
Se presume que Passarella no lo va a llamar para su nuevo ciclo en River.
Juan Pordiosero

Juan Pordiosero
Elías Iván Bazzi
Con nombre de mediapunta de los ’60 de algún club del sur del Gran Buenos Aires, este es un defensor central que llegó a la primera de Boca Juniors luego de hacer allí las inferiores. Debutó en el 2000 como titular frente a Colón junto a otro crack como Facundo Imboden. En la victoria 3 a 2 a favor del xeneixe, el diario La Nación lo calificó con un 4 siendo así el valor más flojo de la defensa y compartiendo con Abbondanzieri la peor puntuación del equipo. Es que ya a los 3 minutos de iniciado el partido, intentó salir jugando desde el fondo, Enría le robó la pelota y se la pasó al «Bichi» Fuertes que a punto de facturar fue derribado por el arquero y luego cambió penal por gol.
No se supo mucho de él, pero exactamente un año después volvió a participar de un encuentro en primera división. Fue en el 1 a 1 con Estudiantes de La Plata en el que se retiró expulsado.
De la camada de César González, Gabriel Christovao, Jonatan Fabbro y Roberto Colautti, también jugó un cuadrangular con la Selección Sub 20 junto a Lux, Cetto, Burdisso, Lucho González, Kuhl, «Chori» Domínguez, Lequi, Gianunzio, Marinelli, Calandria y José Parmiggiani entre otros, que en su mayoría formaron la base del campeón mundial de la categoría.
Un tiempo más adelante, sucedió lo imprevisto, lo ilógico, esas cosas que no se logran entender jamás. Una noticia sacudió el ambiente: el Chelsea (2002) lo ficharía a préstamo por un año. Viajó y estuvo a prueba durante 15 días, jugó 2 partidos pero supuestos problemas con el pasaporte terminaron con su sueño impidiendo la firma del contrato.
Lo curioso es que retornó al país y no salió airoso de una prueba en Nueva Chicago y terminó fichando con el Deportivo Italiano (2003). Una temporada en Primera B lo hizo revalorizarse y comprender que disputar una tercera categoría ya era demasiado.
Ese mismo año, otra propuesta sacudió su cabeza. Viajó a España y se unió a los intereses del Mallorca (2004), pero fue enviado al Mallorca B que disputa el ascenso.
Se desconoce su rendimiento en esa etapa, pero viendo sus antecedentes y sus próximos pasos se puede afirmar que nada pasó.
Por eso viajó a Mendoza y desembarcó en Godoy Cruz (2004-2005). Llegó en agosto para integrar un plantel plagado de figuras como Lillo, Nicotra, Duarte, Maisterra y Osvaldo Miranda. Quedó libre y sin muchas expectativas, agarró la primera oferta que se le cruzó.
Hoy juega insólitamente en el fútbol rumano, con pasos por el Nacional Bucaresti (2005) y el FC Arges Pitesti (2005-2006).
Cucu

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)
Andrés Malvestitti
¿Quién no recuerda este apellido que apareció en los medios a inicios de la década del ’90? ¿Cuántos creyeron que «mal vestido» en italiano se decía así?
Lo cierto es que este delantero rosarino comenzó a patear sin rumbo las primeras pelotas en el club del Ateneo Pablo VI, del que salieron entre otros Alberto Gallucci, Ariel Cuffaro Russo y Gastón Liendo.
Sus promisorias condiciones fueron seguramente las responsables para que se decidiera a participar de una prueba en Newell’s Old Boys.
Tal es así que en 1993 debutó en la Lepra y prometía más que nadie. Conoció a Maradona pero poco pudo copiar del astro, ya que hasta 1995 jugó apenas 21 partidos sin marcar goles.
Con ansias de revancha y tratando de cambiar de aire, dejó su ciudad y partió hacia Buenos Aires. Firmó con Banfield (1995-1996) con la expectativa de demostrar que tenía grandes cualidades, pero infló la red apenas 3 veces en 23 juegos, uno a San Lorenzo como visitante.
Sin encontrar respuestas a su declive, llegó a imaginar que sólo los aires santafesinos lo ayudaban a tener grandes rendimientos y por eso desembarcó en Colón.
En la temporada 1996-1997 en el Sabalero disputó 9 encuentros dándose el placer de jugar junto a Gorostidi, Rodríguez Peña y Agoglia, entre otros.
Agotado su periplo en la A (3 goles en primera en 53 partidos) y a sabiendas de que el Nacional B tendría un lugar para él, pasó al Aldosivi (1998-1999) de la cómoda ciudad de Mar del Plata.
No hizo demasiado allí junto a Iván Varisco, «Lute» Oste y Miguel Abrigo y su retorno a Rosario se dio por decantación. Esta vez los equipos más importantes le dieron la espalda y debió conformarse en Argentino (1999). Claro, un convenio con Newell’s al menos lo reconfortó, ya que conoció a Damián Terés, Víctor Toledo, Ariel Ruggeri, Matías Gigli, Diego Romano, Pablo Pooli, Nicolás Pavlovich y Mauro Gerk.
Y al tiempo se pasó a Central Córdoba (2002), en donde para no perder la costumbre, hizo buenas amistades con Mauro Marchano, Fabián Cancelarich y Sebastián Flores Coronel.
En el 2004 fichó para Racing de Córdoba, en dónde junto a un combinado «estrellado» hizo lo posible para irse al descenso con promoción incluída. En ese equipo participaron jugadores de la talla de Daniel Albornós, Roberto Cabrera, Federico Astudillo, Gustavo Bordicio, Fernando Galetto, Darío Gigena, Cristian Guaymas, Daniel Kesman, Roberto Monserrat y Carmelo Ruscitto, entre otros.
Hoy es un vago recuerdo, del que poco se sabe y poco interesa. Pero cuando el humorista Luis Rubio hace de un tal «Malvestitti» en Mar de Fondo nos saca una pequeña sonrisa.
Sólo vale rescatar que su único logro es formar parte del vocabulario futbolero reemplazando palabras, al igual que «cangialosi», «cambiasso», «diego», «guardiola» y demás.

En Una Baldosa




Cazador
Jorge Fabián Nardozza
Este es el caso de un jugador que llegó a trascender más por su apellido y su corte de pelo, que por sus cualidades futbolísticas.
La historia de este volante central, cuenta que fue haciendo sus primeras armas en categorías de ascenso, en donde más que jugar la cuestión radicaba en meter pierna fuerte y con esas cualidades comenzó a resaltar.
Hasta 1988 defendió los colores del Deportivo Merlo en donde fue dirigido por Salvador Daniele y en donde ascendió a la Primera B. Cuando este último dejó el club y pasó a entrenar a Deportivo Morón, se lo llevó con él.
En una institución con mayores aspiraciones, lograron el ascenso al Nacional B en 1990 junto al lateral Enrique Omar Cuenca Zaldívar y el «Beto» Pascutti. Se fue convirtiendo en un referente del ascenso argentino y fue por esa campaña que los dirigentes de San Lorenzo de Almagro pensaron erróneamente en él.
Entre 1991 y 1993 jugó apenas 14 partidos, sin embargo nadie podrá borrarle el recuerdo de haber participado en una Copa Libertadores, en épocas en que en el torneo continental era mucho más duro que ahora.
Peleó y perdió el puesto con «Jota Jota» Cardinal, y compartió la lista de buena fé con Labarre, Ruiz Díaz, Riquelme, Ballarino, Simionato, Carrizo, Totó García, J.J. Rossi, Rinaldi, Ponce, Acosta, Gorosito, Boldrini, Gabriel Rodríguez, Theiller, Zacarías, Matosas, G.González, Aguilar, Castro y Diego Monárriz.
Que poco habrá hecho que no tuvo ofertas en la A y volvió a su hábitat natural. Pasó por Almagro y tuvo un retorno por el Gallito, pero como es sabido, las segundas partes nunca fueron buenas. Si bien conoció a Fabián Bustos, Gabriel del Valle Medina, Mauricio Hanuch, Maxi Natalicchio y Pozutto, no la pasó bien ya que debió cobrar su deuda inhibiendo al club.
Retirado de la actividad, fue ayudante de campo de Pascutti en Almagro (2003) y en El Porvenir (2004-2005). Actualmente es el entrenador de Atlanta y en la pulseada por ese puesto, le ganó a Pogany, Donaires, Rappa, Bravi y Garré entre otros. En su cuerpo técnico ocupa un cargo el ex arquero Guillermo Crudo y en los últimos días explotó la bronca porque los dirigentes dejaron ir a la base del equipo y la situación es angustiante.
Cucu

Juan Pordiosero