Marini Exequiel

Exequiel Marini
Como casi todos los Marini futbolistas (Ángel, Adrián y Claudio), jugó en Colón de Santa Fe. Allí surgió y también vio agotadas sus chances de actuar con regularidad en Primera. Debutó en el Clausura 2001, con 19 años, gracias al «Tigre» Ricardo Gareca, que confió en él para reemplazar a Luis Medero, que había sido expulsado una fecha antes. Su bautismo fue ante Los Andes, en el Cementerio de Los Elefantes.
A pesar de su versatilidad para actuar tanto de marcador central como de lateral por izquierda, no tuvo mucho lugar con los técnicos que fueron desfilando por el Sabalero y apenas sumó un puñado de encuentros hasta mediados de 2004, cuando fue dejado en libertad de acción tras la llegada del «Coco» Basile. Lo curioso es que a los pocos días se presentó a una multitudinaria prueba que ofrecía el otro equipo de Santa Fe, Unión. Pero la sed de revancha (o de traición) no pesó más que su nivel futbolístico y no superó la evaluación. Buscando un club que le diera satisfacciones, recaló en Tiro Federal, donde jugó algunos encuentros informales pero no fue aprobado por el DT, el Chaucha Biancho. Cuando parecía que se iba a quedar seis meses colgado, apareció Sarmiento de Junín, que lo contrató para disputar la Primera B. Y allí es feliz, jugando al lado de Rodrigo Burela y Cristian Jeandet.
Hasta el día de hoy se ignora si los padres le pusieron Ezequiel con X para ganar una apuesta.

Juan Pordiosero

Zeballos Diego

Diego Gabriel Zeballos
Volante ofensivo y delantero de Platense que hizo poco y nada en el fútbol. Nació en Capital Federal el 16 de marzo de 1976 y llegó a la Primera División 20 años después, cuando debutó con el Calamar, en una derrota ante Vélez por 4 a 3 (10-05-1996). Ese día la revista El Gráfico le puso 4 puntos. Demasiado castigo para su único partido en la máxima categoría.
A su andar poco relevante luego se le sumó la aparición del Diego Ceballos más conocido (aunque su apellido se diferencia por una letra), lo que que provocó que mucha gente (bah, 2 ó 3, entre los que me incluyo) los confundiera, llevándose la peor parte el ignoto Zeballos que pasó a la más pura indiferencia por parte del ambiente futbolero.
Se desconoce que hizo en los últimos 10 años.

Juan Pordiosero

Maidana 2001

Maidana

Banfield necesitó tener un arquero improvisado enfrente para lograr su primera victoria en el Apertura 2001 (2 a 1, en la undécima fecha). Aunque, nobleza obliga, vale destacar que logró marcar sus dos goles cuando el partido ante Talleres de Córdoba estaba dentro de lo normal. A los 38 minutos del segundo tiempo, el árbitro Horacio Elizondo echó a Mario Cuenca por una infracción de último recurso y el que tuvo que tomar la responsabilidad fue Julián Maidana, que en ese mismo encuentro había marcado un gol de penal.
El defensor no tuvo mucho trabajo en el arco (de hecho terminó invicto) pero se lució sacándole un mano a mano al Flaco Daniel Bilos.

Juan Pordiosero

Koller (2002)

En septiembre de 2002, el Bayern Munich derrotó por 2 a 1 al Borussia Dortmund, en un accidentado partido que tuvo al checo Jan Koller como arquero. Todo se produjo a partir del minuto 20 de la segunda etapa, cuando el árbitro le sacó la segunda amarilla al portero Jens Lehmann y, tras ver agotados los cambios, al técnico del Dortmund no le quedó otra que aceptar que el lungo delantero se pusiera los guantes. Koller, que en sus inicios en el fútbol había sido arquero, se la bancó bastante bien y no le convirtieron, pero no pudo evitar que su equipo perdiera.

Tocalli Martín

Martín Hugo Tocalli
Por apellido no tenía otro destino que el arco, pero también debía cargar con la mochila de ser «el hijo de».
Haciendo las inferiores en Vélez, en 1991 fue convocado por Roberto Mariani para integrar el Sub 17 que se preparaba para el Sudamericano de Paraguay. Ese equipo se pudo haber llamado «el acomodo», ya que también fueron parte Leonardo Ayala (sobrino del Ratón), Juan Sebastián Verón (hijo de la Bruja), Leonardo Más (hijo del Pinino), Rubén Bernuncio (hermano de Ramón Angel), Norberto Alonso (hijo del Beto) y Diego Comelles (primo de Pablo), entre otros.
Luego de allí, desapareció del mapa (algunos lo vincularon a Banfield) y volvió a tomar un poco de notoriedad cuando se convirtió en el arquero de Deportivo Riestra (1997). Según registros, habría tenido un paso por la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia (CAI), aunque no resulta claro.
Lo que si es evidente, es que se retiró muy joven ya que años atrás fue preparador físico del planter superior del Excursionistas y entrenador de la sexta división de Lanús donde tuvo entre otros al chico Fernando Tissone quien actualmente se encuentra en el Udinese de Italia.
En el 2005 formó parte del cuerpo técnico de Deportivo Armenio con Gustavo Cisneros a la cabeza y finalmente en 2007 pegaría un salto. Como entrenador de arqueros fue parte del campeonato de San Lorenzo bajo la tutela de Ramón Díaz, sobre quien dijo: «es la persona más inteligente que conocí el fútbol. Está un escalón arriba de los demás».
Extrañamente su padre jamás lo acomodó para colaborar con las selecciones argentinas, ¿ni para eso servirá?

Cucu

Sziad Alan

Alan Sziad
Esta es la historia de un futbolista nacido en Kuwait residente en Miami y que visitó el país en 1994. Se trasladó hasta los entrenamientos de San Lorenzo y se presentó como volante. De su rendimiento poco se sabe, pero es posible caer en el chiste fácil de señalarlo como un delantero explosivo, que hubiese hecho buena dupla con Guerra y que le pegaba a la pelota como un misil.
Lo cierto es que el joven intentó mostrarse para ser considerado por el entrenador Héctor Rodolfo Veira. Al Bambi, ¿le habrá gustado? Dejémoslo ahí.

Cucu

Hernández Félix

Félix Hernández (Gato)
Posiblemente nadie sepa que este futbolista venezolano pasó por la Argentina para jugar en Talleres de Córdoba en 1996, algo que en realidad no hizo porque fue despedido antes.
La historia cuenta que Ricardo Gareca agarró la dirección técnica de la T de la mano del empresario Carlos Quieto, quien le «pidió» si podía llevar a un jugador que el representaba. De esa forma el entrenador dio el visto bueno y el delantero viajó al país.
Llegó con 23 años y muchas ilusiones, pero parece ser que su estilo de vida y otros factores le jugaron en contra.
El jugador se presentó en el alojamiento designado, el Hotel Automóvil Club Argentino y pidió en pose de ganador, las llaves de la habitación que le tocaría. Sin embargo, el conserje se las negó afirmando enérgicamente que su nuevo club nunca pagaba y que se iba a tener que ir a encamar a otra parte. La pregunta que cada uno se debe hacer es el porque del término «encamar». Es que llegó acompañado por una damisela ligera en ropas, motivo que generó el enojo del cuerpo técnico y su rápida salida.
Según una conocida revista deportiva, actualmente en decadencia, Gareca le dijo que «¡boludo, acepto que vengas a ganarte un mango, y lo primero que haces es aparecerte con un gato!».
Con un total de 4 goles en 50 partidos en su selección, chapea por el mundo contando que jugó con Emilio Butragueño en el Celaya de México y con el liberiano George Weah para el Al Yasira de Emiratos Árabes, pero le faltó señalar que en el Poli Ejido (2001) de España conoció a Gabriel Bordi.
Pero eso no es todo, pues el «Gato» deambuló por todas partes. Jugó en el Deportivo Táchira (1989-1991, perdió el campeonato por un gol), Minervén (1992-1995), Flamengo (Brasil), Deportes Tolima de Colombia (1996), tuvo una prueba olvidable por Valladolid de España (1997), Italchacao (1997 y 2001), Necaxa de México y Deportivo Maldonado de Uruguay (2000), club que abandonó a los dos meses de firmar el contrato para marcharse a Estados Unidos, que es donde deseaba meditar y reflexionar y pedirle a Dios que ilumine mi sendero. Luego viajó para despuntar el vicio en el competitivo fútbol de China, donde admitió haber ido netamente por razones económicas.
Su mejor momento lo vivió en el Wanders Montevideo (1998-1999) y actualmente está terminando su carrera en el Anzoátegui de la segunda división de su país, donde compartió la ofensiva con Cristian Colusso, que por lo visto, cada día juega peor.
«Ya no corro como antes. Sé que el público reprocha que aguante tanto la pelota, pero esa es la función que me encomienda el entrenador. Me piden que corra, pero cada jugador tiene su función en la cancha. Además los corredores practican atletismo», respondió contra sus hinchas.
Sin embargo, la mayor curiosidad la brindó un medio venezolano, que con total caradurez afirmó sobre él que «aunque es cierto que ya no posee la habilidad de Lionel Messi y los regates de Robinho, en la cancha se hace sentir y trasmite confianza al equipo y al fanático. Simplemente es diferente». ¿Alguna vez la tuvo?
Cerremos todo, esto es demasiado.

Cucu

Alberoni Francisco

Francisco Alberoni
En agosto de 2004, la política de compra del Club Atlético Independiente consistía en contratar a jugadores con un alto grado de incertidumbre. Si tenían algo de suerte, los hinchas podían encontrarse con verdaderas revelaciones. Pero si imperaba la lógica, como terminaría sucediendo, esas promesas podían convertirse en pesadísimos paquetes. El primero en llegar fue Sergio Manoel, aquél brasileño que no dudó en demostrar su ignorancia cuando le preguntaron por Ricardo Bochini.
El segundo en caer fue su compatriota Francisco Alberoni, un volante o lateral por izquierda que con tan sólo 20 años traía el antecedente de haber jugado en las inferiores del Vasco da Gama, en el Inter de Milan y Brescia de Italia (2003), Bahía de su país y Barcelona B de España.
Llegó al Rojo y se puso a las órdenes de Daniel Bertoni, pero no tuvo chances de actuar de manera oficial. Apenas jugó un par de amistosos, ante Aldosivi y Liverpool de Uruguay. A fines de octubre de 2004 rescindió contrato (había firmado un préstamo por un año) y se volvió a Brasil. Primero jugó en el Paraná y luego en Avaí (2005). Fiel a su costumbre de estar pocos meses en cada institución, ese mismo año se fue a União Leiria de Portugal, pero en enero de 2006 retornó a su viejo y querido Vasco para jugar el campeonato Carioca.

Juan Pordiosero