Ciencia y Rock

Agradecemos en primer lugar, a la revista MUY INTERESANTE por la reseña que hizo sobre nuestro sitio en el número que está en la calle. Una vez más, nos sorprende que la página gane terreno en ámbitos inimaginables como esta publicación dedicada a la ciencia y a la tecnología. Para ver el informe pueden comprar la revista o hacer click acá.
Por otro lado, queremos extender el agradecimiento a Santiago, el cantante de la banda platense EL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO, por habernos votado como mejor sitio web en una encuesta realizada por el Suplemento Jóven del diario El Día de La Plata.

En Una Baldosa

Camino a la Gloria


¿Cuántos hemos dicho «si tuviese un par de años menos hubiera ido»? Por mi parte sí, pero no hubiese pasado ni la primera ronda.
Este reality fue un gran productor de «baldoseros», sobre todo el ganador. Fueron doce mil chicos los que se acercaron al Campo Argentino de Polo situado entre las calles Libertador y Dorrego de Capital Federal, para participar en las pruebas de selección. El proyecto pretendía seleccionar al mejor para hacerle realidad un gran sueño: convertirlo en jugador de uno de los mejores equipos del mundo. Producido por Cuatro Cabezas, con Mario Pergolini al mando, se emitió durante 2002, los lunes a las 23 horas por la pantalla de canal 13.
Los protagonistas eran chicos que tenían entre 14 y 19 años y soñaban con ser futbolistas profesionales. El ganador se iría a probar en el Real Madrid y obtendría un auto más una importante cantidad de dinero.
Los aspirantes comenzaron a concentrarse a la madrugada y la fila para entrar llegó a ocupar siete manzanas, para lo cual la policía tuvo que cortar la calle. Pergolini les dio la bienvenida y ante toda la multitud señaló: «buscamos a un jugador con mucho talento, pero que sea también buen deportista y mejor compañero».


Cerca del mediodía arrancó la prueba. Los participantes fueron separados en grupos de doce, según las edades y posición de juego. Por un lado los delanteros, por otro los defensas y, en el fondo, los porteros. En quince minutos tuvieron demostrar sus habilidades.
Se dividió en tres etapas. Primero se evaluó el juego aéreo, después el manejo del balón y por último, la capacidad futbolística. Un técnico fue el encargado de calificar y decidir quién se iba y quién no. El trabajo de los organizadores no fue fácil y de los 12.000 que se presentaron, sólo pasaron 2.500 a la siguiente fase. De ellos sólo 400 continuaron en el siguiente filtro y así sucesivamente hasta quedar solamente 19 seleccionados: un equipo completo y varios suplentes.
Los jurados fueron figuras conocidas del ambiente futbolero como Roberto Perfumo, Carlos Mc Allister, José Basualdo y Javier Castrilli.
La elección fue tan reñida que en la final, el ganador se llevó el premio luego de un desempate. Aimar Centeno resultó el ganador, y su inmediato perseguidor Santiago Fernandez fue comprado por Gustavo Mascardi, quien lo ubicó en Excursionistas.


Aimar Centeno
Nacido en Agustín Roca, un pueblito de mil habitantes de la provincia de Buenos Aires, ganó el programa a los 16 años y el día que retornó, fue recibido como un héroe, paseando en autobomba.
Por ese entonces declaraba estar feliz y sin tomar conciencia de lo que había logrado. «Cuando sólo quedábamos 40 la convivencia era un quilombo. Recién cuando fuimos 16 pudimos confraternizar y conocernos más».
Pero previo al programa, Centeno tuvo vida, y esta transcurrió inicialmente en la tierras del club Origone de Agustín Roca y luego en Sarmiento de Junín.
Fue a esa institución a donde llegó Oscar Bonnot, entrenador de Renato Cesarini, semillero de estrellas y estrellados, para comprobar si las referencias que le habían dado de ese pibe eran ciertas. Y cuando lo observó no dudó en llevarlo.
Así el chico recaló en Rosario dejando a sus cuatro hermanos mayores y a su padre Roberto, con quienes pasó momentos difíciles desde que su madre se separó y los dejó solos. «Sabíamos que su vida había sido complicada. Pero aceptamos el desafío de tenerlo con nosotros», remarcó el dirigente Jorge Solari, hijo del reconocido entrenador.
Poco a poco comenzó a demostrar todo lo que se esperaba de él. Tal es así, que lo ascendieron a categorías superiores para exigirlo aún más, al punto de haber llegado rápidamente a la primera local.
«Aimar es un volante creativo de grandes condiciones, que tampoco escatima esfuerzos, por lo que puede desempeñarse de volante por cualquiera de los dos laterales y también de enganche», comentó su preparador físico en el mencionado club, Fernando Cepeda.
Tímido y a la vez bondadoso, fue superando una tras otras las selecciones periódicas que se realizaban en «Camino a la Gloria», hasta que un lunes por la noche fue el gran día, ese que jamás podrá borrar de su memoria. Cumplía algo que nunca había ni imaginado, pero su sueño se volvería una pesadilla. Viajó a España donde lo esperaba el monstruoso Real Madrid, club en donde jamás jugó ya que se lesionó en la primera práctica, luego de tirar tres centros (lo único que llegó a hacer). Mala leche que le dicen.
Pasado un tiempo y aún masticando bronca, se probó en River y quedó, a pesar de no estar en su plenitud física. Sin embargo, cuando logró su mejor forma los técnicos decidieron desafectarlo.
Y nuevamente volvió a su pueblo, esta vez sin autobomba y con el dolor de ya no ser.


Accedió a un llamado de Rosario Central donde jugó en Quinta y Sexta, pero una fuerte depuración lo dejó nuevamente con las manos vacías.
Pasó por el Teodelina F.C que participa en la Liga Venadense de Fútbol, y poco tiempo atrás, su equipo perdió la semifinal con Unión y Cultura de Murphy, donde se armó tremenda batahola, y él la ligó de lo lindo. Su única alegría fue haber compartido plantel con Estanislao Ayuso.
Esta es la historia de Aimar Centeno, el primero de una zaga de jóvenes baldoseros que participaron con ilusión y esperanza de esa picadora de carne que es la televisión y que serán homenajeados en su debido tiempo y forma.
«Camino al fracaso», gracias por tanto.

Cazador

Nardozza Jorge

Jorge Fabián Nardozza
Este es el caso de un jugador que llegó a trascender más por su apellido y su corte de pelo, que por sus cualidades futbolísticas.
La historia de este volante central, cuenta que fue haciendo sus primeras armas en categorías de ascenso, en donde más que jugar la cuestión radicaba en meter pierna fuerte y con esas cualidades comenzó a resaltar.
Hasta 1988 defendió los colores del Deportivo Merlo en donde fue dirigido por Salvador Daniele y en donde ascendió a la Primera B. Cuando este último dejó el club y pasó a entrenar a Deportivo Morón, se lo llevó con él.
En una institución con mayores aspiraciones, lograron el ascenso al Nacional B en 1990 junto al lateral Enrique Omar Cuenca Zaldívar y el «Beto» Pascutti. Se fue convirtiendo en un referente del ascenso argentino y fue por esa campaña que los dirigentes de San Lorenzo de Almagro pensaron erróneamente en él.
Entre 1991 y 1993 jugó apenas 14 partidos, sin embargo nadie podrá borrarle el recuerdo de haber participado en una Copa Libertadores, en épocas en que en el torneo continental era mucho más duro que ahora.
Peleó y perdió el puesto con «Jota Jota» Cardinal, y compartió la lista de buena fé con Labarre, Ruiz Díaz, Riquelme, Ballarino, Simionato, Carrizo, Totó García, J.J. Rossi, Rinaldi, Ponce, Acosta, Gorosito, Boldrini, Gabriel Rodríguez, Theiller, Zacarías, Matosas, G.González, Aguilar, Castro y Diego Monárriz.
Que poco habrá hecho que no tuvo ofertas en la A y volvió a su hábitat natural. Pasó por Almagro y tuvo un retorno por el Gallito, pero como es sabido, las segundas partes nunca fueron buenas. Si bien conoció a Fabián Bustos, Gabriel del Valle Medina, Mauricio Hanuch, Maxi Natalicchio y Pozutto, no la pasó bien ya que debió cobrar su deuda inhibiendo al club.
Retirado de la actividad, fue ayudante de campo de Pascutti en Almagro (2003) y en El Porvenir (2004-2005). Actualmente es el entrenador de Atlanta y en la pulseada por ese puesto, le ganó a Pogany, Donaires, Rappa, Bravi y Garré entre otros. En su cuerpo técnico ocupa un cargo el ex arquero Guillermo Crudo y en los últimos días explotó la bronca porque los dirigentes dejaron ir a la base del equipo y la situación es angustiante.

Cucu

Leiva Guillermo

Guillermo Néstor Leiva (El Bombardero de Bakú)
Delantero de currículum más que dudoso (por no decir mentiroso). De esos que tienen un legajo impecable que invita a pensar «¿Y por qué carajo no juega en el Milan?».
Por referencias, Guillermo Leiva es un goleador implacable, con personalidad y sin conflictos para ponerse cualquier camiseta. Pero si repasamos su carrera, notaremos un nivel descendente bastante pronunciado que lo llevó de los flashes de la Primera División a la Primera B en poco menos de cinco años.
Se inició en Vélez Sarsfield, donde llegó a debutar profesionalmente en 1998, de la mano de Marcelo Bielsa. Segun el propio Leiva cuenta, hizo 3 goles en los pocos partidos que jugó. Pero el único dato oficial indica que sólo disputó un encuentro, sin tantos, y encima lo expulsaron (ante Gimnasia). Es más, algunos afirman que debutó como marcador de punta.
Estuvo también en Los Andes, donde fue resistido y sólo se destacó haciéndole dos goles a El Porvenir (no llegó ni a palos a hacer 14 tantos en la temporada , como él mismo describe en su CV).
El equipo de Gerli se entusiamó con ese muchacho que le había arruinado la tarde y compró el buzón al año siguiente. Con la cara de piedra habitual se puso la casaca albinegra (99-2000), donde entró casi siempre como suplente para jugar escasos minutos y comió mucho banco. Sin embargo, en algunas notas contó que hizo 17 goles (al mejor estilo Pelé, debe haber contado hasta los que hizo jugando en el patio de la casa). En el Porve compartió plantel con Fernando Dubra, Nico Cambiasso, Diego Monarriz, Enrique Colliard, Fernando Cinto y Andrés Garrone.
En la 2002/2003 fichó para Platense, donde llegó a hacer dupla con Gonzalo Bergessio, pero casi ni jugó en la última parte y para el Clausura 2004 se desvinculó. Como la mentira tiene patas cortas, el curro se le fue terminando en la Argentina y decidió probar suerte en el extranjero, donde era mucho menos probable que revisaran sus inigualables estadísticas. A principios de ese año se sumó a Unión Magdalena de Colombia, un conjunto que tenía muchos inconvenientes con el descenso (de hecho perdió la categoría el año pasado). Está de más decir que pasó inadvertido. Ni bien se abrió el período de fichajes, armó el bolso y se fue a un lugar bien remoto: Azerbaijan. Allí integró el equipo de Dínamo de Bakú, donde, según él mismo cuenta (a ésta altura ya sabemos que debemos creerle poco) salió campeón de la Liga, convirtiendo 12 goles en 24 partidos. También contó que ese club es el preferido del «Genio de Bakú», Gary Kasparov, varias veces campeón mundial de ajedrez.
Raro fue que con un promedio de medio gol por partido no se haya quedado un par de añitos más para hacer la tan mentada diferencia económica.
En enero de 2005 apareció de nuevo por estos pagos y se incorporó a Flandria para disputar el torneo de la Primera B. Para dejar bien en claro que es un grosso y tratando de que los periodistas locales sintieran que estaban frente a Batistuta declaró «cuando sos goleador en todos lados te exigen; uno trata de hacer lo mejor porque si a vos las cosas te salen bien le va a ir bien también al equipo. Todo Nº 9 tiene que hacer goles sino después la gente lo reprueba«. En el Canario tuvo que pelear un lugar con delanteros como Gustavo Artaza, Martín Gorozo y el «Chivo» Castellón.
El último verso lo metió en julio del año pasado, cuando aclaró que seguía jugando en Primera B porque se le habían frustrado unas pruebas en el Hércules y en el Elche a causa de un desgarro. «No se dio por una cuestión de suerte y por eso no tengo problemas en seguir una temporada más en Flandria. Era buena la oportunidad, porque yo había estado en lugares en donde el idioma no me favorecía y era difícil adaptarse. España era otra cosa, pero no se pudo dar«.
Ya saben, si en algun diario leen que Guillermo Leiva está a punto de pasar al Real Madrid, fijensé si no acaba de arreglar para un equipo de la segunda división de Australia que le ofrecía más guita. Todo puede suceder en el fabuloso mundo de este futbolista fantasioso.

Juan Pordiosero

Cappelletti Javier

Javier Iván Cappelletti
Este es el caso de un volante que será muy difícil de olvidar, no por sus condiciones futbolísticas, que no son demasiadas, si no por el inconfundible e imborrable apellido que fue un condimento más para catapultarlo entre los «gloriosos» homenajeados en esta página.
Cape fue un integrante de la gran legión de baldoseros promovida por Edgardo Bauza en Rosario Central. Allí se dio el gusto de ser subcampeón en el año 99 y de jugar la Copa Libertadores del año 2000 y del 2001, además de la Mercosur 2000. En su primera competición internacional, logró algo de lo que pocos pueden jactarse: convertirle un gol al Corinthians de Brasil en Octavos de Final. Claro que luego Central no pudo pasar la fase y el golazo de media distancia de Javier quedó en el olvido.
Con ansias de cambiar de ambiente, partió al fútbol colombiano y así apareció en Junior de Barranquilla en Colombia donde tuvo como compañero a Julio César Gaona, pero, como era de esperarse, tampoco triunfó.
A los seis meses retornó a Central pero sólo para entrenar y luego de su mini estadía rosarina, su nuevo destino fue la ciudad de Córdoba con la que se comprometió a pelear el descenso junto a Talleres. Pero su presencia, sumada a las de Marcos Argüello, Ariel Donnet, Pablo Cuba y Juan Cruz Gil, coperaron para que la «T» se fuera al descenso a pesar de la gran campaña en la que el equipo de Jota Jota fue puntero por varias jornadas.
Sin embargo tratando de evitar la tristeza, se alejó de la escena nacional y volvió a apostar por el exterior. Viajó a Guatemala para incorporarse al Municipal, donde fue entrenado por Enzo Trossero y en donde compartió plantel con Leo Díaz y Carucha Muller. Allí se sintió muy cómodo, a pesar de haber tenido a la prensa en contra. Ese episodio sucedió cuando una periodista señaló que debía jugar un tal Figueroa y no Cappelletti, algo que hizo enardecer a Trossero quien la acusó de xenófoba.
Al tiempo, Javier comenzó a extrañar y a pensar en el retorno a un fútbol más competitivo. Fue así que volvió a nuestro país, pero a disputar el durísimo torneo de la B Nacional con la Comisión de Actividades Infantiles. Allí, si bien no es un titular habitual, parece haber encontrado su lugar en el mundo en compañía de grandes talentos como Matías Saad, Emanuel Trípodi y Alexis Cabrera.

Guille (Postero Invitado)

Teres Damián

Damián Pablo Teres
Es difícil. Pero quizás algún memorioso futbolero recuerde bajo que circunstancias este olvidado mediocampista sin llegada estuvo cara a cara con Navarro Montoya, en un Boca-Newell’s de 1996.
Es muy probable que haya sido tras un córner, jugada históricamente aprovechada por aquellos hombres que jamás pisan el área, y que de vez en cuando intentan la «heroica» en medio de esa impunidad que otorga la nula posibilidad de equivocarse.
Teres sabía que esa acción no iba a terminar en gol, pero por las dudas se hizo el «ofensivo» un rato.
Jugó 25 encuentros en La Lepra, entre 1995 y 1997. Y está claro que no marcó ningún tanto. Luego fue cedido a Quilmes, en la B Nacional, y nunca más se alejó del fútbol sabatino (a no ser por su paso por el Torneo Argentino, donde hay actividad los domingos). Quiso volver a Newell’s al año siguiente, pero desde el club lo mandaron a foguearse (como si le hubiese hecho falta) a Argentino de Rosario, en un paquete que incluyó a Ariel Cella Ruggeri, Víctor Toledo y Nicolás Pavlovich.
Sacando ventajas de su escaso carisma para convertirse en referente, en 2000 apareció jugando en la vereda de enfrente. Con los colores de Tiro Federal vivió el ascendente camino del Argentino A a la Primera División (con rotura de ligamentos de por medio), aunque antes de retornar a la máxima categoría prefirió irse con el pase en su poder.
A mediados de 2005 abandonó la institución rosarina y se incorporó al Oggiono (del ascenso italiano), junto a Pablo Bezombe.

Juan Pordiosero

Gianunzio Emiliano


Emiliano Daniel Gianunzio

Era enero del 2001 y la Selección Sub 20 Argentina estaba ultimando detalles para el Sudamericano a jugarse en Ecuador y para el Mundial que mas tarde se llevaría a cabo en nuestro país.
Sobre una lista de 23, Pekerman tenía que elegir a 20 para el Sudamericano, que le iba a dar una última oportunidad a muchos de «colarse» en el plantel del Mundial (al que se iban a sumar las restantes figuras). Esos 23 eran Wilfredo Caballero, José María Calvo, Christian Giménez y Nicolás Burdisso (Boca); Germán Lux (River); Emanuel Tripodi (Unión); Pablo De Muner, Gabriel Marra y Facundo Pérez Castro (Argentinos); Mauro Obolo (Vélez); Julio Arca (Sunderland, Inglaterra); Mariano González (Racing); Leonardo Di Lorenzo y Mario Santana (San Lorenzo); Diego Rivero (Chacarita); Alejandro Domínguez (Quilmes); Matías
Lequi y Mauro Cetto (Rosario Central); Mauro Rosales (Newell’s); Luis Zubeldía y Emiliano Gianunzio (Lanús); Damián Giménez (Banfield); Diego Colotto (Estudiantes) y Fabricio Coloccini (Milan, Italia).
Nuestro Homenajeado, Emiliano Gianunzio quedó en la lista y con el numero 13 participó del torneo continental. Era la oportunidad ideal para mostrarse.
Le tocó jugar, repartiendo la mitad de la cancha con su compañero en Lanus, el retirado Luis Zubeldia. Parecía que la chance del Mundial estaba cerca…pero no fue así. Una expulsión y poca capacidad de juego lo dejaron fuera y su carrera se vino a pique.
Jugó poco en Lanus (6 partidos) ya que Zubeldia se afianzó antes que él, y sin lugar fue a probar suerte a Arsenal. En el Viaducto tampoco jugó y su trayectoria en primera división culminó casi sin arrancar.
Luego, apareció extrañamente en San Miguel, en Primera C, donde tuvo un buen paso y debe haber dejado una buena imagen ya que se lo vio mas de una vez en la cancha del Trueno Verde cuando ya era ex jugador del club.
Más raro aún, después pasó a un equipo de Primera División en Paraguay: Guarani, donde no hay muchos datos sobre su juego por lo que no se puede hacer un análisis certero.
Quizás lo único que se pueda decir es que estuvo 6 meses en el equipo paraguayo y volvió al país paraa jugar en Juventud Universitario de San Luis, con una banda importante, entre los que estaban Cesar Velazquez, Carlos Zaragoza, Pachorra Godoy, Petete Trimarchi, Wilmer Parra y Román Gnocchi (de la camada de Yair Rodríguez en Independiente).
En la institución puntana tuvo buenas actuaciones, pero el equipo estaba armado para pelear el ascenso al Nacional B y en la tempotrada pasada estuvo peleando abajo.
Abandonó el equipo de Rodríguez Saa y acaba de firmar para Excursionistas en los primeros dias de 2006.
Confeso hincha de Boca, a esta altura la chance de jugar en el club de la Ribera esta un poco lejos…cuatro categorías, más precisamente.

Pastor

Crudo Guillermo

Guillermo Héctor Crudo

No sólo por su apellido este arquero merece un lugar en el sitio. Su carrera también deja en evidencia que se trata de un baldosero más.

Su primer registro hallado es en Deportivo Morón a fines de la década del ’80. Entre 1988 y 1990 fue suplente de Carlos Silva y compañero de Carlos Compagnucci. Sin mucho lugar, y con lo complicado que es sacar del arco al titular, buscó nuevos horizontes.

Después de haber sido relegado en Banfield (1995/96), pasó a Tigre. Allí también ocupó un lugar en el banco de suplentes, pero se dio el gusto de vivir concentraciones con Dundo, Mogrovejo, Maggiolo y Baigorria, entre otros.

Lo extraño y muy curioso, por cierto, es que en 1998 volvió a integrar un plantel de primera división. Vaya a saber uno cómo, apareció en Argentinos Juniors (1998/99) donde no pudo ni siquiera competir con los que compartía el puesto. Pontiroli afirmado y la promesa de ese entonces, la «Araña» Sanzotti, no le dejaron terreno. Sin embargo con su experiencia colaboró con los más chicos haciendo buenas amistades con Arcamone, Luque, De La Vega, Zagharián, Sabbag y Plaza. También con otros no tan jóvenes como Cartés y Gustavo Quinteros.

Para el Apertura 2000 ya había quedado fuera del equipo al no ser tenido en cuenta por el entrenador, lo que le generó una profunda tristeza en su sueño de primera, y para colmo debió inhibir al club para cobrar su deuda. Luego siguió su carrera en Laferrere.

En 2006 fue entrenador de arqueros en Atlanta, integrando el cuerpo técnico de Fabián Nardozza. Jugando con su apellido y cayendo en el chiste fácil, se puede decir que a Guillermo, siempre le faltó una horneada para atajar en primera.

UPDATE: en noviembre de 2010 saltó a la fama en su rol de ayudante de campo de Acasusso, cuando ingresó al campo de juego con una carpeta en la mano e interrumpió un ataque de Comunicaciones a pocos minutos del final. Gracias a esa intervención, el partido terminó 1 a 1. Y Crudo, claro, se paseó por los medios, cosa que no pudo hacer en su etapa como futbolista.