Sergio Manoel Junior
Cuando la noticia se hizo oficial, desde éste blog aventuramos que no había otra opción: Si o si, el brasileño Sergio Manoel integraría la larga lista de futbolistas chorros que pasaron por la Argentina con mucha más pena que gloria. Todo el mundo lo presumía. Todos sabían que no cabía otra posibilidad que el rotundo fracaso. Sin embargo, algunos dirigentes de Independiente antepusieron sus negociados y lo trajeron para el Apertura 2004. Ni siquiera el Pato Pastoriza (en sus últimos días, DT de ese equipo) dio el visto bueno. Pretendía un enganche de nivel, no un mamarracho traído de Brasil.
Sergio Manoel llegó con 32 años a Avellaneda. Antes había realizado un culto a «
amor a la guita» en su país y en Oriente. Debutó en el
Santos (1989 a 1993) y pasó
Fluminense (1993),
Botafogo (1994-95 y 1998-2000),
Cerezo Osaka de Japón (1996-97),
Gremio (1997),
Cruzeiro (2000-02),
Coritiba (2002),
Portuguesa (2003),
América de Río de Janeiro (2003) y
Figueirense (2004). También había disputado 5 partidos para su selección. En su paso por Cruzeiro había tenido la oportunidad de convertirle un gol al Rojo (de penal) , por la Copa Mercosur.
Cuando aterrizó en Independiente, dejó en claro que no sabía dónde estaba. El Diario Olé le mostró una foto de Bochini y él se atrevió a decir «lo vi en una página del club como un gran referente, pero no sé el nombre«. Ignoraba quién era el Bocha. Eso presagiaba un futuro oscuro.
Jugó varios amistosos antes del estreno en el campeonato. En algunos tuvo un nivel aceptable que esperanzó a los hinchas. Pero sólo quedó en eso. Días antes de debutar oficialmente (ante Quilmes), fallecío Pastoriza. Llegó Daniel Bertoni, que tuvo un poco más cordura, y le demostró que no tenía nivel para jugar con la Nº 10. Apénas disputó 4 partidos incompletos en ese torneo (dónde el Pocho Insúa fue titular).
Antes de fin de año rescindió su contrato y volvió a Brasil. Pasó por el Marilía y ahora está de nuevo en el Figueirense.
Juan Pordiosero