa del Torneo Argentino B.

Juan Pordiosero

Navarro 2006

Por la 14º fecha del torneo Clausura uruguayo 2006, Defensor Sporting vencía 4 a 1 a Miramar Misiones en la lucha por el título, cuando en el minuto 71 , por lesión, abandonó la cancha el golero Juan Castillo.
Ya se habían realizado los tres cambios y los guantes se los tuvo que «calzar» el delantero Alvaro Navarro (foto), quien conseguió hacer 2 tapadas . Si bien el partido estaba definido a favor de un Defensor Sporting que conquistó tres importantes puntos, queda como anécdota en la larga lista de jugadores que alguna vez tuvieron que actuar como goleros.

El Toto

Beach boys

¡Pero que locos Oscar Acosta y Daniel Delfino en las playas marplatenses! El primero, con jogging, gorra para atrás y una especie de vendas en sus pies…un cóctel explosivo para este pelado con pelo largo.
Y que decir de su compañero, en plena arena, con zapatillas, malla fucsia y gorrita con colores vistosos. ¿Y la remera? Pues como debe ser, bien metida adentro y con estampado «Volley»…bien a la moda.

Cucu

Sanfilippo Walter

Walter Gabriel Sanfilippo
Integrante de la sección «el sobrino de» y chapeando con el apellido, pudo hacer las divisiones inferiores con mucha tranquilidad en San Lorenzo de Almagro, pero como defensor y no delantero como su tío «El Nene».
Nacido en 1973, llegó a debutar en el Cuervo en 1992 en un plantel con figuras como Regules, Carrasco, Cardinal, Coronel, Czornomaz, Tempone, Nartallo y Ovelar. Sin embargo, y como casi todos los nombrados, no tuvo grandes posibilidades y fue cedido a préstamo en 1993 al Deportivo Armenio por un convenio entre clubes.
Se desconoce su paso por esta institución, pero encontraría su lugar en El Porvenir (1996-1999) donde permaneció algunos años obteniendo el Apertura 1997 de la B Metropolitana. Allí tuvo diversos entrenadores como Leonardo Madelón, Walter Perazzo y hasta Ricardo Calabria. Los planteles fueron compactos y mucho no se modificaron, estableciendo de esa forma, un buen vínculo con Fernando Dubra, Diego Monarriz, «Garrafa» Sánchez, Rubén Forestello, Nico Cambiasso y Miguel Ortolá. Posteriormente pasó por Lamadrid y San Martín de San Juan. Que no extrañe que si en unos años necesite unas monedas, aparezca en onda polémica, como alguna vez lo hizo su tío.

Cucu

Pérez Sergio

Sergio Javier Pérez
Con esa combinación de nombres podría haberse dedicado a ser un arquero atajapenales. Sin embargo, ni siquiera se dedicó a patearlos. Fue un simple puntero izquierdo que jugó intermitentemente en la Primera División de Argentinos Juniors, entre 1985 y 1991. En 6 años sólo disputó 23 encuentros y anotó en una ocasión en el arco contrario. Después pasó al clásico rival, Platense (1992), y logró marcar la misma cantidad de goles (apenas 1) en sólo 9 partidos. Simplemente por razonamiento matemático, podríamos decir que le fue mejor en el Calamar que en el Bicho, pero no fue así.
Y el cambio de equipo lo vivió en varios aspectos. De compartir entrenamientos con Borghi y Ereros pasó a pelear un puesto con Graff, Bianchi y Colombo. Y de vestir la glamorosa adidas pasó a utilizar la burda copia Taiyo (si, con 3 tiras, como para no envidiarle nada a la marca alemana).
Para ponerle un broche a su trayectoria, eligió pasear sus dotes por el fútbol japonés.Juan Pordiosero

 

actualización:

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Con tan común conjunción de nombre y apellido, este futbolista tenía en claro que debería ir más allá para trascender, y lo logró pero a medias.

No en el fútbol, actividad en la cual parecía un bicho raro y por la que pasó en forma intrascendente. Pero sí luego de retirarse, ya que aburguesado y casado con una bailarina del Teatro Colón, se hizo un asiduo competidor de torneos de golf intercountries.

Siendo un joven delantero, debutó en la primera de Argentinos Juniors en el glorioso año 1985, pero no encontró continuidad y optó buscarse otro club. Fue así que hasta 1995 pasó a Platense, Quilmes, All Boys, Once Caldas y el fútbol japonés.

Tras esa aventura, decidió ponerle fin a una corta carrera que en su momento pareció promisoria, pero que no resultó fructífera, al menos en lo trascendente y lo personal.

Vaya a saber uno como, terminó viviendo en una fastuosa casa en el country Solares del Talar y desde el 2002 empezó con el pudiente deporte de los hoyos. Practicando y tomándolo como un desafío, mejoró su juego día a día para terminar destacándose en circuitos como el Golf Guide, que se realiza con la modalidad medal play en diversas canchas, como los countries San Eliseo, Pacheco Golf Club, Newman y San Diego, entre otros.

«Empecé a jugar al golf porque mis amigos lo hacían y yo quería ver cómo era, aprender, entenderlo y apenas lo hice me atrapó. Soy zurdo para todo, jugué dos meses como zurdo al golf, pero era difícil encontrar palo, tenía que comprar usados. Ya me estaba cansando, pero uno de mis profesores me dijo que lo intentara con la derecha y por suerte me fue bien”, recuerda Pérez en una entrevista.

Claro que tampoco olvida su paso por el fútbol y lo cuenta en detalle: «Debuté en la primera de Argentinos Juniors en 1985, tenía 17 años, justo después de que Argentinos saliera campeón de todo. Tuve de compañeros a Sergio Batista, Claudio Borghi y Fernando Redondo, entre otros. Era delantero y muy bueno y hasta Bilardo me decía que iba a ser uno de los jugadores jóvenes a destacarse, pero un día me cansé y a los 27 años dejé definitivamente. Le empecé a tener antipatía al entorno que se estaba formando y ahora sólo lo miro por televisión, ni siquiera lo juego con mis amigos; ellos todavía no pueden entenderme”.

«Creo que hubiera llegado lejos, muy lejos, si me hubiera puesto las pilas, pero empecé a jugar de joven y todavía me gustaba mucho la noche. Salía cuando podía y eso me traía problemas. Sabía que nadie iba a querer un jugador que no llegue al nivel físico ni táctico requerido”.

En la actualidad, practica en el Driving Norte dos veces por semana, “donde el Colo Mitchel (?) me ayudó muchísimo aconsejándome y enseñándome trucos. También tomo clases una vez por semana con Marcelo Islas, profesional del Club Ferrocarril Mitre, de donde soy socio”.

Ante semejante historia, muchos futboleros de alma piensan en sugerirle donde puede meterse el palo.

Cucu

Camilli Gonzalo

camilli

Gonzalo Martín Camilli

¿Quién no recuerda a este delantero uruguayo nacido en 1974 que apareció imprevistamente en la primera división de Independiente en 1992? En el apertura de ese año jugó un sólo partido y la revista El Gráfico lo calificó con un 3. Luego participó de otros 4 encuentros en los que incluso llegó a anotar un gol.

No se sabe en forma ordenada que fue de su vida profesional, pero si que habría tenidos pasos por Atlético Tucumán y Wanders de Montevideo.

En 1997 viajó a Chile y disputó dos partidos para el Santiago Wanderers y dos años después apareció jugando en el Águila de El Salvador (1999-2000), donde se lo puede apreciar en la foto convirtiéndole un penal al Municipal Limeño.
Pero el charrúa decidió continuar deambulando por Latinoamérica y recaló en Ecuador. En el 2000 firmó con el Técnico Universitario y posteriormente con el siempre candidato Deportivo Saquisili.

Según la página web de la Asociación del Fútbol Argentino, en el 2004 figuró en Argentino de Quilmes y luego nunca más se supo de él. Extrañamente algunos sitios lo apuntaban como argentino, quizás, por esa sana costumbre de salir «a robarla» sin importar el lugar.