Diego Martín Dorta (El Jefe)
Aguerrido volante uruguayo, fiel exponente de la denominada garra charrúa. Nacido en Montevideo en 1971.
Arrancó su carrera defendiendo los colores de Central Español en 1988.
En 1991 pasó a Peñarol, donde formaría parte del plantel que logró el pentacampeonato.
Paralelamente, jugaba en la selección uruguaya, donde aparecieron las primeras lesiones que luego lo obligarían a retirarse.
En la temporada 1995/1996 se tomó el barco y apareció en Buenos Aires. Se sumó a Independiente, donde jugaría 17 partidos oficiales. En Avellaneda se agravaron las lesiones: «Me infiltraban para jugar y las obligaciones eran muy grandes, más siendo extranjero. Se me fue agravando la lesión hasta que me acuerdo que viene Menotti después de un partido contra Ferro que anduvimos bárbaro, jugamos en cancha de Ferro y le ganamos 3 a 0, yo jugué a pesar de estar muerto de dolor, jugué en buena forma y termina el partido y Menotti no entendía porqué yo entré al vestuario llorando. Entonces le dije al médico, «doctor, páreme, porque me voy a operar, así no puedo jugar más»».
En 1998 retornó al Manya pero duraría poco por una lesión crónica que le provocó el retiro un año después.
En 2001 volvió a ser noticia cuando le reclamó u$s 171.000 a Peñarol de los cuales u$s 84.000 correspondían a salarios de los años 1999 y 2000; u$s 74.000 por el préstamo de los derechos federativos al club cuando regresó de Independiente y u$s 13.000 por concepto de gastos de la operación que el volante se realizó, sin éxito, en Estados Unidos.
«Cuando Dorta se incorporó a Peñarol en abril de 1998, el doctor Rienzi presentó un informe estableciendo que el jugador padecía una lesión crónica de la cual difícilmente se iba a recuperar. A pedido de los jugadores del plantel, Peñarol le hizo un contrato por seis meses porque Independiente no exigía ninguna contraprestación por el préstamo. En seis meses que estuvo en el club en 1998, Dorta jugó sólo 72 minutos en forma oficial por el club. Es una lástima que Diego, mal asesorado, haya hecho esta demanda contra Peñarol. Justamente, en estos días estábamos hablando de hacerle un homenaje público en el Consejo Directivo e incluso se pensó organizar un partido de despedida. Con esta actitud, eso no tendrá andamiento porque parece haber olvidado el trato y cariño que siempre se le dispensó. Basta hablar con Bengoechea, Cedrés, Aguirregaray, para comprobar que su decisión cayó como un balde de agua fría en sus ex compañeros», señaló el vocero de Peñarol.
En junio de 2002, se le dio por perdido el juicio y no cobró un solo dólar.
“En dos años estuve seis meses enyesado, por distintos períodos, un desastre. Recién me siento bien después de la segunda operación. Gregorio me lleva a ver cómo me sentía, me pongo en forma, me siento realmente bien, me dan el alta, juego dos partidos en Peñarol hasta que hago un esfuerzo y me termino arrancando el tendón de Aquiles. Cuando me voy a operar a Estados Unidos, el médico me dice que tenía el 95 por ciento del tendón arrancado del hueso. Es decir, fue una lesión que me la hice jugando en Peñarol, no la secuela de las operaciones anteriores. No. Entonces, por las resonancias magnéticas que fueron iguales antes y después, interpretaron los jueces que la lesión era la misma, que no era una lesión que me hice nueva jugando en Peñarol y que no correspondía que le hiciera un reclamo a Peñarol.»
«Ya es imposible volver atrás. Las cosas son como se dan y hay que aceptarlas. A mí nadie me puso un revólver en el pecho para que jugara lesionado. Pero si hoy un pibe me pregunta, le digo: «no hagás lo que yo hice; cuidate más»», diría el jugador tiempo después.
KeyserSoze




