

(Gracias Clau)


(Gracias Clau)

Héctor Mario Catoira. Delantero argentino. Jugó en los 40’s y 50’s.
Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:
– Después de ver el video que aparece acá arriba será muy difícil que Nicolás Trecco no aparezca posteado en este sitio. Parece que al ex delantero de Huracán le gustan otras cosas además del fútbol. Por ejemplo, la música. Y se lo tomó bastante en serio, porque grabó un videoclip del tema «Estás en mí» (?) y se pueden ver otras joyitas en Youtube. Ah, actualmente juega en Unión San Felipe de Chile, si es que a alguien le interesa (?).
– Nos mandaron por mail novedades sobre el Hacha Diego Bono. El ex Newell’s se retiró del fútbol jugando para el CACU de Cerés, su pueblo, y actualmente es el entrenador. Éxitos para él.
– Pasó hace varias semanas y no contamos nada porque no había digerido la bomba (?). Finalmente echaron de Temperley a Ezequiel Andreoli y Sebastián Cobelli por enfrentar a los dirigentes. El Gordo se fue a entrenar con el CEFAR y lanzó: «Va a haber muchos clubes interesados. Me gustaría no bajar de categoría y quiero quedarme en el país, por el nacimiento de mi hija«.
– Hablando de gordos (?), no dejen de seguir en twitter al inefable Alejandro Kenig, que suele deleitar a sus fans con cosas como: «Por ir a tomar un cafecito con una amiga!!hora de conversacion!!jaja» (?).
– La chica de la foto no es más ni menos que Carlita, gran amiga del sitio y novia de Federico Laurito, ex delantero de Huracán. Lo que está dentro de la panza de Carla es Thiago, el hijo de ambos que está al caer. Felicitaciones por la buena noticia.
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La nota de la revista Gente rescatada por el blog Esférico Balón muestra a un joven Antonio Mohamed, que allá por comienzos de los 90’s decía: «Yo soy así, medio especial para muchos, pero la verdad es que me entreno como un verdadero profesional, trabajo como loco en el gimnasio. Sí, claro que me gusta tomar sol, salir con chicas y bailar de vez en cuando. Pero ojo, tengo en claro que antes que nada está el fútbol. Me gustaría jugar en Europa pero antes salir campeón con Huracán y con la Selección en 1994«.
Sueños truncos al margen (?), el Turco aprovechó aquella ocasión para presentar a su hermano Rolo, que a pesar de sus tiernos 6 añitos ya le copiaba el look a su hermano, con vincha blanca y todo. Y estamos casi seguros de que el pibe declaraba «Sí, claro que me gusta tomar nesquik, jugar a la mancha con las nenas y juntar figuritas de vez en cuando. Pero ojo, tengo claro que antes que nada está 1º grado» (?).

Cuando no tiene problemas personales, ni conflictos con los dirigentes, ni quiere pasar un día con amigos, el Cuqui Silvera se da una vuelta por el entrenamiento de su equipo. Y hasta se pone los guantes para atajar un ratito. Así lo hizo alguna vez en San Lorenzo, y lo repitió en Independiente, en la semana previa al clásico frente a Racing, por el Torneo Clausura 2010.
Cansado ya de pelear torneos locales sin poder consagrarse, Guillermo Barros Schelotto buscaba aires nuevos allá por 1996. Y aunque el equipo interesado en sus servicios era ni más ni menos que San Lorenzo de Almagro, el que le había arrebatado el título a Gimnasia un año antes, el Mellizo no tuvo inconvenientes en ponerse la camiseta del Cuervo en una nota televisiva. Después el pase se pinchó y recién en 1997 dejó el Lobo para irse a Boca.
Bruno Díaz
En la humanidad estamos quienes nos dejamos llevar por la rutina con el placer de putear a los que están en la televisión mientras picamos algo y aquellos que buscan luchar por un mundo mejor. Dentro de esta última especie, están aquellos que buscan estar en la marquesina de la vida con un cartel luminoso que diga “este tipo pone guita” para que lo idolatren. Pero también hay otros héroes anónimos que hacen un trabajo de hormiga desde las sombras. El fútbol no es la excepción.
Bruno Díaz nació en 1988 en el seno de una familia acomodada de San Antonio de Areco cuyo principal negocio era la maquinaria agrícola, hasta que una fatídica noche después de ir a ver al circo de Carlitos Balá, un payaso pasó la gorra mientras apuntaba a los padres de Bruno con una pistola de agua. Los padres murieron por el olor a chivo que emanaba de las axilas del payaso que era más radioactivo que un Naranjú recalentado en un microondas. Obviamente el golpe caló hondo en la psiquis del joven Bruno quien se juramentó combatir a los hampones. Así es que fue entrenado por los mejores maestros como Randolph McLane y Héctor Echavarría, siempre bajo la atenta tutela de Alfred, su mayordomo. Soñaba con limpiar la sociedad de los malandrines que tanto daño le habían hecho. Un buen día Alfred se jugó un pleno en la ruleta de un casino clandestino y le salió como el culo, se fugó a Luján pero en un descampado lo agarraron los matones del casino y le hicieron poner hasta el último centavo.
Arruinado y forzado a comenzar de cero, se juramentó luchar para que en el mundo no volviera a cometerse ninguna injusticia más. Bruno se vio obligado a llegar a lo más bajo de la dignidad humana, teniendo que trabajar de mimo en los semáforos. Alfred por su parte se convirtió en un reconocido travesti de la zona, según Daredevil si te agarraba te dejaba ciego. En esa época, por las calles de Luján comenzó a circular el rumor de un encapotado que por las noches atormentaba a los malhechores. Desde ladrones, asesinos e imitadores de Arjona todos se vieron atormentados por su figura. Varios fueron los impostores que buscaron sin éxito hacerse pasar por nuestro héroe. Si bien los principales villanos se encontraban en otras ciudades más ricas, Bruno se enfrentó por las noches con imitadores de Guasón, Pingüino y Gatúbela a quienes enfrentó principalmente en los potreros y boliches de la zona.
Pero tras derrotarlos a todos, quiso un desafío que estuviera a la altura de las circunstancias y se dio cuenta que había un villano que hacía mas de 30 años comandaba con mano de hierro la AFA e incrementaba su fortuna personal y la de ciertos amigos ocasionales en desmedro de las economías de los clubes cada vez más empobrecidos. Acomodaticio ante los cambios de gobierno y creador de nefandas prácticas como el promedio o los campeonatos cortos, el poder de ese villano residía en su anillo que decía “Todo Pasa”, el cual le daba poder para cometer todo tipo de tropelías sin ningún tipo de escarmiento. Bajo una supuesta desidia designó siempre a los más inútiles y corruptos del condado en puestos claves. Bruno veía como estos alguaciles del mandamás de turno negociaban día a día con lúmpenes vinculados a lo más rancio de la política que adjudicándose el carácter de centinelas del aguante no paraban de producir desmanes, empañar el fútbol e incluso a veces en colaboración con ineficientes operativos policiales solían «obsequiar» algún muerto. Ese muerto que cambiaba su identidad en reiteradas oportunidades siempre fue adjudicado al futbol con la impunidad que tiene un pedo en un ascensor.
Así es que el joven Bruno decidió infiltrarse en las inferiores del Club Luján, por tratarse de un club del ascenso al cual el hombre del anillo no le iba a poner tanta atención e iba a permitir minar su poder desde adentro y cuando Don Julio (así lo llamaban los lambiscones de turno) menos lo esperara daría la estocada definitiva para liberar al fútbol argentino de su karma. Debutó en Luján donde se destacó como un delantero barullero que sacaba ventaja del caos, porque Bruno en el batifondo es muy bueno. Goles de toda factura hicieron que se fije un grande de la categoría como Dálmine. En Dálmine también descolló con sus asistencias y sus goles.
Por las noches Bruno se dedicaba a atormentar a dirigentes corruptos quienes abandonaban repentinamente su cargo, entregaba pruebas al Comisionado para llevar a juicio al pope y cada vez la situación de Grondona se hacía más complicada. Hasta que de repente Ramón Díaz después del crédito que le había abierto salir campeón con San Lorenzo, se fijó en Bruno Díaz para jugar en el Cuervo. La vida que le había arrebatado a sus padres, le daba una nueva oportunidad después de lucharla entre las sombras durante años, de tragar saliva, de recibir las risas socarronas y algún piedrazo de los transeúntes cuando trabajaba de mimo. Empezó matándose en el entrenamiento pero era difícil cuajar en el equipo campeón. Sus compañeros no le hacían las cosas fáciles porque él intentaba educar a los más pibes desenchufándole la play y hablándoles de religión. Como entrenaba pero no jugaba con el primer equipo decidió entregarse a todos los vicios que le habían estado prohibidos hasta ahora como la colonia Paco o tomar Suin de naranja sin diluir. Iba a hacer facha a Esperanto chapeando con que jugaba en la Primera de un grande y hubo varias advenedizas que hicieron que gaste la prima y los premios a futuro por salir campeón. Después de no salir campeón y el estado calamitoso de sus cuestas, un acreedor lo metió en el Veraz.
Para colmo de males, Michael y Emiliano, los hijos del entrenador le contaron a su padre que Bruno se había entregado a los Vizzios y eso fue la gota que rebalsó el vaso. Desahuciado tanto económica como deportivamente, con Alfred en una mala temporada, tuvo la suerte de conseguir una nueva oportunidad en Los Andes donde volvió su autoestima y sus ganas por terminar con las injusticias de este mundo. Decidió que su carrera debía volver al más oscuro ostracismo y así fue que pasó a Rivadavia de Baradero donde se comportaba como el profesional que siempre había sido y la menor exigencia le permitían seguir cercando al ferretero más poderoso del mundo.
Pero necesitaba asestar el golpe final y para eso necesitaba mucho tiempo libre, así que estuvo un tiempo sin jugar e hizo que una verdadera revolución en el Seleccionado contándole al Camilo Cienfuegos del fútbol, el hermano de Lalo que actualmente era el técnico, que Grondona y sus hijos estaban esperando que no triunfara para ubicar a un doctor con ciertos desequilibrios en su lugar. Esto provocó discordia entre las partes, generando una serie de resultados adversos que en algún momento amenazaron la clasificación al Mundial. Pero como Bruno es más argentino que Jazzy Mel decidió recomponer la relación entre ellos antes del partido con Uruguay. Así fue que se los vio abrazados llorando durante los festejos y profiriendo improperios al aire.
Viajó durante unos meses a Puerto Rico sin éxito y finalmente volvió a Rivadavia de Baradero, en donde sigue elucubrando planes para terminar con el hambre, hacer que Hernán Caire le devuelva las cejas a Bruno Gelber y derrocar desde las sombras a su archienémigo, Julio Humberto Grondona.
Disclaimer: Salvo por que hay un jugador llamado Bruno Díaz y los equipos de fútbol en los cuales se desempeñó, del resto cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia (?).