Rodrigo Martín Bilbao (Rana)
De promesa trunca a jugador golondrina. Cambió de piel para sobrevivir como futbolista, la profesión que le hizo conocer miles de ciudades. La otra que le quedaba era borrarse el apellido y convertirse en cantante de una banda de glam-pop. Pero a otro pibe, con el mismo nombre, ya se le había ocurrido.
Surgió en el Vélez de Bianchi como una alternativa del Pacha Cardozo en la temporada 1993/94. Desde su debut hasta su partida definitiva, en 1998, solo pudo actuar en 14 oportunidades. En el medio, fue prestado a otras instituciones con la excusa de la falta de fogueo. En la temporada 1995/96, por ejemplo, estuvo en Douglas Haig de Pergamino. Después, siguió en la B Nacional pero con los colores de Atlanta (1996/97), donde jugó 26 encuentros. En su último regreso al Fortín se quedó un tiempo y ganó el Clausura ’98 de la mano de Marcelo Bielsa. Luego recaló en Tigre (1999-2000) y nunca más volvería a pisar la máxima división de nuestro país. Durante 18 partidos vistió la casaca del Matador (se dio el lujo de estar al lado del Luifa Artime) y después emprendió su primer viaje largo para jugar en el exterior. Lo fichó el UE Lleida de España (2000/01), conjunto que le dio la chance de conocer al venezolano Miguel Ángel Mea Vitali.
Dicen que después anduvo por los Tigres de México, aunque por estos pagos recién supimos de él cuando volvió a la Argentina y enfiló para la sede de Instituto de Córdoba. En la Gloria disputó 22 cotejos de la temporada 2002/03 y entonado se fue a Almagro (2003/04), siempre en la B Nacional. En el Tricolor ganaría prestigio tras obtener el ascenso a Primera con compañeros como Martín Bernacchia, Alejandro Baigorria, Claudio Filosa y Lucas Sparapani, y aprovechando el envión firmaría con un grande de la segunda división, Huracán de Parque Patricios. En el ultimo semestre de 2004 disputó 12 partidos para el Globo y como de costumbre, armó las valijas buscando nuevos horizontes.
Desembarcó en enero de 2005 en Venezuela y vistió los colores de los Mineros de Guayana. La experiencia sólo duró 6 meses pero al menos se lo recuerda como uno de los tantos argentinos que poblaron las canchas ese año (otros fueron Hernán Vigna, Rodrigo Riep, Pablo Rodríguez y Juan Ramón Fleita). Cuando se abrió el libro de pases no lo pensó dos veces y retornó a su tierra con la intención de seguir sumando minutos en el ascenso. San Martín de Mendoza lo tuvo en sus filas en la 2005/06 hasta que, quizás guiado por una voz interna que le pedía un poco de cordura, el Rana Bilbao aceptó bajar por primera vez a la tercera división para defender la divisa de Sarmiento de Junín. Allí permanece en la actualidad, marcando, corriendo, jugando, y haciéndole cruces a su mapamundi para tratar de ver que otro lugar le queda por conocer.
Juan Pordiosero