De Paoli Rodolfo

Rodolfo De Paoli
Otro de los tantos casos de futbolistas que encontraron su verdadera vocación fuera del perímetro de la cancha. Raro fue que no se convirtiera en un emblema de Nueva Chicago, ya que su padre fue Presidente de la institución durante 3 períodos. Se sabe que los jugadores con parentescos en la política de un club suelen cargar con el estigma de ser «hijo de…». Pero a veces también reciben beneficios ( y si no pregúntenle a Bucaram ). No es el caso De Paoli, que no aprovechó las pocas chances que tuvo ( 10 partidos en la B Nacional, en la temporada 1999/2000 ) y debió marchar al exterior. Pasó por México y Ecuador, pero no dio muestras suficientes de su talento. En una nota habló sobre esa experiencia y dio detalles que rozaban con la ficción: « fue una road movie. Terminé en un hotel centroamericano, rutero, sin saber cuándo me pasaban a buscar para entrenar. Me vi a mí mismo, una tarde, guardando la ropa en el bolso y tomándome el regreso. Encima, me llamaba mi viejo y me decía que acá Chicago estaba por llegar a primera«.
Cansado de probar con los botines, colgó el traje de volante ofensivo y se dedicó a mirar el fútbol desde afuera, pero con una participación más activa. El periodismo lo cobijó y allí pudo destacarse, algo que no había logrado con la pelota en los pies. Fue uno de los 400 postulantes que se presentaron al casting de relatores de Radio Mitre, hace más de dos años. Y le fue bastante bien, porque terminó entre los dos elegidos.
Si bien ya había seguido la campaña de Chicago, en la emisora del Grupo Clarín le tocó jugar en ligas mayores, ya que tuvo que relatar a Boca. Hoy es el encargado de los Deportes en el programa «de 9 a 12«, que se emite por Canal 9, y conduce «Vamos Boca» (por Boca TV) junto a otro baldosero como Fabio Talarico.
Entre sus mayores frustraciones en el fútbol, figura haberse perdido el viaje de egresados por jugar un partido de reserva.
Y entre sus máximas satisfacciones, en cambio, se encuentra algo que hasta el mismo Pascualito Rambert (que le metió un gol a Dios en una publicidad ) envidiaría. Rodolfo de Paoli le tiró un «centro-gol» a Jesús ( y en la vida real).

Juan Pordiosero

Roy González Aníbal

Aníbal Roy González
Con esos nombres poco podía hacer en el fútbol, sin embargo su irrupción en la primera de Vélez Sarsfield en la temporada 98/99 fue fuerte y sorprendió, más que nada por convertir dos goles en uno de sus primeros partidos. Su primer grito fue en la abultada derrota por 5 a 2 frente a Argentinos Juniors. No obstante las cosas se acomodaron, llegaron refuerzos y Roy perdió terreno. Decidió pasar al fútbol chileno para ganar minutos y sentirse partícipe de un equipo. Allá vistió los colores del O’Higgins 2000-2001 y coqueteó con la Universidad de Chile para la 2001-2002. Pero retornó al país en la segunda mitad del 2002. Olimpo de Bahía Blanca debutó en Primera y llevó un paquete con varios de Liniers como el, Juan Casado, Juan Pietravallo, Marcelo Bustamante y posteriormente Eduardo Domínguez. En el aurinegro compitió por el puesto de enganche con José Albornoz, Leo Más, Ricardo Pérez y el mencionado Casado. Fracasaron todos y el DT Falcioni, quien había confiado en sus condiciones porque lo conocía de Velez, casi no le dio más oportunidades y optó por un doble 5 y volantes por los costados. El 2003 lo encontró en la B Nacional, más precisamente en San Martín de Mendoza donde finalizada la temporada no fue tenido en cuenta y dejó el club junto a Gabriel Caiafa. Al poco tiempo continuó su derrotero por diferentes ligas de segundo orden de Sudamérica. Pasó por Sport Boys de Perú (2004) y luego por el Deportivo Manta de Ecuador donde también fue dejado en libertad de acción. Entrenó luego con el combinado de libres (CEFAR) junto a Diego Loscri, Leonel Gancedo, Héctor Almandoz, Daniel López Maradona, Andrés Grande y gran elenco. En este 2005 firmó con Atlético Tucumán para jugar Argentino A. Quizás algunos creerán que aún puede explotar. Que esperen sentados, ni un milagro podrá.

Cucu

Oviedo Hernán

Hernán Oviedo
Volante que tomó el fútbol casi como una «pasantía». Fue futbolista porque no tení­a nada que hacer. Querí­a ver qué onda. O al ménos eso interpretamos al ver su trayectoria. Debutó en la primera de Ferro Carril Oeste en 1996 (empate 2 a 2 ante Boca, en la Bombonera). Integró un mediocampo en el que no abundaban los exquisitos (estaban Martens , Fiorentini y Cordon) . Sin embargo, no logró destacarse (jugó hasta 1999, 30 partidos y convirtió 2 goles) . Él se calificó en una oportunidad como «un volante de ida y vuelta, un carrilero. Tengo buena pegada y cabeceo bastante bien también. Soy de asistir más que de convertir, pero me gusta patear los tiros libres«. En la última parte de su etapa en Caballito entabló buena relación con el técnico Oscar Garré. Y fue el ex defensor de la selección argentina quién lo llevó al Deportes Concepción de Chile en 2000. Oviedo, con 24 años se convirtió en un refuerzo que prometí­a y se animó a tirar «Y, bueno, vamos a tratar de acostumbrarnos primero a la ciudad y luego a intentar triunfar«. Se ve que no llegó ni a acomodarse. Y de triunfar ni hablar.
Se desconoce el paradero. Aunque una información indica que se quedó en Chile para estudiar la carrera de Comunicación Audiovisual.

Juan Pordiosero


Orta Mario

Mario Teófilo Orta Olita (El Tucho)

Delantero con un nombre increíble (como la mayoría de los uruguayos) que cruzó el charco para jugar en el mítico Mandiyú de Corrientes. En la temporada 1991-92 jugó 23 partidos e hizo un gol. Antes había tenido una experiencia bastante particular, ya que vistió durante un año (90-91) la camiseta del Saprissa de Costa Rica. En su país pasó por muchos lugares. Jugó en Rentistas (1997-98 /1999-2000 / 2001), Bella Vista (1998), Deportivo Maldonado (1999) y Liverpool de Montevideo (2002-03). También paseó sus condiciones por el Real España de Honduras, en la temporada 2000-01. Pero no se fue de la mejor manera. Antes de terminar su contrato, la dirigencia lo rajó y él no encontró razones que justificaran el despido «algunas veces las cosas me salieron bien y otras mal pero el fútbol es así. Cada vez que me puse la camiseta del Real España la transpiré a muerte, por eso estoy tranquilo».
Hoy es representante de jugadores.


Juan Pordiosero

Velázquez Wilmer

Wilmer Velázquez (El Matador)

Este hombre tenía una misión en la vida: convertirse en el segundo hondureño en hacer ruido en la Argentina. Su destino le tenía preparada una trayectoria similar a la de su compatriota Eduardo Bennett. Sus goles lo habían hecho abandonar su tierra (en Honduras había jugado en el Olimpia) para probarse en Boca Juniors, en 1996. En la prueba hizo todo lo posible para que Carlos Bilardo, DT en ese entonces, le diera el OK. El delantero marcó 4 goles en un sólo partido pero al Doctor eso no lo conmovió. Velázquez pegó la vuelta a su país esperando otra gran chance. Como no tuvo ofertas más interesantes, un año más tarde ( en mayo de 1997), volvió al club xeneize para que lo evalúe otro técnico. El Bambino Veira tampoco quiso tenerlo en el plantel, a pesar de que el precio no era muy desorbitante para lo que se pagaba en aquellos tiempos (el pase del «Matador» costaba sólo 500 mil dólares). Wilmer, con 25 años, debió conformarse con volver a sus orígenes. En Honduras es muy respetado ya que se convirtió en el goleador histórico del Olimpia y además es un referente de la Selección.

Hace algunos años se lo mencionó como posible refuerzo de Banfield. Entre los detalles más importantes de su currículum baldosero, figura algo fundamental: fue compañero de Danilo Tosello.

Juan Pordiosero

Olivera Juan Manuel

Juan Manuel Olivera

Delantero uruguayo que surgio en las filas de Danubio, en 2001. Cuando comenzó a jugar como titular tenían la idea de que iba a cubrir el hueco que habia dejado Nacho Risso, goleador de aquél equipo. En parte cumplió con lo esperado, ya que marcó muchos goles. Alguien se avivó y lo llevó a San Lorenzo para el Apertura 2004. Todavia caminaba sobre Boedo la sombra del Beto Acosta.
Empezó bien, ya que le convirtió a Olimpo en su presentación (además era su cumpleaños Nº 23), en el Nuevo Gasómetro. Ese partido entre el CASLA y los bahienses quedó en la historia ya que también hizo un gol el venezolano Vallenilla. Muchos pensaron que Olivera tenía por delante un buen futuro, porque tanto el Pampa Biaggio como el Loco Abreu habían llegado desde Uruguay y habían marcado en sus respectivos debuts. Sin embargo, quedó demostrado que el Flaco había llegado para «baldosear». Nunca más hizo un gol y terminó colgado. Cansado de esperar, en 2005 pasó al Cruz Azul, donde casi no jugó.
Hoy es una de las «flamantes» incorporaciones de la Universidad de Chile.
Su altura (1,90 metro) provoca desconcierto en la gente. Y él responde » el básquet me gusta, pero no tanto. Varios me preguntan por qué no me dediqué a eso: lo mío es el fútbol«. No te creas, flaco.

UPDATE

El paso por la U chilena fue fugaz y malo, después pasó al Cruz Azul de México donde solo jugó 100 minutos y a pesar de eso marco dos goles, pero regresó a su país y a Danubio. Sólo estuvo seis meses y se volvió a ir; esta vez a un país con un nivel futbolístico mas acorde al suyo; firmo para el Suwon Blue Kings de Corea del Sur.

Cazador

Bustos Sergio

Sergio Rolando Bustos

Dueño de una trayectoria extremadamente curiosa. No se entiende como un futbolista que en sus comienzos fue delantero y luego volante ofensivo, disputó más de 50 partidos en Primera sin hacer un gol y de todas maneras pudo llegar al fútbol europeo. Debutó en Racing en la temporada 1991/92, donde jugó los primeros 9 encuentros de su sequía. Inexplicablemente le surgió luego una posibilidad en Alemania. El Nuremberg lo contrató para que haga dupla con el Ratón Sergio Zárate. Parece que cumplió, porque permaneció más de dos años jugando con bastante continuidad.

En 1996 reapareció en el país y se puso la camiseta de Platense. Dijo presente en 20 partidos de la temporada 1996/97 pero tampoco pudo mojar. Semejante antecedente lo convirtió en ídolo de la gente de Argentinos Juniors, que festejaba a rabiar que su rival tuviera un delantero de esas características. Pero, las vueltas de la vida suelen sorprender. El maleficio se revirtió y al poco tiempo Bustos estaba jugando en el Bicho. Salió a la cancha en 22 encuentros de la temporada 1996/97 pero, fiel a su costumbre, no la metió.

Casado de buscar su primera conquista en la máxima división, bajó al Nacional B para jugar con Chacarita, donde tuvo un rol fundamental, ya que alcanzó los 15 minutos de gloria que necesita todo baldosero. Bustos convirtió el gol ante Juventud Antoniana que le aseguró el ascenso a Chaca en 1999, maquillando una labor que hasta ese momento había sido discreta.

Además de haber probado suerte en otros conjuntos germanos e incluso en el fútbol ecuatoriano, volvió herido en su orgullo cada vez que pudo para intentar recompeoner su imagen en el ascenso nacional, cosa que no logró. Pasó por Defensa y Justicia (2002/03), La Plata FC (2004/05), Talleres de Remedios de Escalada (2005/06 y 2007) y Brown de Adrogué (2006).

Galeano Cecilio

galeano1

Esta nota lo dice todo:
«Cuando el Vélez de Bianchi inició su exitosa excursión internacional, los dos volantes comenzaron a alternar en el torneo local. Buscando continuidad, Galeano se fue a préstamo a Estudiantes, que tenía que disputar el Nacional B, mientras que Claudio Husaín prefirió quedarse a pelear un lugar en el plantel campeón de América. Ya de vuelta por Liniers, Galeano no encontró oportunidades, aunque alcanzó a completar 30 partidos en la primera del club. En cambio, Husain se convirtió en uno de los pilares de Vélez, y sus actuaciones le valieron la convocatoria a la Selección y la transferencia a Italia, previo paso por River. La realidad hoy los distanció más que nunca: Uno tiene asegurada su segunda temporada en el fútbol europeo y el otro acaba de incorporarse a Laferrere, en la Primera C.»
En sus comienzos llego a jugar 30 partidos en el Velez campeón de todo, hoy parece que sigue en Lafe tras pasos por el futbol Guatemalteco (Comunicaciones) y por El Salvador.
Después de su salida de Velez su momento de mayor gloria fue participar en el partido despedida de Chilavert.
Podría agregar que el nombre ayuda a su «baldoseridad», pero no hace falta.

Pastor